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El turismo alarga su estancia en la UCI

Los hoteles anotaron en diciembre una caída de visitas del 83%, colofón a su peor año por la pandemia | El sector da por perdida la mitad de 2021 y avanza un verano “duro”

Media decena de hoteles cerrados... y alguna reforma. El jarro de agua fría que el COVID ha arrojado sobre el turismo ha llevado a algunos hoteles de Vigo a optar por la hibernación o, directamente, cerrar sus puertas. Según cálculos del sector media decena de los principales hoteles del centro de Vigo estarían en esa situación. El propio INE recoge en su último balance que en diciembre había operativos en la ciudad 61 alojamientos, cuatro menos que en noviembre y nueve por debajo de diciembre de 2019. Entre los que han aprovechado el escenario para “renacer”, con reforma incluida, es el Hotel América (en la foto), de la calle Pablo Morillo. | R. GROBAS

Media decena de hoteles cerrados... y alguna reforma. El jarro de agua fría que el COVID ha arrojado sobre el turismo ha llevado a algunos hoteles de Vigo a optar por la hibernación o, directamente, cerrar sus puertas. Según cálculos del sector media decena de los principales hoteles del centro de Vigo estarían en esa situación. El propio INE recoge en su último balance que en diciembre había operativos en la ciudad 61 alojamientos, cuatro menos que en noviembre y nueve por debajo de diciembre de 2019. Entre los que han aprovechado el escenario para “renacer”, con reforma incluida, es el Hotel América (en la foto), de la calle Pablo Morillo. | R. GROBAS

Las Cíes acaparando portadas y cosechando elogios en media Europa y más allá del Atlántico, las imágenes del encendido de las luces de Navidad en los telediarios de prime time de medio país, O Marisquiño acomodado en lo más alto de los circuitos internacionales del deporte y arte urbanos, pisos turísticos brotando como setas en otoño a lo largo de las Rías Baixas... Hubo un tiempo, cuando lo de “nueva normalidad” sonaba a etiqueta de ciencia ficción, en el que Vigo escalaba posiciones como destino turístico. Incluso se quedó a tiro de piedra del millón de pernoctaciones en 2019, una marca histórica que no había rozado siquiera en dos décadas de memoria estadística. El COVID ha cortado esa curva ascendente con un tijeretazo limpio, el mismo que han padecido en A Coruña, Santiago, Ourense o el resto de ciudades de España y buena parte del mundo. Los últimos datos del INE, publicados ayer, muestran que 2020 se cerró en los hoteles de la ciudad con 140.200 visitantes y 342.800 pernoctaciones. Suponen desplomes del 67 y 64%, respectivamente, si se comparan con los datos de 2019. Ni en lo más crudo de la crisis de la década pasada se había tocado tan fondo. En 2013, annus horribilis hasta ahora en Vigo, los alojamientos despacharon 285.700 clientes y unas 573.900 pernoctaciones.

Tampoco la campaña de Navidad, que desde hace tiempo permite a los hoteles despedirse del año con una sonrisa, consiguió esquivar la pandemia. La falta de “clásicos”, como la noria gigante, el mercadillo o el acto multitudinario de encendido de las luces, de los que el Concello tuvo que prescindir precisamente por el COVID; y, sobre todo, las restricciones a la movilidad, motivaron que en diciembre el INE contase 7.700 viajeros que pagaron por 19.800 pernoctaciones, un 83 y 78% menos que el año anterior. Quedan muy lejos de los datos de 2019, pero también de los que manejaba el sector antes de que la Navidad se convirtiese en un acontecimiento digno de la atención de The New York Times. En 2010 –el que había sido hasta ahora el peor diciembre de la serie histórica en cuanto a visitantes– se habían superado las 18.200, más del doble que las anotadas el mes pasado.

El mazazo del coronavirus no solo se ha dejado sentir en los hoteles de Vigo. En A Coruña, por ejemplo, que cerró el año con alrededor de 154.900 visitantes –un 66% menos que el ejercicio anterior–, 2020 se despidió también con un pinchazo del 74%. Incluso Santiago se ha abonado a los resultados negativos con una sangría superior a las de las dos grandes ciudades del norte y sur de Galicia. En su caso el ejercicio se saldó con un descalabro anual del 74%. Más allá de las cifras de clientes despachados, noches facturadas o la fluctuación en los porcentajes, el COVID ha ensombrecido también las plantillas de los alojamientos. En el caso de Vigo, por ejemplo, los 61 negocios registrados sumaban al cierre del año pasado 318 empleados. Justo un año antes el INE contabilizaba 70 establecimientos y elevaba su personal a 564. Vigo no vuelve a marcar un caso único. También en A Coruña, Santiago, Lugo u Ourense, por ejemplo, se registraron retrocesos en las plantillas que oscilan entre el 33 y casi el 54%.

