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Un gran parque de bolas, primer negocio vigués que entra en concurso por el COVID

Mundo Pirata Park, un parque infantil ubicado en Alcabre, llevaba cerrado casi un año

Mundo Pirata Park, un parque infantil ubicado en Alcabre, llevaba cerrado casi un año

Tarde o temprano, dada la crisis económica que está causando el coronavirus, tenía que suceder. El Juzgado de lo Mercantil 3 de Pontevedra, con sede en Vigo, acaba de declarar el primer concurso de acreedores en la ciudad que es consecuencia directa de la pandemia. Se trata de Mundo Pirata Park, un gran parque de ocio infantil que permanecía con las verjas bajadas desde que en marzo de 2020 estalló el COVID-19 y que ahora ha decidido echar el cierre definitivo debido a la deuda que fue acumulando durante estos últimos meses y para que ese montante no siga creciendo, dada la incertidumbre actual que hace imposible presagiar cuando podrían volver a abrir con normalidad. La empresa va directamente a liquidación, lo que, por tanto, supone su disolución.

El sector del ocio infantil está siendo uno de los más golpeados por el virus. La mayoría de macroinstalaciones de parques de bolas optaron por no reabrir por las severas medidas sanitarias para desarrollar la actividad. Y algunos pequeños locales que sí se reactivaron acabaron cerrando dado que los protocolos, dicen, son casi imposibles de cumplir. Pues ahora se da la circunstancia de que la primera empresa a la que se declara en concurso voluntario de acreedores en Vigo es uno de estos negocios, un parque infantil con sede en una nave en Camiño Veiguiña, en la parroquia viguesa de Alcabre. La última entrada de Mundo Pirata Park en su página de Facebook es de hace casi un año, del 12 de marzo de 2020, cuando irrumpió el virus. “Ante la nueva alerta sanitaria les comunicamos que a partir de mañana viernes 13 permaneceremos cerrados hasta nuevo aviso”, informaban entonces, seguramente sin imaginarse que la situación se agravaría de esta manera y que casi un año después se verían abocados a un proceso concursal.

Aún no hubo un aluvión de concursos por la moratoria que aprobó el Gobierno

El edicto judicial en el que se declara a este parque de bolas en concurso es de este 13 de enero. El juzgado abre la fase de liquidación a petición de la deudora y nombra a la administradora concursal. La empresa, en la documentación aportada al tribunal, atribuye a la pandemia y al prolongado período de inactividad su estado actual de insolvencia. Sus cinco trabajadores están en ERTE y la empresa, como muchas otras, tuvo que solicitar un crédito ICO para afrontar los costes de la sociedad. La deuda no es muy elevada, asciende a unos 65.000 euros –y el activo se sitúa en unos 50.000– pero, según las fuentes consultadas, la empresa habría decidido acudir al proceso concursal y a la liquidación ante el incierto futuro y el temor de que dicha deuda adquiriese mayores proporciones.

La empresa está representada en el proceso concursal por el abogado Francisco Javier Cabarcos. Es el primer negocio que entra en concurso de acreedores en este 2021. Tras un 2020 con 47 procedimientos de estas características, aún no se registró ningún aluvión derivado del coronavirus dada la decisión del Gobierno central de extender hasta el 14 de marzo la moratoria para que las sociedades en situación de insolvencia se declaren en concurso.

Otras macroinstalaciones de ocio infantil: “Apenas entran niños”

Las empresas dedicadas al ocio infantil lo están pasando mal. Rubén Martínez está al frente de Tierraventura, una nave de 1.000 metros cuadrados en la avenida del Aeropuerto. Tras el cierre de marzo, decidió reactivar el parque en septiembre. Pero ahora debe volver a echar el cierre. “Debido a las nuevas restricciones no podemos seguir abiertos”, afirma. Durante el tiempo que levantó las verjas la facturación, dado el aforo del 30% y las limitaciones impuestas para evitar contagios, “no llegó a un 3%”. “Aquí hay capacidad para 120 niños y apenas entraban cuatro o cinco cada día; nosotros estamos aguantando porque tenemos otra empresa que tira de ésta”, afirma este empresario.

“Mi ilusión es que el proceso de vacunación vaya bien y podamos retomar la actividad en torno a septiembre”

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Miguel Ángel Cabaleiro es el responsable de otro gran parque de bolas, La Nave, ubicado en Lavadores. Él fue de los que decidió no volver a abrir tras el cierre inicial de marzo. “Hay muy poca demanda; con la infraestructra tan grande que tenemos no sería rentable”, relata. “Mi ilusión es que el proceso de vacunación vaya bien y podamos retomar la actividad en torno a septiembre”, añade este hombre, que agradece la colaboración y facilidades que está teniendo por parte de los dueños de la nave en la que está de alquiler.

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