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Las tiendas de recuerdos viven una época para olvidar

Las tiendas de recuerdos viven una época para olvidar

Sin visitantes, las tiendas de artículos de recuerdo de la ciudad se han quedado totalmente desamparadas. Los ingresos de las que todavía siguen abiertas han caído más de un 80%, porcentaje que engorda hasta el 100% en los establecimientos que han bajado la persiana al no poder soportar el temporal del COVID-19. Las oficinas de turismo dan fe de esta situación. También el sector del taxi, uno de los termómetros más fiables de la coyuntura sanitaria actual: su actividad se ha desplomado más de un 75%, por lo que los conductores valorarán reducir todavía más sus días de trabajo.

“No gano ni para pagar la luz”. Siete palabras para hacer una radiografía precisa del páramo por el que transitan las tiendas de artículos de recuerdo y souvenirs desde que el coronavirus se coló en su rutina. Las pronuncia Ángeles Rodríguez, encargada del local Jamaica, ubicado en la parte alta de las escaleras laterales de la Praza da Pedra. Con más de 60 años de vida en la ciudad, la crisis sanitaria lo ha golpeado de una forma tan brusca que se tambalea y suda para no caerse al suelo.

La falta de turistas, de los que beben casi exclusivamente estos establecimientos, escribe el guión de su condena: los ingresos han bajado más de un 80%. Este dato solo se aplica a los que continúan levantando la verja, que se cuentan con los dedos de una mano, porque media decena ya han optado por cerrar la puerta. Es el caso de Regalos La Piedra o del bazar Chichirica, comercios con historia situados a unos metros del local Jamaica que han sido apagados por la pandemia del coronavirus.

  • “Con lo que vendo, no gano ni para pagar la luz; necesitamos ayudas”

    Ángeles Rodríguez - Encargada de la tienda "Jamaica"

Sin cruceros, ni congresos, ni público en los estadios, ni ferias, ni eventos, ni viajes de ocio, las tiendas de objetos de recuerdo viven una época para olvidar. Como señala Rodríguez, acaban muchas jornadas con las cajas a cero. “La campaña de Navidad fue un desastre, un fracaso. No cerramos por tener la puerta abierta, pero es insostenible. No entra casi nadie en la tienda. Hubo algo de movimiento en verano, pero octubre, noviembre y diciembre fueron de pánico. Y enero está siendo igual”, subraya antes de destacar que “las ayudas brillan por su ausencia”. “Vengo cada día con toda la ilusión del mundo, abro la puerta y espero. Al llegar el mediodía y ver que no he vendido nada, se me ponen los pelos de punta: la realidad te da en las narices”, cita.

El desplome de la actividad en los primeros compases de la pandemia obligó a mandar al ERTE a uno de los tres trabajadores de esta tienda de la Praza da Pedra. Ahora, solo queda Ángeles Rodríguez. “Incluso hemos tenido que cerrar la planta de arriba del local, en la que vendíamos artículos de recuerdo más sofisticados, como cerámica de artistas gallegos”, comenta antes de hablar de la vacuna: “Es la esperanza que nos queda para salvar la Semana Santa y el verano, aunque lo veo complicado. A ver si la situación mejora y podemos aprovechar el Xacobeo, ya sea este año o el próximo. Si nada cambia y no dan ayudas específicas para el sector turístico, me temo que tendremos que echar el cierre antes o después”.

  • “Pedimos un plan de rescate específico para los negocios turísticos”

    María Rodríguez - Encargada del bazar "Guay"

Bajando las escaleras de la Praza da Pedra, María Rodríguez charla con una amiga a las puertas del bazar Guay, que depende casi exclusivamente de los turistas. Interrumpe su conversación para detallar que el panorama de las tiendas de souvenirs es “de pena”. En su caso, la facturación se ha hundido más de un 80% desde marzo del año pasado. “Ahora estoy yo sola, no hace falta nadie más, no tenemos casi clientes. Antes, estábamos tres: las otras dos personas están en ERTE. Lo único que se vende, con suerte, es un llavero o un imán a gente de aquí”, lamenta, a la vez que implora un plan de rescate específico para los negocios que se mueven gracias a los visitantes: “Necesitamos ayudas para sobrevivir. Esta tienda tiene unos 30 años y, si no nos dan una solución o mejora el panorama, tendremos que cerrar”.

