Inflación y necesidad de ingresos extra llevan las ventas de artículos por la red a su récord

Casi 373.000 gallegos de 16 a 74 años emplean plataformas de internet para dar salida a productos que no necesitan o a prestar servicios

Son 33.200 más en un año, cifra récord

Una mujer utiliza una app de venta de segunda mano.

Una mujer utiliza una app de venta de segunda mano. / CECILIA DE FÁTIMA

Daniel Domínguez

Daniel Domínguez

Durante una mudanza, Rosana se encontró una decena de gafas de los años 2000, una década que, de repente, ya no formaba parte de un pasado cercano, sino que se había transformado en una época remota a la que la moda juvenil regresaba. “Vuelven los 2000”, se escuchaba en pasarelas, revistas especializadas y empresas textiles. Esa mirada al pasado le abrió una oportunidad de sacar rédito a unos productos que acumulaban nostalgia y polvo en una caja: venderlos a través de internet. Y lo hizo. Ocho de ellas le reportaron alrededor de 170 euros en total, a pesar de la gran comisión que se quedaba el portal utilizado para darles salida.

Este tipo de prácticas se encuentran tan en auge que el número de gallegos que han recurrido a la red para vender productos usados u ofrecer servicios, como clases particulares, bate récords cada año hasta los 373.200 ciudadanos que han realizado ya alguna de esas acciones. Se trata de 33.200 más que en 2022 y representa un incremento de casi el 10%.

El 18,8% de los gallegos de 16 a 74 años reconoce haber vendido productos o servicios a través de plataformas o aplicaciones online, según la encuesta Equipamiento y uso de TIC en los hogares, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de 1,6 puntos más que en 2022 y del doble que hace un lustro, cuando el porcentaje era apenas del 9,1%.

El mercado de segunda mano está en auge por varias causas, una de ellas la propia inflación, que favorece que los ciudadanos traten de obtener alguna ganancia extra con productos usados que bien ya no emplean o que necesitan vender para mejorar sus ingresos. A ello se une la consolidación del comercio online y la confianza en aplicaciones de intercambio entre usuarios, dando salida a ropa, calzado, videojuegos o similares. También contribuye la huida del fast fashion y el aumento de una conciencia medioambiental que favorece prácticas más sostenibles.

A las plataformas más conocidas, como Wallapop, se unen Vinted, de intercambio de ropa de temporadas pasadas, o Vestiaire Collective, un portal especializado en artículos vintage y de coleccionista. En este último, Rosana logró encontrar compradores para sus gafas, pero también se puede pujar por relojes exclusivos de varios miles de euros.

Las comisiones varían. Por ejemplo, dos carteras de la marca Diane von Furstenberg se venden a 60 y 110 euros, por la primera la “tajada” del portal especializado sería de 13 euros mientras que en la segunda, de 14,3.

Ese 18,8% de gallegos de 16 a 74 años que vende productos a través de internet es un porcentaje cercano a la media estatal del 19,1%. Destacan en la lista Madrid con un 24,7%, Euskadi (21,1%, Murcia (20,8%) y Asturias (20,3%), con los mayores porcentajes. En el lado opuesto se sitúa Canarias, con apenas el 11,5%, según el INE.

Lógicamente, la brecha de edad se percibe con nitidez a partir de los 75 años, cuando apenas el 0,5% de la población gallega de esa franja recurre a estas ventas.

Los compradores habituales online, a la cola en el Estado

Solo un tercio de los gallegos de 16 a 74 años se resiste a comprar algún producto por internet. El porcentaje de quienes al menos alguna vez han sucumbido a la comodidad de encargar online alguna mercancía supera ya el 71%, mientras que la media estatal se sitúa en el 74%. Sin embargo, la encuesta del INE permite descifrar que estas prácticas todavía se sitúan en Galicia entre las menos frecuentes en todo el Estado.

Los compradores habituales por esta vía –aquellos que han realizado alguna operación en los últimos tres meses– alcanzan el 51%, es decir, 1.010.889 personas. Se trata de 5,9 puntos menos que la media estatal y el tercer porcentaje más bajo entre las comunidades, tan solo por delante del 43,8% de Canarias y del 49,1% de La Rioja.

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Tras la irrupción del teletrabajo en la pandemia, esta modalidad de empleo gana terreno, aunque siga ocupando una porción pequeña del mercado laboral. En la actualidad, trabaja a distancia el 8,6% de ocupados, casi el doble que en 2022 (4,6%). El 20% no lo ha hecho aunque su trabajo se lo permitía y al 71,5% sus puestos se lo impiden.