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El castro que la AP-9 partió

Vista del castro de Torres de Padín, en Teis.

Un promontorio coronado por un árbol llama la atención al pie de la AP-9 en Teis. Esta sospechosa fisonomía hace pensar en algo más que una colina partida a la mitad por la autopista. Un punto elevado con unas vistas privilegiadas sobre la ría, cierta forma piramidal, suelo en terrazas... ¿Qué es? O... ¿qué pudo ser? Ese trozo de tierra maltratado por el asfalto es un castro, uno de los más antiguos de la ciudad.

"As Torres de Padín" es uno de los 27 poblados castrexos diseminados por el territorio vigués y, sin duda, el que se encuentra en peor estado. La construcción de la AP-9 a finales de los años 80 se llevó la mitad por delante. De hecho, al pie del castro se encuentra la antigua caseta de la autopista, hoy completamente abandonada y en desuso.

Caseta de la AP-9 frente al castro Torres de Padín. P.P.

El arqueólogo José Hidalgo Cuñarro, autor del blog Vigoarqueológico, dirigió unas excavaciones de urgencia en el año 1989 que destaparon una antigüedad de 2.800 años. En ellas descubrieron restos de la Edad de Bronce (800-600 a.C.) como un trozo de un machete, y de la época castrexa (II a.C. a I d.C.) como trozos de vasijas y de ánforas, y piezas de cerámica íbero-púnica, prueba de las relaciones comerciales con los pueblos del Mediterráneo.

Siglos después, en la Edad Media (s. XIV-XV) se erigió en este montículo una fortificación, derribada más tarde durante la revuelta Irmadiña y de la que quedan tenues restos.

Estado actual del solar privado en el que se ubica el castro Torres de Padín. P.P.

A pesar de tratarse de un bien catalogado, su estado es completamente ruinoso. El terreno pertenece a una empresa de derribos que lo usó como almacén. Los vecinos de Teis urgen una remodelación de la zona y reclaman la conversión de la AP-9 en tramo urbano desde el centro de la ciudad hasta Torres de Padín.

El aspecto calamitoso de este castro en la actualidad nada tiene que ver con su pasado. Ubicado a 109 metros sobre el nivel del mar, era uno de los cinco asentamientos litorales olívicos, como apunta el arqueólogo Xosé Couñago en su blog Patrimonio Cultural de Vigo: O Castro, Madroa, Monte da Guía, Sino y Torres de Padín.

Este mantuvo, además, poblaciones estables durante la época castrexa-romana y la Edad Media gracias a su posición privilegiada sobre la ría y el control del paso hacia Redondela.

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