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Esperanzador avance para la mejora del tratamiento de trastornos neurodegenerativos

El test vigués para detectar alzhéimer

El Instituto de Investigación Sanitaria y la Universidad desarrollan un chip con nanotecnología para diagnosticarlas

En primer plano, de izq. a dcha., Silvia Ramos, María Nieto, Carolina Barreiro, Arancha Penedo, Patricia Palleiro, Daniela Rodrigues, Tania Rivera y Marta López. Detrás, Miguel Ángel Correa, José Manuel Olivares, Carlos Spuch y Roberto Agis Balboa. // Alba Villar

En primer plano, de izq. a dcha., Silvia Ramos, María Nieto, Carolina Barreiro, Arancha Penedo, Patricia Palleiro, Daniela Rodrigues, Tania Rivera y Marta López. Detrás, Miguel Ángel Correa, José Manuel Olivares, Carlos Spuch y Roberto Agis Balboa. // Alba Villar

El alzhéimer no tiene cura, aún; pero si se pudiera detectar de forma precoz se podrían adoptar las medidas oportunas para frenarlo o retrasar su aparición. Los únicos métodos para diagnosticar la depresión son la entrevista o la observación; pero si los médicos pudieran comprobarlo con una analítica que, además, les dijera el tipo u origen, serían más certeros con el tratamiento. Y algo muy similar sucede con la esclerosis múltiple. Con el objetivo de avanzar en estas tres líneas, un equipo de investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS) y de la Universidad de Vigo ha desarrollado un test para poder diagnosticarlas y ofrecer un pronóstico con un simple análisis de sangre. A finales de enero, presentaron la patente para su aprobación ante el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

El primer paso para este avance fue localizar alteraciones en el organismo de los enfermos para usarlas como biomarcadores. El investigador principal de este proyecto y coordinador de la Red Gallega de Demencia, el neurocientífico del IISGS Carlos Spuch, se dedica a estudiarlas a nivel molecular y decidió buscar las vinculadas al alzhéimer en la barrera hematoencefálica, que actúa a modo de filtro entre el sistema nervioso y el circulatorio. En este primer estudio, que realizó en una muestra de medio centenar de usuarios del Chuvi, detectó en lo pacientes una disminución de ciertas proteínas. Como estas pasan a la sangre, es más fácil localizarlas ahí.

Lo mismo hicieron luego con otro medio centenar de pacientes diagnosticados de depresión y esclerosis múltiple, en el marco de la tesis de María Blanco. Y también encontraron alteraciones en proteínas que se repetían en estas enfermedades.

El siguiente peldaño fue el desarrollo de un tecnología sencilla que puediera detectarlas. Y ese se subió en el laboratorio de nanotecnología de Miguel Ángel Correa Duarte, profesor del departamento de Química Física de la UVigo. Su equipo ha creado unos sensores mediante nanopartículas recubiertas con anticuerpos. La idea es configurar un chip por el que pasar la sangre y obtener los resultados. Aunque parezca complejo, producirlos sería barato.

El test que detecta alteraciones en las once proteínas que han identificado estos científicos vigueses ya está en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Esperan recibir la aprobación en el plazo estimado de un año y, después, probarlo en una muestra más grande y homogénea, llevándolo a otros hospitales y países. De confirmarse los resultados que han obtenido con pacientes del Chuvi, pasarían a comercializarlo.

En el alzhéimer podría suponer un gran avance, ya que plantean que podría detectar la enfermedad hasta una década ante de que se manifestara. Están en proceso de comprobación. Y es que en la segunda muestra de personas analizadas, en la que había diagnosticados con depresión y esclerosis múltiple, detectaron algunos casos con alteraciones en las mismas proteínas que los pacientes con alzhéimer estudiados previamente. Sospechan que desarrollarán la enfermedad y por ello les están haciendo un seguimiento para confirmarlo. De ser así, supondría un gran avance en el tratamiento de este trastorno, ya que las terapias precoces son más efectivas.

En cuanto a la depresión, creen que, contrastando las alteraciones encontradas en los análisis de sangre con los casos clínicos, se podrán ir vinculando a los diferentes tipos u orígenes de este trastorno. Una vez logrado, se podrán indicar las terapias más adecuadas desde un principio. En la esclerosis múltiple podría suceder algo similar.

Esquizofrenia

Por otra parte, gracias a una beca predoctoral del Gobierno portugués, la investigadora del IISGS Daniela Rodrigues Amorín ha encontrado cinco proteínas que pueden funcionar como biomarcadores de esquizofrenia. El objetivo es poder desarrollar una prueba de gran sensibilidad y sencillez, similar a las tiras de analíticas de orina.

En un episodio psicótico se mueren muchas neuronas. En el IISGS tratan de encontrar los biomarcadores que predigan el fallecimiento de la neurona. Así, se podría comprobar qué antipsicóticos consiguen evitarlo y cuáles no. Se evitarían efectos secundarios de fármacos que no funcionan y también el gasto.

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