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El ADN ratifica que los restos óseos son de Daniel Veloso y se descarta muerte violenta

Junto a la identificación genética a través de piezas dentales, también se determinó por un tornillo en un hueso

Los restos aparecieron en una zona boscosa de Valladares.

Los restos aparecieron en una zona boscosa de Valladares. // FdV

La pulsera tipo esclava con unas iniciales grabadas que había entre los restos óseos hallados a principios de este septiembre en una zona boscosa de la parroquia viguesa de Valladares ya fue una pista clave que permitió aventurar prácticamente sin margen de error una primera identificación preliminar. Todo apuntaba que pertenecían a Daniel Veloso Villar, el joven de 27 años y enfermo crónico de epilepsia del que no se sabía nada desde el 17 de septiembre de 2001. Desde hacía 19 años. Y la identidad, una de las cuestiones nucleares de la investigación policial y judicial abierta, acaba de ser confirmada. A través del ADN y también gracias a otro hallazgo: el de un tornillo encontrado en uno de los huesos y que, consultada la documentación sanitaria, se constató que era derivado de una antigua intervención quirúrgica a la que se había sometido el chico en un hospital de la ciudad.

Fue una vecina la que, casualmente mientras estaba en busca de castañas, encontró el pasado 4 de septiembre un cráneo en un paraje de monte en la actualidad muy poco transitado situado cerca de la carretera de A Garrida. Agentes de la Policía Nacional, junto a la jueza de guardia y la forense, se trasladaron al lugar y dieron con más huesos. Y con ellos un trozo de vaquero y una pulsera con las iniciales D.V.V. La misma que llevaba Daniel Veloso Villar cuando la tarde de su desaparición, 19 años antes, se fue caminando desde su casa de Barreiro hasta el campus universitario, zona ubicada a apenas tres kilómetros del lugar donde ahora han aparecido sus restos. Aquel día el chico había sufrido varios ataques epilépticos.

Investigación

El caso recayó en el Juzgado de Instrucción 7 de Vigo, que se encontraba de guardia el fin de semana en que se produjo el hallazgo. Y las pesquisas se enfocaron en dos direcciones. La primera, la de tratar de confirmar que los restos pertenecen a Daniel. Y esto se ha ratificado gracias al ADN. Las células existentes dentro de los tejidos duros -huesos y dientes- están protegidas en gran medida de los efectos de la descomposición de un cuerpo cuando, como ocurrió en este caso, transcurren muchos años entre la muerte y el hallazgo.

Las piezas dentales suelen ser una buena fuente de ADN -lo ideal es que no hayan sufrido intervenciones odontológicas o daños como la caries- y preferentemente los molares, por la amplitud de su cavidad pulpar. Precisamente estas piezas, los molares, fueron las remitidas al Instituto Nacional de Toxicología de Madrid en el caso de este vigués y el resultado que arrojan los análisis ha oficializado que los restos de Valladares son los del joven de Barreiro. También se determinó por un tornillo que conservaba en una tibia, consecuencia de una cirugía que se le había hecho al chaval de forma previa a su desaparición, según se pudo comprobar.

Junto a la identificación, los restos óseos se remitieron a la Unidad de Antropología Forense de Galicia, ubicada en Verín (Ourense) y al frente de la cual está el prestigioso profesional Fernando Serrulla, que la ha convertido en un centro de referencia. Un estudio con el que se busca intentar averiguar las causas y la data de la muerte, entre otras cuestiones. Fuentes policiales ya descartaron desde un primer momento que el joven fuese víctima de un caso criminal con intervención de terceras personas y, al parecer, en los análisis realizados hasta ahora no se habrían topado evidencias de un fallecimiento violento de estas características ni tampoco traumatismos propios de una muerte accidental debido, por ejemplo, a una aparatosa caída.

Dado el tiempo transcurrido desde la desaparición del joven vigués y el estado en que se encontraban los huesos tras haber pasado tantos años a la intemperie sufriendo los efectos del calor, el frío o la lluvia, distintas fuentes consultadas consideran que será muy difícil establecer las causas del fallecimiento.

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