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Las aguas residuales anticipan las variantes del coronavirus

La estación depuradora 
del Lagares. |   // MARTA G. BREA

La estación depuradora del Lagares. | // MARTA G. BREA

El grupo de Inmunología y Genómica del Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC ha logrado secuenciar el virus SARS-CoV-2 en aguas residuales gallegas y, por primera vez, las variantes de riesgo anticipándose incluso a su diagnóstico clínico en pacientes. Además también han localizado nuevas mutaciones que hasta ahora no se han hallado en personas enfermas y cuya importancia sanitaria “está por valorar”.

“Todo este trabajo es realmente importante porque secuenciamos a muchas personas simultáneamente. Estamos viendo cuáles son las variantes que están circulando entre la población, tanto la que tiene síntomas como la que no, y que además se está moviendo por toda Galicia. Tenemos muestras de 15 depuradoras, incluidas las de zonas donde no hay hospitales, con lo cual, no hay trasiego. La metodología que aplicamos nos permite adelantarnos a los picos de infectados entre 7 y 10 días y además somos capaces de detectar cuáles son la variantes predominantes y si se están produciendo cambios”, destaca Antonio Figueras, director del grupo del IIM junto con Beatriz Novoa.

Este “hito” se ha conseguido dentro del proyecto DIMCoVAR, que lleva un año en marcha y en el que además del CSIC también participan la Universidad de Vigo y la empresa Geseco Aguas.

La secuenciación se ha realizado en muestras recogidas en Baiona, Noia y Melide. Mientras en estas dos últimas localidades se detectaron mutaciones compatibles con la variante española y europea, en la primera se halló una elevada variabilidad que los investigadores relacionan con su condición de destino turístico y, por tanto, con una mayor movilidad.

Aunque la prevalente en la localidad baionesa es la británica, en sus aguas residuales también aparecieron mutaciones para la brasileña y la sudafricana, entre otras.

Nuevas mutaciones

El equipo del IIM-CSIC, que completan Amaro Saco y Magalí Rey, también comparó los resultados obtenidos en las tres localidades con la secuenciación del SARS-CoV-2 en 500 pacientes gallegos. “Hemos visto que fundamentalmente coinciden con las que ya están identificadas, pero también hay otras distintas que habrá que evaluar. El tiempo dirá si tienen importancia a nivel clínico”, apunta Figueras.

El proyecto avala que el uso de esta metodología puede ser de gran ayuda en la gestión de la pandemia. “Podemos decidir qué vacunas utilizar en función de su eficacia y la variante que predomine en ese momento. Si las que estamos aplicando no son especialmente sensibles para una determinada mutación se podría cambiar. Además el propio proceso de vacunación irá modificando la población del virus “, plantea Figueras.

Los investigadores vigueses continuarán secuenciando las muestras recibidas desde el año pasado hasta la actualidad para determinar la aparición y desarrollo de los distintos linajes o variantes: “Queremos ver la evolución desde nuestro primer positivo en marzo de 2019 hasta ahora”.

Figueras insiste en que hay que mantener todas las medidas de protección frente al coronavirus y vacunarse: “Hasta que no tengamos el sistema muy bien entrenado para machacar a este virus va a seguir mutando y tenemos que continuar en guardia. Este verano no debería ser como el del año pasado, ni mucho menos como el de 2019”.

“Probablemente éste sea el último año del coronavirus, pero hay que tener en cuenta que hay mucha gente en el mundo que no ha sido vacunada. Ahí está India, Brasil o incluso Argentina, y no digamos África. En muchos países el virus se sigue replicando y generando variantes que pueden llegar al nuestro. Debe haber control en los desplazamientos”, defiende.

En el marco del proyecto DimCoVAR se analizan muestras de aguas residuales “antes, durante y cuando salen al mar”, además de los sedimentos y moluscos. La red agrupa 15 estaciones depuradoras de Galicia: Baiona, Nigrán, Gondomar, Cambados, Moraña, Porto do Son, Muros, Melide, Ares, Cedeira, Noia, Pobra do Caramiñal, Betanzos, Viveiro y Burela.

"Podemos saber qué variantes predominan en cada momento y relacionarlas con los movimientos de población"

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Antonio Figueras Alba Villar

–¿Han detectado todas las variantes del coronavirus?

–Sí, hemos encontrado mutaciones compatibles con la gran mayoría de variantes de preocupación: la británica, la de Brasil, Uganda-Nigeria, Sudáfrica, California y Nueva York. Los virus de RNA mutan muchísimos y se agrupan en linajes o variedades a partir de algunas mutaciones concretas. Y podemos decir que mientras que en Melide y Noia se encontró fundamentalmente la variante europea en Baiona hay una mezcla.

–¿A qué atribuyen los resultados de Baiona?

–Está claro que no es una casualidad. Hay una mayor variabilidad porque es un punto turístico y probablemente pasará lo mismo en los lugares donde hay una mayor concentración de gente. Estas localidades son las que nos han dado más cultivos y más carga viral. A partir del material detectado podemos calcular la cantidad de virus y en los picos de las diferentes olas había millones de coronavirus por litro. En Vigo tenemos ahora mismo un buque aislado y los casos positivos podrían tener la variante india. Los puertos como Vigo, A Coruña o Marín que reciben mucho tráfico son lugares golosos para un virus que es muy infectivo y que muta muy rápido. Por eso hay que seguir manteniendo y extremando todas las medidas de prudencia. Todos estamos muy cansados y empezamos a bajar la guardia, pero todavía no podemos estar tranquilos. Y levantar los cierres perimetrales es un error que pagaremos todos.

"En Baiona hay una mayor variabilidad porque es un punto turístico"

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–¿Gracias a las aguas residuales podemos conocer la variante que afecta a cada municipio?

–Podemos saber cuáles predominan en cada momento y relacionarlas con los movimientos de población durante las navidades o el verano, por ejemplo. Podríamos incluso llegar a saber qué variantes son las importantes por barrios. Hay que resaltar que los pacientes secuenciados tenían síntomas, pero nosotros muestreamos a una población que se mueve por toda Galicia, o por donde pueda en cada momento, con y sin síntomas. La variante británica la detectamos en la muestra de diciembre-enero, es decir, nos anticipamos a su detección a nivel paciente.

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