10 de noviembre de 2018
10.11.2018

El Chuvi implanta una prótesis cardíaca que solo se había usado tres veces en el mundo

Cardiología coloca un dispositivo realizado a medida a una paciente de 81 años con insuficiencia de válvula tricúspide y pronóstico muy grave - Esta intervención por cateterismo es pionera en España

10.11.2018 | 02:43
El equipo del Servicio de Cardiología que participó en el éxito de esta iniciativa pionera. // Marta G. Brea

El Servicio de Cardiología del Hospital Álvaro Cunqueiro realizó una intervención pionera para devolver esperanza y calidad de vida a una paciente de 81 años con una infrecuente insuficiencia severa, limitante y de pronóstico muy grave. A finales de agosto, le implantó una prótesis de válvula tricúspide, diseñada a medida y que solo se había utilizado en dos ocasiones en Alemania y otra en Suiza -donde se fabrica-. La mujer, que no era capaz de andar más de diez metros en llano, ha recuperado ya una vida normal para su edad.

El corazón tiene cuatro válvulas. La tricúspide es la que se sitúa entre la aurícula derecha y el ventrículo derecho e impide que la sangre que debe ser bombeada a los pulmones haga el camino contrario y regrese a las venas cavas por las que llegó. Este problema surge cuando no cierra bien. Es una insuficiencia infrecuente en grado severo, como era el caso de la paciente, según explicó el jefe de servicio de Cardiología, el doctor Andrés Íñiguez.

La paciente llegó a la consulta de Cardiología derivada por su médico de familia por una dificultad respiratoria progresiva y muy limitante e inflamación de piernas por la retención de líquidos que provocan las insuficiencias cardíacas descompensadas. Tenía dificultad para dormir si no lo hacía con varias almohadas y apenas podía caminar diez metros en llano.

El tratamiento habitual es el diurético, pero a ella le provocaba hipertensión, calambres? La cirugía convencional en estos casos tampoco era una opción, ya que su mortalidad de por sí alta -de entre un 8 y un 15%- aumentaba con la alta fragilidad de esta paciente, con antecedentes de hipertensión, colesterol y con una fibrilación auricular crónica y permanente. "El riesgo quirúrgico era muy elevado", explica el jefe de sección Francisco Calvo.

La mortalidad de esta enfermedad, si no se trata, es de un 36% en el primer año y del 60% a los cuatro. Pero para pacientes como esta mujer, en la actualidad, no hay ninguna alternativa testada. Se están probando distintas técnicas de forma experimental. Gracias al contacto con otros hospitales del mundo y con la industria que les mantiene al día en los nuevos dispositivos para tratamientos percutáneos, los cardiólogos vigueses tenían la oportunidad de probar una solución pionera: la implantación de una endoprótesis bicava valvulada. Una intervención con menos riesgos que la convencional al hacerse mediante cateterismo. De entre 75 aspirantes, esta mujer fue la escogida al ajustarse a diversos requisitos, como sus condiciones anatómicas.

A partir de una recreación tridimensional de la aurícula derecha y las venas cavas de la paciente con imágenes TAC, se diseñó una válvula a medida. El doctor Calvo destaca que es un ejemplo de "medicina personalizada" en la que está el futuro de la especialidad. Este dispositivo es una especie de stent realizada con una aleación de niquel y titanio -nitinol, de gran elasticidad- y recubierta por tejido porcino. Dentro de un catéter la llevaron hasta la aurícula derecha, donde la desplegaron y anclaron a las cavas. Tal y como explica el jefe de sección José Antonio Baz, tuvieron que guiarse por su experiencia en cardiopatías complejas y las indicaciones del fabricante para el proceso al no estar aún estandarizado. Aparte del orgullo por el éxito, el cardiólogo destaca que la mayor satisfacción es ver la mejoría en la paciente. La prótesis ha reducido "de forma importante" la regurgitación de la sangre en esa válvula y la mujer "ahora hace casi una vida normal para su edad" y con menos fármacos.

Extrapolando datos de incidencia en Estados Unidos, el doctor Íñiguez calcula que en Galicia puede haber unos 13.000 pacientes con insuficiencia tricúspide y 413 al año que necesiten una operación. Serían entre 30 y 40 los que necesitarían una intervención mínimamente invasiva. Aunque no todos se pueden beneficiar de este tipo de técnica, por lo que desconocen el número real de casos a los que podría beneficiar. No es una intervención que esté en la cartera habitual del Sergas, por lo que se solicitará para poder hacerla cuando esté indicada. Cardiología del Chuvi es líder en España en implantación de válvulas cardíacas mediante técnicas mínimamente invasivas. El año pasado colaron 111 aórticas y en este prevé llegar a 130.


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