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Faro de Vigo

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La burbuja en alta mar

George Paul, irlandés que llegó en su barco Pablo Hernéndez Gamarra

Del mismo modo que los turistas españoles llenan los hoteles en agosto, son nacionales la mayor parte de los propietarios de los barcos que estas semanas llenan los amarres de recreo en las instalaciones viguesas. Y son legión.

El turismo naútico se consolida como una de las opciones más seguras en pandemia

La situación sanitaria ha empujado a la población a redescubrir su relación con el medio ambiente y con el aire libre como opción más segura de ocio y pocos lugares tienen el aire más limpio que la cubierta de un barco en medio del mar. Conclusión: lanzarse al ocio náutico. Fue el caso de Raúl, un vigués que el año pasado se compró un barco a motor junto con su hermano, una decisión que le abrió las puertas al apasionante mundo náutico y, según explica, ahora ya está pensando seriamente en pasar a un velero más grande para la próxima temporada.

Rául, a bordo de su embarcación en el náutico P. H. G.

“Este año la gente hace turismo interior con el barco”, explica José Antonio Portela, presidente del Real Club Náutico de Vigo. Portela denomina “turismo interior” al que se hace entre distintas localidades de las Rías Baixas como por ejemplo desde Sanxenxo o Pobra. 

Las embarcaciones de recreo crecieron un 7% en el primer semestre en España

Los barcos que llegan a Vigo serían tanto veleros como barcos a motor, a partir de nueve metros de eslora, que ya poseen dormitorios a bordo, lo que permite fondear en el puerto e irse a tomar algo a la ciudad para luego dormir a flote o optar por hacer noche en una playa y amanecer sin más compañía que la elegida.

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Portela destaca que en las últimas tres semanas se podía ver un gran ambiente en toda la zona marítima, porque también coincidieron eventos como el premundial de vaurien, el campeonato de Europa de snipe o la regata Rías Baixas, “lo que nos trabajo tripulantes también de fuera” que en cierto modo ocuparon el espacio de los franceses e irlandeses que suelen recalar en Vigo. A este “ambiente” en puerto contribuyen también las 2.000 personas que diariamente parten hacia Cíes

“Nosotros estamos llenos. Tenemos 300 amarres, pero siempre hay que dejar un 10% para tránsitos, que siempre se acaban ocupando”

Antonio Portela - Presidente del Real Club Náutico de Vigo

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También las aproximadamente 270 plazas de amarre de las que dispone Marina Davila en Bouzas están ocupadas al 100%. “Sobre todo ahora es turismo nacional, entre rías”, afirma Joaquín Fernández Davila, director de operaciones de la compañía. Fernández Davila explica que desde el COVID todo es más complejo y en un sector como este se nota .

“Un viaje en barco hay que planificarlo muy bien y si hay un brote, o cualquier problema, de repente hay que cancelarlo todo”

Joaquín Fernández Davila - Director de operaciones de Marina Davila

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El buen momento que atraviesa el sector de la náutica lo demuestran los datos de matriculaciones de recreo registrados durante el primer semestre del año, con 3.744 en España este 2021 frente a las 2.488 matriculadas en el mismo período de 2020 y supone un 7,3% más que las 3.489 de 2019. Del total de las matriculaciones, más del 80% se correspondieron con vehículos a motor, según la Dirección General de la Marina Mercante. 

Los amarres en el R.C. Náutico, llenos Pablo Hernández Gamarra

Pero como no todo el mundo puede tener un barco en propiedad existe la opción de alquilar estos barcos de recreo o con sin patrón, que permiten experimentar el placer de la navegación de forma esporádica y sin tener que responsabilizarse de los gastos de la embarcación todo el año.

“Este año notamos un incremento de grupos de familias o grupos de amigos que buscan su burbuja”

María Pintos - Responsable de charter de Sailway.

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 Un ejemplo de cliente tipo en este tipo de servicio de la compañía viguesa sería un grupo de cuatro o seis personas (amigos o familiares) que alquilan un barco con patrón durante un día, desde las diez de la mañana a las ocho de la tarde. Esta opción de ocio por unos 400 o 500 euros de alquiler –la gasolina se pagaría aparte, como cuando se alquila un coche– permite por ejemplo ir hasta las islas Cíes, incluida la inaccesible isla sur; fondear allí, descubrir la preciosa cala de Nosa Señora y navegar las islas por detrás y ver los acantilados. Los que optan por esta opción también suelen cruzar a Barra o incluso a San Simón.

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En esta ya no tan exclusiva manera de hacer turismo se puede llevar la comida a bordo, contratar un catering o alternar los momentos de navegación con el fondeo en lugares donde existan restaurantes y simplemente bajar para ir a degustar un buen pescado a mesa puesta, que tampoco es mala opción.  

Formarse para llevar un barco: el ansiado título de patrón de embarcación de recreo, el PER

Sea para poder llevar tu propio barco, sea para poder manejar uno que se alquile y no tener que depender de que otra persona te lleve, es imprescindible contar con una titulación acorde con la eslora de la embarcación que permitirá alejarse más o menos de la línea de costa. “Ha habido bastante incremento con respecto al año anterior en formación porque, sin duda, la náutica está de moda”, indica la responsable de formación de Sailway, María José Piñeiro.

La formación más demandada, es la que te acredita como patrón de embarcación de recreo. El PER permite gobernar barcos de hasta 15 metros de eslora y alejarse de la línea costa hasta 12 millas (unos 22 kilómetros). Para conseguirlo es necesario pasar un examen teórico y dos prácticas obligatorias para barcos a motor. A partir de ahí se podría realizar una práctica complementaria para llevar embarcaciones de vela. 

El tiempo necesario para obtener el PER depende, por una parte, del ritmo de trabajo que se imponga, y por otra, de que coincida una de las cinco convocatorias anuales de la Xunta, pero suele ser alrededor de dos meses.

Una opción más sencilla para lanzarse al mar dirigiendo pequeños vehículos sería la licencia. Este título puede obtenerse a partir de los 16 años y permitiría gobernar motos náuticas y embarcaciones hasta seis metros de eslora y alejarse a una distancia máxima de dos millas respecto al puerto de abrigo. Con un total de seis horas dedicadas –dos de teoría y cuatro de práctica– se puede obtener este título en un día y salir a navegar. 

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