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Faro de Vigo

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Formoso se rodea del poder municipal para relanzar a un socialismo dividido

El secretario xeral apuesta por Carmela Silva para presidir el partido | Gonzalo Caballero y los suyos denuncian un “tongo” para impedirles presentar lista al Comité Nacional

Gonzalo Caballero y Valentín González Formoso se saludan en el congreso del PSdeG. Xoán Álvarez

El PSdeG sale de su congreso autonómico con una parte interna en pie de guerra, pese al encaje que ha realizado Valentín González Formoso, nuevo secretario xeral, para sellar costuras, uniendo al municipalismo en torno a su proyecto con dos gestos de calado. El primero, nombrar a Carmela Silva presidenta del partido, un guiño a la agrupación más poderosa de Galicia, la de Vigo. El segundo, designar a Lara Méndez, alcaldesa de Lugo, vicesecretaria xeral y número dos de facto.

El sector de Gonzalo Caballero, sin embargo, abandona el timón del partido criticando maniobras internas en contra del sector que lo apoyó en las primarias. Gritos de “¡tongo, tongo!” ilustraron la brecha interna abierta en una cita que supuestamente debía cerrarlas.

Estos movimientos, unidos al peso que tendrá Alberto Varela, alcalde de Vilagarcía y presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), ilustran el espacio que Formoso quiere dar a los poderes locales, que tienen en su balance de servicio resultados electorales positivos y poder institucional.

Abel Caballero, con Laxe y Besteiro. Xoán Álvarez

En este sentido, el ascenso de Silva al puesto simbólico de presidenta del partido la sitúa en el olimpo de los grandes referentes del PSdeG, tras haber accedido también al Comité Federal, por detrás del alcalde de Vigo, Abel Caballero, que ejerce la Presidencia de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Fuentes socialistas admiten que el nuevo secretario xeral buscó un gesto de reconocimiento al sur, donde perdió las primarias.

Formoso apeló a la necesidad de “unir” el partido tras una consulta interna a finales de octubre que ganó con un 60% frente a Gonzalo Caballero, quien censuró el peso de las baronías en el resultado y avanzó su intención de presentar una lista alternativa al Comité Nacional, el máximo órgano del partido compuesto por alrededor de 400 personas.

“Debemos ser capaces de no forzar las discrepancias y buscar lo que nos une”, reclamó Formoso en la apertura del 14º congreso autonómico de los socialistas gallegos. En su opinión, abrir brechas internas beneficia a PP y BNG. “No podemos brindarle nuestras diferencias a Feijóo, que eligió ser el líder de la oposición al Gobierno del Estado en el peor momento de la historia”, indicó. “Tampoco podemos brindarle nuestras diferencias al nacionalismo, ese nacionalismo que se acuesta siendo amable y se levanta proclamando la República Independiente de Galicia”, añadió sobre sus socios de gobierno en la Diputación de A Coruña.

La meta es crecer electoralmente y trasladar el “éxito” del municipalismo socialista, que gobierna al 60% de la población, al ámbito autonómico, donde el PSdeG es tercera fuerza, lejos no solo del PP (41 de 75 diputados), sino del BNG (14 frente a 19).

Su apelación, sin embargo, chocó con el bloque encabezado por Gonzalo Caballero, secretario xeral saliente. Este se quejó de las “trabas burocráticas” puestas por la cúpula de Formoso para presentar una lista propia al Comité Nacional. “El PSdeG no puede ser el juguete de nadie”, espetó a las puertas del plenario, en alusión al sector oficialista porque desconocía aún la cifra total de integrantes que debía tener la lista a ese órgano. Además, Caballero y los suyos se levantaron y alzaron la voz para pedir la palabra.

El presidente del cónclave, Xosé Sánchez Bugallo, no quiso dársela y generó un momento de bronca y tensión, con gritos de “¡tongo!” de los gonzalistas incluidos.

Hasta ahora, el congreso del PSdeG elegía 45 miembros de ese órgano y el resto era designado por las agrupaciones locales, pero ahora esa cifra aumenta porque Ferraz quiere que prime el primer ámbito sobre el segundo. Al cierre de esta edición, no estaba claro el número que saldría del cónclave, pero sí que el 50% sería elegido por el plenario y el 50%, por las bases.

Formoso y Caballero negociaron, con una oferta de hasta 35 puestos del primero, pero no hubo acuerdo al cierre de esta edición y tampoco se sabía la cifra exacta de miembros elegidos. En todo caso, ese número no alcanzaría el 40% de apoyos que logró Caballero en las primarias. Antes, el secretario xeral saliente denunció “trabas a la democracia interna.

Por tanto, los gonzalistas presentarán sus propias candidaturas. Caballero encabezará la lista de su sector al Congreso Federal y Noa Díaz, al Comité Nacional gallego.

Sin acuerdo, se cumpliría el temor en el partido de que el congreso ofreciese hoy ante Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, una imagen inédita. Que una lista a la dirección liderada por el ganador de unas primarias compita con la que abandera el secretario xeral saliente. Según los estatutos, la lista que supere el 20% obtendrá representación proporcional.

Antes, el secretario de Organización federal, Santos Cerdán, pidió aplacar el conflicto y lanzó un mensaje implícito a Caballero. “Cuando se producen unas primarias, aceptamos los resultados y nos ponemos a disposición de quienes han ganado, en primera línea o donde haga falta”, espetó.

Informe de gestión

La fractura interna quedó evidenciada incluso en la votación del informe de gestión, es decir, en la defensa que realizó Gonzalo Caballero de su mandato de cuatro años.

“No es justo que algunos pretendan que lo que fue bien que gracias a ellos y lo que fue mal fue por culpa de la dirección gallega”, resumió a puerta cerrada Caballero, cuyo balance obtuvo 158 votos a favor en una votación que solo admitía esa opción y la abstención.

La dirección comunicó que esa cifra suponía un 32% de apoyos al entender que 491 delegados tenían derecho a voto. Caballero y los suyos consideraron esa interpretación una manipulación porque se registraron 136 abstenciones dentro del plenario.

EL ALCALDE DE VILAGARCÍA DIRIGIRÁ LA POLÍTICA LOCAL Y LAGE TUÑAS SERÁ RESPONSABLE DE ORGANIZACIÓN


La nueva ejecutiva del PSdeG dará cancha a los poderes internos del partido, especialmente en el ámbito municipal. Además de los nombramientos de Carmela Silva y Lara Méndez, Formoso apuesta por entregarle la dirección de la política local a Alberto Varela, alcalde de Vilagarcía y presidente de la Fegamp. Este no pudo asistir al cónclave celebrado ayer en Santiago por haber estado en contacto con un contagiado de COVID-19.

Ourense también tendrá representación con Marga Martín, que fue edil de Asuntos Sociales y que ahora tendrá esa responsabilidad en la ejecutiva. José Manuel Lage Tuñas ejercerá de fontanero del partido al asumir la Secretaría de Organización, tarea que asumía ya en la provincia de A Coruña en la dirección provincial del partido dirigida por Formoso. Ambos dejan sus funciones a ese nivel y ascienden al ámbito autonómico. El resto de la cúpula se conocerá hoy, aunque fuentes socialistas daban por segura la entrada en la ejecutiva, con alrededor de 50 miembros, de afines a Caballero, como Xaquín Fernández Leiceaga, senador y presidente saliente del partido, o el alcalde de Carballiño, Francisco José Fumega.

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