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La escala del megabuque de Maersk en Vigo evidencia las debilidades de Marín

El puerto vecino no tiene ni calado ni medios para operar un coloso de 300 m. como el "Maersk Leon"

El portacontenedores más grande que ha visitado Vigo

Con 300 metros de eslora por 45 de manga, 90.000 toneladas de desplazamiento y capacidad para casi 9.000 contenedores, la llegada a Vigo del Maersk Leon, como adelantó FARO, ya figura desde ayer en la historia portuaria como su mayor buque portacontenedores. Pero precisamente por las formidables dimensiones de este barco, su presencia en Guixar sirve a los responsables de Termavi para sacar pecho de la superioridad técnica de su terminal ante una compañía como la danesa que parecía haber olvidado las cualidades del recinto vigués al iniciar, en mayo de 2016, el traslado de operaciones a Marín.

Con 14 metros de calado y la necesidad de descargar 1.150 Teus en poco más de 24 horas, el Maersk Leon encallaría al atracar en Marín así como pasarían días, apoyándose en rocambolescas maniobras, hasta que la concesionaria Pérez Torres lograse descargar el barco. El muelle de Guixar, en cambio, cala fondo suficiente para recibir barcos de esta envergadura -y de mayor también-, y dispone de cinco grúas, una de ellas, Super Post Panamax. Tres de ellas se emplearon día y noche sobre la cubierta del coloso para que pudiese zarpar esta mañana rumbo Rotterdam.

La terminal marinense adonde la armadora desvió el año pasado parte de los tráficos que operaba en exclusiva en Vigo "no reúne las condiciones para atender un buque del porte del Maersk Leon". Así de tajantes se pronuncian fuentes conocedoras de las operaciones de la armadora en el sur de Galicia. Incluso dicen que "a Marín ya no va el buque grande que venía a Vigo, el procedente de Namibia, por falta de calado"; y que en algunos casos los prácticos del vecino puerto han exigido la pleamar para la entrada de los barcos de la naviera "porque de lo contrario tocarían fondo", razonan. A estas carencias físicas suman las relacionadas con los medios del recinto de Pérez Torres. Pese a las últimas adquisiciones, afirman que "sus grúas y otra maquinaria colapsarían ante un volumen de contenedores" como el requerido por el citado megabuque. Son estas "debilidades", añaden, por las que, aunque llegó a barajarse, fue descartado el desvío del Maersk Leon a Marín.

En esta ocasión daba igual que Maersk ya no opere en Vigo contenedores con carga seca, modalidad de mercancías que desde el pasado septiembre centraliza en Marín. Ante la urgencia de atender un buque que por sus características no puede operar en otro puerto más que en el de Vigo, la organización se trastoca en apenas minutos. Un abrupto cambio de planteamiento muy significativo para agentes consultados por este periódico. Así prevén que Termavi utilizará esta escala "de regalo" -por derivarse de la conflictividad y congestión en Algeciras- "como demostración de fuerza de lo que es capaz de hacer" con buques de esta categoría, bordeando los 300 metros. Porque son estos cascos los que protagonizarían ese "regreso a lo grande de Maersk a Vigo", como vaticinan fuentes conocedoras de la negociación entre la armadora y terminalista.

Para otros operadores consultados, sin embargo, a estas alturas Termavi nada tendría que demostrar ante una naviera para hacer valer "la millonada que invirtió en un recinto modélico en cuanto a medios y tecnología". Sea por una u otra razón, una vez quedó amarrado, a las 7.00 horas de ayer, el Maersk Leon en Guixar, desde el alto directivo hasta el operario de la terminal recibió la misma consigna: a despacharlo cuanto antes. Tras despedirlo, ahora solo queda esperar a la arribada de otros colosos. Mejor si se producen con frecuencia, pero aunque sean de regalo.

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