El escenario no es mucho mejor para los próximos meses. Jaime Pereira, presidente de la Asociación de Hoteles de Vigo (Ahosvi), reconoce que el arranque de 2021 se presenta complejo y da prácticamente por perdida la primera mitad de l año. “Si en verano conseguimos estar al 70% de vacunación, podríamos mejorar. Va a ser duro. Lo enfrentamos con mucho temor”, señala el portavoz del sector en la ciudad. Las restricciones a la movilidad y el varapalo que el COVID ha asestado a la economía de muchas familias –dentro y fuera de España– hará más competitivo un mercado del turismo al que Vigo optará con carencias graves, como la escasez de vuelos. Hoy por hoy en Peinador operan solo con Madrid y Canarias. “No podemos ser optimistas. Va a ser duro”, recalca Pereira. En la asociación de hosteleros Zona Náutico, uno de los principales puntos turísticos de Vigo, las previsiones no son mucho más halagüeñas. “La temporada de cruceros está muy complicada y vemos peligrar los festivales de verano”, zanja Rubén Pérez, su presidente, antes de lamentar que “se siga culpando” a la hostelería de los elevados niveles de contagio. “Queremos ser esperanzadores pero no nos lo están poniendo fácil”, remarca.

Grandes obras y la industria, los salvavidas del sector en plena tercera ola

Nueva normalidad, nuevas normas. En plena tercera ola del COVID los hoteles de Vigo ven cómo la lógica que imperaba hasta ahora, en la que los festivos, puentes, escapadas de fin de semana, ferias o congresos ocupaban un papel clave en el flujo de visitantes, da paso a otra nueva en la que son las grandes obras y la industria las que actúan como tractores para el sector. Con el turismo de ocio noqueado por la pandemia, restricciones a la movilidad, las conexiones de Vigo con el resto del país bajo mínimos y el calendario congresual congelado, proyectos como la Ciudad de la Justicia, Vialia o la reforma integral del Meixoeiro se han convertido en los motores que atraen clientela a los hoteles. “Son los que están moviendo algo. También la automoción y, en menor medida, el naval”, explica Jaime Pereira, presidente de la Asociación de Hoteles de Vigo. Su peso se nota especialmente a principios de semana, de lunes a miércoles, y explica por ejemplo que la estancia media en los hoteles de Vigo en diciembre haya sido de dos jornadas y media.

El uso de patinetes y bicis repunta en la ciudad en el año del COVID, que lastra el del transporte público

Cierres perimetrales, confinamientos y restricciones a la movilidad no son las únicas consecuencias que el COVID ha tenido sobre el desplazamiento. A lo largo de los últimos meses la pandemia ha cambiado hábitos y acelerado tendencias que se esbozaban ya desde hacía tiempo, con mayor o menor definición. Buen ejemplo lo deja el informe elaborado por Moovit sobre cómo ha evolucionado el uso del transporte público en 2020. Según sus datos, el año pasado, coincidiendo con la crisis sanitaria y el desplome de la movilidad, su uso en Vigo registró caídas prácticamente a lo largo de todo 2020, salvo a comienzos de otoño, cuando se anotaron pequeños repuntes. El desplome más pronunciado se produjo durante las semanas del confinamiento, cuando las caídas rondaron el 90%. En el mismo estudio el 48% de los encuestados aseguró que ya no usa el transporte público (2,4%) o su uso es inferior al de antes del COVID (45,6%). El 45% asegura que su demanda no se ha visto alterada y un 4,6% lo utilizar ahora más a menudo. Cuando se les pide que propongan mejoras, incentivos para el uso, el 37% plantea una “mayor frecuencia para evitar que los vehículos estén llenos”. El descenso coincide con un ligero repunte de los patinetes, bicis, segways... Los conocidos como vehículos de movilidad personal. Si en 2019 el 9,3% aseguraban utilizarlos a diario o con frecuencia, ese porcentaje se elevó el año pasado hasta el 12%. La inmensa mayoría, el 71% asegura en cualquier caso que no los emplea nunca, si bien también ese porcentaje desciende: hace un año suponía más del 77%. El estudio elaborado por Moovit señala que la duración del trayecto medio en transporte público en Vigo es de 29 minutos. Otra de sus conclusiones es que apenas se realizan transbordos: solo el 25% asegura realizar dos por trayecto, menos que en Málaga, por ejemplo. Es más, el 64% completa solo viajes directos.

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“La campaña de cruceros está muy complicada y vemos peligrar los conciertos de verano”

Rubén Pérez - Presidente Zona Náutico

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“El verano va a ser duro, lo enfrentamos con mucho temor. No podemos ser optimistas”

Jaime Pereira - Presidente de Ahosvi

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