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Faro de Vigo

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Galicia pierde competitividad al fallar en infraestructuras básicas, eficiencia empresarial e innovación

El Consejo General de Economistas relega a la comunidad gallega a la novena posición en España tras ceder su puesto a Cantabria

Galicia es junto con Valencia, el único territorio que ha bajado posiciones en el ranking nacional

La crisis del coronavirus ha golpeado prácticamente por igual a todas las comunidades, pero no todas enfilan este año en las mismas condiciones. Galicia ha perdido en competitividad dentro de España y es junto con Valencia el único territorio que ha bajado posiciones en el ranking nacional: una cada autonomía. Así al menos lo considera el Consejo General de Economistas en su informe anual sobre competitividad regional.

  • La falta de eficiencia empresarial lastra la competitividad de la economía gallega

Tres factores, sobre todo, penalizan el comportamiento de Galicia: la eficiencia empresarial (entendida como tal las firmas con más de 250 trabajadores, la productividad real, los costes laborales unitarios, las mujeres empleadoras o el peso de la industria manufacturera en el PIB), las infraestructuras básicas (acceso a la fibra óptica, la inversión en protección ambiental, el tráfico aéreo o la densidad de líneas ferroviarias, viviendas y autopistas) y la innovación.

En el anterior informe, referido al año 2019, la comunidad gallega ocupaba el octavo puesto, pero ahora ha bajado al noveno, siendo superada por Cantabria. Y Valencia cedió su décimo puesto a Asturias para situarse en el undécimo. Estos son los únicos cambios que percibe el Consejo General de Economistas de España, ya que el resto de territorios se ha mantenido en sus niveles de competitividad previos a la irrupción del COVID.

En todo caso, Galicia conserva su permanencia en el grupo al que los economistas españoles identifican como de nivel competitivo “medio-bajo”, junto con Aragón, Castilla y León, Cantabria y Asturias, estando todas ellas por encima de otras siete comunidades.

¿En qué falla especialmente la autonomía gallega? En el capítulo de eficiencia empresarial, que también mide la facilidad para emprender negocios, el porcentaje de grandes empresas sobre el total o las firmas que exportan de manera regular. Para el Consejo General de Economistas, Galicia ocupa la penúltima posición del Estado en este apartado y solo Baleares presenta unos peores resultados.

Como segunda gran traba, el informe identifica la dotación de infraestructuras básicas, en la que Galicia se sitúa en el puesto duodécimo.

Un tercer elemento que resta competitividad regional es el escaso aporte de la innovación (número de investigadores por cada 1.000 habitantes, actividad comercial por internet, concesiones de patentes, gasto en I+D o personal que usa ordenadores con fines empresariales). Ocupa la décima posición.

También, aunque en menor medida, ha influido el denominado “entorno económico” que mide el PIB por habitante, la tasa de ahorro, la productividad por trabajador o la tasa de ocupación. Galicia se sitúa en el noveno puesto –igual que en el ranking general de competitividad–, pero es que en 2019 estaba dos posiciones más adelantada.

Los mejores factores diferenciales de los que se beneficia la comunidad gallega, a juicio de los economistas, son el comportamiento del mercado de trabajo, el entorno institucional (delitos, déficit público, esfuerzo fiscal o deuda vida por habitante) y el capítulo relativo al “capital humano” (formación educativa, esperanza de vida, abandono temprano educativo, uso de internet, nivel de estudios o porcentaje de técnicos y profesionales científicos e intelectuales sobre el total de población ocupada).

¿Y quiénes figuran en la parte más alta de la tabla en el índice de competitividad regional?

El informe no contiene ninguna sorpresa. A la cabeza está Madrid, seguida de Navarra, País Vasco y Cataluña, por este orden. “Se mantiene el triángulo competitivo formando por los vértices de País Vasco, Cataluña y Madrid”, sostienen los economistas, dado que los territorios más pujantes aparecen dentro de este triángulo figurado (Navarra, La Rioja y Aragón).

¿Y a la cola?

El farolillo rojo corresponde a Extremadura. Por encima de ella, y por orden, repiten, como en la edición anterior, Andalucía, Canarias y Baleares.

“La situación competitiva de las comunidades autónomas cobra especial relevancia de cara a los importantes retos que deben afrontar en los próximo años”, se recoge en el informe del Consejo General de Economistas de España, en referencia al proceso de reactivación económica postCOVID. En este escenario, el estudio sitúa a Galicia como en un nivel “medio” de exposición al riesgo, entendido como tal la posibilidad de desviarse en la recuperación respecto al comportamiento de la media de España.

El informe también analiza la competitividad fiscal, analizando la presión tributaria –dentro de sus respectivas competencias– de cada territorio, así como el número de impuestos propios. Galicia cae de la décima a la duodécima posición en un ranking que encabeza Madrid, seguida del País Vasco y Canarias, comunidades, salvo la capital española, que operan con regímenes fiscales diferentes del resto.

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