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Amazon busca acercarse a Vigo

Centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares, en la Comunidad de Madrid. | // SERGIO PÉREZ

Mucho se ha hablado de que el impacto de la pandemia, con todas sus restricciones a la movilidad y sus cierres al comercio, ha supuesto un revulsivo para el ecommerce en el último año. De lo que menos se ha hablado es que este impulso del canal online dispara la demanda de espacios logísticos.

Se cotizan los almacenes y las naves en las inmediaciones de las ciudades para dar respuesta a un crecimiento de las compras por internet que, cada vez, son más exigentes. En España el comercio electrónico creció un 20% en 2020, según el informe Global E-commerce 2020, de IAB Spain. A falta de poder ir a las tiendas, los ciudadanos recurren al ecommerce y le reclaman casi la misma inmediatez. “Es lo que demanda el mercado, va en correlación con las compras online”, explica Diego Esquer, delgado en Galicia de Gesvalt.

Ante tal casuística, los operadores buscan modelos de espacios logísticos muy definidos en Galicia. Que se ubiquen a poca distancia del centro de las ciudades, “a unos 20 minutos”, explica Jorge Pernas, director de Desarrollo de Negocio de Iberatlantic Real State. En Vigo buscan espacios con una superficie que ronde los 10.000 metros cuadrados, 15.000 metros cuadrados en el caso de A Coruña. En tal divergencia puede tener mucho que decir el tipo de clientes que acoge una y otra ciudad: “hay diferencias sociodemográficas”, apunta Pernas.

Es un requisito, para estas inversiones, dar con ubicaciones que “aseguren la circulación exterior”, dice el experto de Iberatlantic. Es clave para que los transportes puedan hacer cross-docking, un proceso de preparación de pedidos en el que se realiza el trasvase de los grandes camiones a las furgonetas de reparto directamente, sin que se almacene el stock. “Es lo que más se busca”, dice Pernas.

A efectos prácticos esto se traduce en la posibilidad de combinar, con agilidad, la logística de larga distancia con la de última milla, a cargo de las furgonetas. De hecho, en Vigo se puede percibir un aumento de la circulación de furgonetas de Amazon que realizan el reparto puerta a puerta.

Tanto es así que fuentes del sector avanzan que el gigante del comercio electrónico, Amazon, está buscando locales en el centro de Vigo para hacer un reparto más rápido. Todo ello contando que la multinacional tiene con un centro logístico en Porriño, desde donde distribuye los pedidos para Galicia.

“Cuando reduces los tiempos de entregas la gente compra más”, analiza Pernas. La parte que más dificultad entraña para estos operadores es entrar en un mercado e implantarse. En paralelo, cuánto más ágil es el reparto más estimula la recurrencia de compra del cliente. Las ciudades tenderán a implantar los modelos de grandes núcleos urbanos como Madrid, donde se ofrece una entrega en cuestión de horas. “Lo que implicará que acaben desarrollándose más plataformas logísticas en Galicia. En Vigo probablemente tengan que aumentar pronto”, reflexiona Pernas.

La rivalidad con la zona norte de Portugal está ahí, recuerda Esquer: “Vigo tiene el tirón industrial y hay movimiento. Pero tenemos un competidor muy claro para los grandes centros logísticos: Portugal”. Se refiere a la agilidad de trámites administrativos o al precio más competitivo que presenta, de entre 20 o 40 euros el metro cuadrado frente a los 80 euros por metro cuadrado de Vigo, recuerda el experto de Gesvalt.

Sin embargo, Pernas subraya que “los kilómetros de cercanía pesan mucho en este ámbito”. A lo que se refiere el experto es que para las entrega de última milla no será útil un centro localizado en Portugal por la distancia. “Necesitas que esté en Vigo o en su área metropolitana”. En este sentido, el experto apunta como las zonas que se perfilan de mayor interés para convertirse en epicentros logísticos: el parque empresarial de Porriño, de Mos y el de Valladares, en Vigo. Este último, se encuentra gestando proyectos de interés como el posible asentamiento de Ikea.

La situación actual, según apuntan los expertos, en una crisis sociosanitaria, redunda en un escenario de “gran liquidez” por la situación macroeconómica. A lo que se refieren es a que los fondos de inversión tienen necesidad, precisamente, de invertir. Los espacios dedicados a última milla tienden a ser más pequeños, más caros, pero más rentables. La gran logística requiere locales más grandes y otras ubicaciones en las que comprar más suelo a riesgo. “Estas últimas operaciones aún tardarán un poco”, explica Pernas.

Al final la tendencia se puede apreciar a pie de calle. La pandemia ha dejado los centros de las ciudades con locales vacíos. En parte son negocios que no han resistido el golpe económico pero resulta interesante que, lejos de producirse un rápido cambio de manos, se mantienen con la persiana bajada mientras aumenta la demanda de almacenes bien ubicados próximos a las ciudades.

Los operadores físicos amplían su capacidad

Esta apetencia por almacenes y naves logísticas no es exclusiva de los operadores online, como Amazon. El interés de gigantes de la distribución física como Inditex o Mercadona por esta fórmula no hace sino constatar que se trata de una tendencia al alza. El gigante del textil anunciaba recientemente la ampliación de los macroestudios de Zara, donde se producen todos los contenidos de su ecommerce. Todo ello, después de haber extendido, en 2018, su sede y centro logístico de Arteixo. Su idea es potenciar las ventas por internet, de hecho se marcó como objetivo estar presente en todos los mercados con su tienda online en 2020.

En paralelo, ha puesto en marcha una agresiva estrategia de cierre de tiendas físicas en todo el mundo. En la misma línea, la firma catalana de moda, Mango, anunciaba esta misma semana la ampliación de su centro logístico en Cataluña. La firma quiere incrementar su capacidad en 90.000 metros cuadrados a los 180.000 metros cuadrados actuales. Cuando el edificio esté completado, Mango trasladará allí la operativa de ecommerce para ochenta mercados que actualmente realiza en un centro logístico ubicado en Palau-solità i Plegamans. La particular apuesta por el online de Mercadona es paulatina. La cadena valenciana estrena la operativa de las ventas por internet de ciudad en ciudad. Valencia, Barcelona y luego Madrid. Mientras abre lo que llama colmenas, que no son más que la evolución de unos almacenes que no daban para satisfacer la demanda por internet.

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