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Zona Franca proyecta completar la ampliación de Balaídos con una planta de hidrógeno verde

La instalación convertiría electricidad de fuentes renovables en hidrógeno para uso de las empresas y la ciudad | El Consorcio apuesta por la autosuficiencia energética de sus polígonos y confía en recibir financiación europea

Vista general del
parque empresarial
de Balaídos. |  
// M.G. BREA

Vista general del parque empresarial de Balaídos. | // M.G. BREA

Transformar Balaídos en un hub o “valle de hidrógeno verde” que complete el ciclo de la automoción, contribuyendo a la descarbonización del sector y a la autosuficiencia energética del polígono. Con este objetivo trabaja la Zona Franca, que acaba de encargar un estudio técnico para la posible apertura de una planta de hidrógeno verde aprovechando la ampliación del polígono vigués, el principal generador de riqueza y empleo del sur de Galicia, según ha podido saber FARO. Este tipo de instalaciones aprovechan la electricidad de fuentes renovables (eólica, fotovoltaica, etc.) para generar hidrógeno, uno de los combustibles de moda en la Unión Europea (UE) y para los que se reservan más fondos de recuperación por la pandemia.

El delegado de la Zona Franca, David Regades, explica que en la conferencia de presidentes del pasado octubre en la que participó el alcalde vigués y presidente de la FEMP, Abel Caballero, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, animó a las autoridades españolas a apostar abiertamente por este tipo de tecnología, para la que el Gobierno reserva también una parte importante de los 10.000 millones de euros de fondos europeos ya comprometidos con la movilidad y la automoción. “Es el futuro, y Vigo tiene que estar ahí; estará ahí”, asegura Regades.

Los planes del Consorcio son aprovechar la ampliación del polígono de Balaídos, que crecerá en 201.000 metros cuadrados, como avanzó este periódico, para crear un “valle de hidrógeno verde”, concepto que va más allá de una planta, ya que se refiere a crear un ecosistema sectorial vinculado a este nuevo combustible que, al poder almacenarse con facilidad y generarse con electricidad procedente de fuentes de energía renovables –como la central fotovoltaica prevista en las cubiertas de las naves de PSA–, se ha posicionado como una de las principales armas para la descarbonización de la industria del automóvil. De hecho, la Xunta también tiene su propio proyecto de hidrógeno verde en colaboración con Reganosa, el cual opta a ayudas del fondo Next Generation.

El alcalde aludió esta semana a la participación viguesa en un hub de hidrógeno verde, sin dar más detalles del proyecto, que ahora se concreta con el impulso de Zona Franca. El ente dependiente del Ministerio de Hacienda trabaja en esta vía y también en la posible captación de una factoría de baterías de ion-litio para coches eléctricos, con la Plisan como principal alternativa para su implantación.

El nuevo Balaídos

Para la ampliación del polígono, Zona Franca y Concello han evaluado hasta cinco alternativas diferentes elaboradas por la consultora Iceacsa, que abarcaban diferentes tamaños de ampliación, desde los 201.000 m2 a 240.000, así como la construcción de un túnel entre la entrada sur del polígono, la que enlaza directamente con el segundo corredor (VG-20), y el acceso a la futura ronda de Vigo en Matamá. Pero tras analizar pros y contras, y sobre todo el posible impacto en las viviendas de la parroquia y el coste de la obra, ambas administraciones apostaron por una ampliación de 201.000 m2 sin túnel –sí habrá un vial en superficie– que generará dos nuevas áreas industriales cerca de la salida sur y en el entorno del cementerio de Pereiró.

De esos 201.000 m2 del ámbito, para uso industrial serán 100.000 –con carácter de recinto franco, como adelantó FARO–, mientras que 42.000 se reservan para zonas verdes y la pantalla de protección que el Consorcio creará en torno al nuevo vial para mitigar el impacto en las casas de Matamá de la actividad industrial de PSA y del resto de empresas –partículas de pintura, ruidos, etc.–, que se habilitará entre la nueva carretera que conectará la VG-20 con la futura ronda y el parque; y casi 20.900 m2 para viales interiores. La Zona Franca también ha localizado dentro del ámbito -al otro lado de la circunvalación- diferentes áreas de realojo para las viviendas que se verán afectadas por la ampliación (más de una docena) y se respetará el petroglifo de Os Redondelos, en el monte do Fabal (la colina que se alza tras el circuito de pruebas interno de PSA).

PENDIENTE DE AUGAS DE GALICIA

La ampliación del polígono de Balaídos sigue pendiente de encaje urbanístico, aunque hay tres alternativas sobre la mesa: la Ley Vigo, que es la más rápida al simplificar los trámites aunque la Xunta ya manifestó en su día que no la ve aplicable en este caso; su inclusión en el nuevo PXOM vigués, algo en lo que ya están trabajando el Concello y la Zona Franca, pero que dilatará unos años su puesta en marcha; y un plan sectorial. A mayores, el Consorcio espera el visto bueno de Augas de Galicia para modificar el cauce –ya canalizado– de un riachuelo que ya atraviesa el polígono y desemboca en el Lagares. La ampliación es clave tanto para oxigenar la actividad de las empresas, que ganarán espacio; atraer nuevas firmas y lograr una mejor integración del polígono en las parroquias, con zonas verdes que actúen como una barrera entre la actividad industrial y las zonas residenciales.

PENDIENTE DE AUGAS DE GALICIA

La ampliación del polígono de Balaídos sigue pendiente de encaje urbanístico, aunque hay tres alternativas sobre la mesa: la Ley Vigo, que es la más rápida al simplificar los trámites aunque la Xunta ya manifestó en su día que no la ve aplicable en este caso; su inclusión en el nuevo PXOM vigués, algo en lo que ya están trabajando el Concello y la Zona Franca, pero que dilatará unos años su puesta en marcha; y un plan sectorial. A mayores, el Consorcio espera el visto bueno de Augas de Galicia para modificar el cauce –ya canalizado– de un riachuelo que ya atraviesa el polígono y desemboca en el Lagares. La ampliación es clave tanto para oxigenar la actividad de las empresas, que ganarán espacio; atraer nuevas firmas y lograr una mejor integración del polígono en las parroquias, con zonas verdes que actúen como una barrera entre la actividad industrial y las zonas residenciales.

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