"Una vez pase esto, volveremos a coger ritmo, ya que todo el mundo desea salir de su casa y viajar”

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Las oficinas de turismo, al igual que las tiendas de artículos de recuerdo, registran una actividad prácticamente nula. Lo confirman desde el puesto municipal y el autonómico, ambos ubicados en Cánovas del Castillo. Tuvieron más trabajo en verano, sobre todo, gracias a los viajes a las islas Cíes, pero “muy poco” durante las pasadas Navidades: gente que estaba en la ciudad por negocios y aprovechó un hueco en su agenda para preguntar algún detalle o familiares de gente que reside en Vigo. Otro perfil que se sumó a este pequeño grupo: familias que se dirigieron al apéndice del Concello para resolver dudas sobre, por ejemplo, la cabalgata de Reyes. Su esperanza viene bajo el brazo de la vacuna. “Está claro que, una vez pase esto, volveremos a coger ritmo, ya que todo el mundo desea salir de su casa y viajar”, dicen.

Otro sector que sufre con crudeza las restricciones es el del taxi. El presidente de la Asociación de Autopatronos, Cooperativa y Central Radio Taxi, Manuel Chorén, asegura que la actividad ha bajado más de un 75%: “Ya no cogen los coches en las paradas. Hay gente que está desesperada, ya se registran bajas por depresión”. El gremio se reunirá a final de mes para valorar si los profesionales salen a trabajar uno de cada dos días –como se hizo durante una parte de la pandemia– y no dos de cada tres –como ahora–.

La Policía Local de Vigo ya realizó labores de vigilancia al inicio de las Rebajas RICARDO GROBAS

Más vigilancia en áreas de comercio y en la frontera para detectar incumplimientos

Áreas comerciales y la raia. Son dos los puntos en los que las fuerzas y cuerpos de seguridad centrarán sus vigilancias para detectar posibles incumplimientos del cierre perimetral decretado por la Xunta. Así lo trasladó la subdelegada del Gobierno en la provincia, Maica Larriba, durante el encuentro mantenido ayer con los dirigentes de la Comandancia de la Guarda Civil en Pontevedra, Comisaría de Vigo-Redondela y provincial, la Policía Autonómica y la consellería de Presidencia. Larriba incidió en los controles en zonas comerciales y los controles móviles que se desplegarán para controlar los cierres perimetrales y la frontera lusa con los municipios de Arbo, Salvaterra do Miño, Tomiño y Tui. Además, la subdelegada relató que entre el 7 y el 13 de enero, 1.657 efectivos de seguridad participaron en 912 dispositivos, identificando a 16.961 personas, controlando 11.373 vehículos y elevando 309 propuestas de sanción en la provincia. Por su parte, la Unidad de la Policía Autonómica informó que en este periodo de tiempo, desplegaron 89 dispositivos en los que se identificaron 742 personas y se controlaron 550 vehículos, imponiendo un total de 30 sanciones.

Cambios en la apertura y cierre de los centros comerciales

La limitación del toque de queda para las 22.00 horas y la obligación de cerrar los comercios a las 21.30 no afectará en exceso a los negocios a pie de calle, pero sí a los ubicados en buena parte de los centros comerciales de la ciudad, que se ven obligados a actualidad sus horarios de apertura o cierre a esta restricción. En el caso de El Corte Inglés, por ejemplo, adelanta a las 9.00 horas su apertura y baja persianas a las 21.00 horas. El Centro Comercial Gran Vía, tanto las tiendas como los cines cerrarán a las 21.30 mientras que los locales de hostelería deberán hacerlo a las 18.00 horas o a las 21.30 para reparto. Parecido es el sistema elegido en Plaza Elíptica, donde sus cines también perderán la sesión más tardía y en el caso de Travesía de Vigo, a las 21.30 cerrarán los accesos para cerrar completamente a las 22.00 horas.

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