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Mar Mosteiro Añón nn ficha personal | Neumóloga y coordinadora de la XLVIII Reunión Anual de Sogapar y XXXIV Reunión Galaico Duriense

“Tenemos miedo al resurgir de virus que nos cogen con menos inmunidad”

“La pandemia está controlada, pero no silenciada. Hay que seguir adaptando medidas”

La doctora Mar Mosteiro. | // FDV

El Álvaro Cunqueiro acoge hoy y mañana un encuentro muy emotivo para los neumólogos de Galicia y del Norte de Portugal. Es la primera vez que estos especialistas tan implicados en la atención al COVID se reencuentran tras la pandemia. A pesar de que también tuvieron momentos malos, los del Chuvi llegan con la satisfacción de que el SARS-CoV-2 les cogió “bien preparados y pudiendo hacer todo lo que, en cada momento, había disponible y en las mejores condiciones”, según explica la doctora Mar Mosteiro, coordinadora de la XLVIII Reunión Anual de Sogapar y XXXXIV Reunión Galaico Duriense. Otros hospitales no tuvieron tanta suerte. Estos días compartirán experiencia y conocimiento sobre avances no solo en esto, sino en muchas otras patologías. “La COVID no lo es todo y hay que seguir atendiendo otras patologías”, subraya.

–¿Es un encuentro especial?

–Sí, es realmente especial. Confiábamos en que la evolución de la pandemia y, la relajación de las medidas nos permitiera una reunión 100% presencial. La relajación máxima ha llegado a pocos días de la celebración del congreso y no hemos podido. Como neumólogos queremos ser absolutamente exquisitos con el cumplimiento de las medidas, así que la presencialidad será el 50% y el 50% restante estará conectado. Con la presencialidad hay mucho contacto informal y se enriquece el conocimiento. No hay duda de que también será una celebración para nosotros

–¿Creen superado lo peor del COVID? ¿Empieza una fase diferente?

–Empieza otra fase diferente, pero sin duda, controlada. En vez de unas ondas grandes, serán pequeñas siempre y cuando mantengamos medidas. En Reino Unido las medidas han sido diferentes y, ahora, es el país con mayor número de casos. La tenemos controlada, pero no silenciada. Tenemos que seguir adaptando las medidas a, según vayamos abriendo la puerta, ver cómo crece. Es importante ser muy cautos. Es como abrir o cerrar el gas de un fuego. Ha sido la clave durante toda la pandemia. Cada vez se oyen más voces sobre que hay que mantener la mascarilla en espacios cerrados. Tenemos este monstruo adormecido y con poco esfuerzo de todos vamos a conseguir mantenerlo ahí, pero con la vigilancia siempre puesta y las recomendaciones de expertos. Empieza una mutación nueva que preocupa porque tiene una contagiosidad mayor, así que hay que ser cautos. Además, con la época fría, hay virus que han estado relegados y la inmunidad de rebaño frente a ellos está reducida. Estamos muy expectantes con lo que está pasando en el Cono Sur con las coinfecciones virales.

–¿Tienen miedo a que vengan muy fuertes?

–Tenemos miedo al resurgimiento de otros virus que nos han cogido al global de la población con una inmunidad enfriada. Nos da miedo que pueda haber coinfección de gripe o virus sincitial y, a la vez coronavirus que, aunque a priori pudiéramos tener atenuado, esas dos infecciones pueden dar problemas por la información que nos llega de otros países. Por eso son importantes medidas de barrera sencillas como la mascarilla, el lavado de las manos, la distancia, no compartir objetos...

–Ahora mismo, en el Cunqueiro, están en una época relajada.

–Estamos muy bien, no hay duda, pero sigue habiendo un goteo de pacientes. Prácticamente los únicos que han ido peor han sido los no vacunados. Sabemos que puede seguir pasando y también hemos aprendido cuánto dura la inmunidad de la vacunación y por eso el consejo de tercera dosis a mayores de 70 años y la de la gripe está más que justificado.

–El COVID también va a marcar a nivel científico la reunión.

–La COVID tiene un protagonismo, pero no es lo único. Se hablará de consecuencias organizativas que han venido a mejorar cosas, como la reorganización en épocas con restricción de visitas al hospital y cómo hemos seguido atendiendo el cáncer. O la Unidad de Cuidados respiratorios Intermedios (UCRI), que montamos rápidamente para atender COVID y que nos va a permitir mejorar los cuidados de otros pacientes con patologías graves. Por supuesto, nos centraremos en avances de futuro en otras patologías, como la inmunoterapia en cáncer de pulmón, tratamientos de última generación para fibrosis de pulmón, enfermedades de la vía aérea... La COVID está ahí, pero hay mucha otra patología respiratoria que requiere de nuestra atención y la implementación de las últimas mejoras terapéuticas en el quehacer diario.

–¿Se está usando la UCRI para otros pacientes?

–Ahora, no, pero ese modelo que de la planta COVID está para montarse en planta de Neumología. Se ha adquirido una experiencia en terapias no invasivas que antes no había, Ha sentado las bases para construir de una forma férrea esa nueva UCRI.

–El objetivo es evitar que lleguen a UCI.

–Sí. Se evita en el 70% de los pacientes, Un porcentaje muy alto. Muchas técnicas de asistencia respiratoria, hoy en día, se pueden implementar sin necesidad de ser intubado.

–Otra de las experiencias que van a abordar es la Inteligencia Artificial (IA) para el diagnóstico en COVID.

–El análisis automatizado de placas de tórax por IA es el futuro en muchas cosas. La doctora Dolores Corbacho lidera una investigación transversal con ingenieros informáticos, para darle información a un ordenador de lo que es normal y de lo que no lo es y de si esa anormalidad se asocia a una patología. Con esos algoritmos el aparato va aprendiendo. Es el futuro, pero hay mucho trabajo de fondo inicialmente que luego se automatiza.

–Una de las cosas en las que se volcó mucho el Cunqueiro es en controlar las secuelas a los pacientes. ¿Qué están viendo?

–Los pacientes más graves, los que estuvieron en UCI, son los que tienen secuelas pulmonares más graves. Los de planta, muchas menos. Muchos recuperan completamente sus secuelas pulmonares. El mayor volumen se queda con síndrome de fatiga crónica. Vamos a hacer un seguimiento a largo plazo a dos años.

–No es lo mismo las secuelas que el COVID persistente. ¿Es otro fenómeno que están percibiendo?

–Hemos tenido discusiones sobre lo que se debe considerar COVID persistente. Debe ser una enfermedad activa, no secuelas. Y son poquísimos.

–¿Se ha visto afectada la atención al cáncer?

–Teníamos el sistema de alerta y detección del cáncer de pulmón desde hace muchos años. Cada placa o TAC que sale con imagen alterada hay una alerta que salta en nuestro servicio. ¿Qué ocurrió? Que, sobre todo en la fase inicial, los pacientes acudían muy poco a urgencias y a su médico de familia. Si vas poco, te hacen menos placas y no te detectan un cáncer que, a lo mejor, solo se manifiesta con una pequeña tos o es un hallazgo casual, que pasa mucho en cáncer de pulmón. Cuando la gente empezó a normalizar su vida, hubo como un pico de diagnóstico de cáncer por lo acumulado. Pero nosotros siempre hemos tenido la vía rápida perfectamente mantenida.

–Entonces, ¿les están llegando pacientes más graves?

–El pico fue hace meses, cuando abrimos, pero no puedo decir si son más avanzados.

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