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El Chuvi prevé dejar todas sus camas operativas este verano por primera vez en más de 30 años

El objetivo es aumentar la actividad quirúrgica para recuperar las operaciones suspendidas por el Covid-19 | Los planes dependen de la posibilidad de contratar personal

Una habitación del hospital Álvaro Cunqueiro. // Adrián Irago

Una habitación del hospital Álvaro Cunqueiro. // Adrián Irago

No hay verano sin chapuzones, sin helados, sin picaduras de mosquito... o sin cierre de camas hospitalarias. Con la llegada de cada estío, el Servicio Galego de Saúde echa mano de esta herramienta para poder programar las vacaciones del personal, a costa de rebajar la actividad programada y aprovechando que se reduce la patología médica. Hasta este año. La Dirección del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) trabaja para poder mantener alto el rendimiento de los quirófanos en los próximos meses y poder recuperar las operaciones suspendidas durante los dos meses de ralentización de las cirugías por la pandemia del Covid-19.

"En principio", la Dirección del complejo no presentará ninguna planificación para el cierre estival de plantas de hospitalización este año porque espera necesitarlas para los pacientes que salgan de quirófano, además de los que necesiten otras atenciones. Pero no lo puede asegurar. Se enfrenta a un importante escollo: quiere aumentar la actividad quirúrgica en verano pero, al mismo tiempo, debe concentrar las vacaciones de su personal entre junio y septiembre. Esta directriz del Sergas es reciente y responde a la previsión de que en otoño se pueda producir un nuevo rebrote de la infección Covid-19 entre la población y coincida con el aumento de la demanda por las habituales infecciones respiratorias. Sanidade quiere tener a todos sus efectivos disponibles si esto llega a suceder.

Así, la Dirección del área sanitaria deberá hacer contrataciones de profesionales de todas las categorías para suplir las ausencias si quiere mantener sus quirófanos a pleno rendimiento. El reemplazo de facultativos especialistas, como cirujanos y anestesistas, en estas épocas, no es fácil. No hay muchos profesionales disponibles y, menos, para períodos cortos. Pero también presentan dificultades otras categorías, como Enfermería, en las que se agotan las listas de contratación en determinadas épocas del año.

Aprovechar la bajada de la demanda médica en verano para acortar la lista de espera quirúrgica es una vieja demanda de los sindicatos. María José Diéguez, secretaria de CC OO Sanidad en Vigo reclama que se usen estas camas para ello.

Al menos desde que se inauguró el Hospital Meixoeiro -en 1989- y el Sergas firmó su primer concierto con Povisa -en 1993, aunque antes tenía convenios con el Instituto Social de la Marina y el Instituto Nacional de Salud-, las autoridades sanitarias han recurrido al cierre de camas durante el verano. Son alrededor de tres décadas.

Ni siquiera renunciaron a esta herramienta en el complicado verano de 2015, cuando se ejecutó la reordenación de la atención especializada en el área sanitaria con la apertura del Hospital Álvaro Cunqueiro. Fue un año excepcional en el que el Chuvi intentó reforzar las operaciones en los meses previos al traslado para que las listas de espera no se resintieran en exceso y alcanzaran una situación aún más crítica de lo que estaban, con 100 días de espera media. Y lo logró, pese a que llegaron a cerrar 194 camas en verano. Pero concentraron el grueso de esta clausura en el Nicolás Peña que, por aquel entonces, acogía principalmente a pacientes de Medicina Interna, incluidos los cuidados paliativos. El centro de la calle Camelias llegó a tener el 74% de su hospitalización inoperativa.

El récord de camas inoperativas se registró en los tres veranos siguientes. Se llegaron a cerrar hasta 250, lo que representaba una de cada cinco. La gran mayoría -un 72%- en el Hospital Meixoeiro, donde ya hay algún ala de hospitalización que se mantiene clausurada gran parte del año y que la Dirección emplea como colchón para poder hacer frente a los picos de demanda, como la que genera la gripe. De hecho, en la actualidad, hay 90 camas sin actividad ni personal asignado en el complejo de Puxeiros. Es decir, una planta entera y un ala.

Aunque la cifra total descendiera a 235, el Sergas mantuvo la dimensión del pico del cierre el verano pasado ya que se perdieron 15 camas con la ampliación de la zona de aislamiento. Además, lo extendió en el tiempo, adelantándolo ya a la segunda quincena de junio. Lo hizo "en base a la ocupación de años previos", según alegó. Volvió a concentrar el grueso de esta inactividad en Puxeiros, que estuvo con la mitad de sus habitaciones vacías durante tres meses.

Al Sergas no le gusta la palabra "cierre". Destaca todos los años que las camas siguen ahí disponibles y que, si se necesitan, se dotarían de los medios humanos precisos para ponerlas en funcionamiento.

Tras dos días sin que se detectaran nuevos positivos de infección por el nuevo coronavirus en el área sanitaria viguesa, el Servicio Galego de Saúde comunicó ayer cuatro nuevos casos. En total, hay 257 personas que padecen la infección Covid-19 en fase activa. Y, aunque la situación parece controlada, representan el 38% de los que hay en la comunidad autónoma. De hecho, la viguesa no solo es el área con más casos sino que mantiene una considerable distancia con la segunda, la de A Coruña, que tiene controlados a147.

Por otra parte, el número de ingresados en los hospitales vigueses ha experimentado un ligero repunte. Tras reducirse hace dos días hasta los cuatro casos, el Sergas comunicaba ayer diez: tres están en el Álvaro Cunqueiro y los otros siete, en Povisa. La que se mantiene a cero es la cifra de pacientes críticos.

Las residencias sociosanitarias también mantienen a raya el virus con los mismos tres casos activos que se vienen registrando en las últimas jornadas: un usuario del Complejo de Atención a Personas Dependientes del Meixoeiro y dos trabajadores de DomusVi Cangas.

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