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Carrera de relevos en el agro gallego

La explotación de ganado ovino y caprino de Verónica Villamor y Carlos, que acaban de tener un hijo en Chandrexa de Queixa.

Para poder conversar con la analista de laboratorio en una farmacéutica, ahora autónoma y ganadera, Verónica Villamor, son precisas cuatro llamadas en diferentes días y muchos mensajes.

En alguna de las imágenes que la joven de 39 años toma mientras busca cobertura aparece un arco iris doble sobre un valle, por lo que el problema aparente de la falta de antenas se difumina en una montaña de ventajas verdes.

Los menores de 40 años que se incorporan al campo con ayudas de Medio Rural rondan uno al día | La viabilidad de las explotaciones a largo plazo es el principal escollo

Los pastos de Chandrexa de Queixa son ‘bocatto di cardinale’ para ovejas y cabras que nutren de lechales carnicerías y restaurantes de alto copete. Su pareja, Carlos, tiene nueve hermanos vinculados a esa tierra, de los que tres aún mantienen una explotación de vacuno. Para Verónica, esa aldea que antes le proveía de un oasis vacacional es ahora un refugio para criar a su pequeño José María de 15 meses. Atrás queda la precariedad laboral de Barcelona y las cadenas de contratos. Cambiaron la ciudad condal por el campo justo antes de la pandemia y gracias a una ayuda de Medio Rural que les anticipó el 40% necesario para dar el salto.

José María de 15 meses, hijo de Verónica

José María de 15 meses, hijo de Verónica FdV

"Nos informamos de las subvenciones y solicitamos la de incorporación de jóvenes, pero es complicado porque hay demasiada burocracia"

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“Tras cinco años teniendo trabajos inestables [Verónica tiene un Grado superior, Carlos trabajaba en la construcción], y después de mucho meditarlo, decidimos probar en lo que él había hecho desde pequeño: la ganadería, ya que yo no tengo ni idea de este mundo. Nos informamos de las subvenciones y solicitamos la de incorporación de jóvenes, pero es complicado porque hay demasiada burocracia. La idea de inicio era mudarnos para ‘siempre’ pero con la pandemia está siendo complicado sacar una explotación adelante porque con los restaurantes cerrados no hay quien compre corderos ni cabritos... pero estamos intentándolo”.

El arco iris doble FdV

No son un caso aislado. Cada vez la vuelta al rural es una idea que sopesan o llevan adelante más menores de 41 años gallegos. Los datos de Medio Rural así lo corroboran: casi uno al día o lo que es lo mismo, unos 350 jóvenes en el último año. Dentro del plan Leader, en 2020 se crearon en Galicia cerca de 350 nuevos empleos y se consolidaron casi un millar de puestos gracias a esta línea de ayudas correspondiente a la medida 19 del Plan de Desarrollo Rural (PDR) de Galicia 2014-2020.

En el conjunto de los 24 grupos de desarrollo rural gallegos se aprobaron entre las convocatorias de ayudas anuales desde 2019 un total de 492 proyectos, con 61 millones de euros, de los cuales la ayuda pública fue de casi 24 millones de euros. Y del total de proyectos aprobados, 255 fueron de carácter productivo –con un presupuesto de casi 50 millones de euros y una ayuda pública de 17,3 millones de euros–. Los 237 restantes fueron iniciativas no productivas (representan un interés público, social o colectivo) y supusieron la mobilización de un presupuesto de 11,3 millones de euros y una ayuda pública de 6,5 millones de euros.

A falta de datos de Galicia, en España solo el 0,23% de la tierra en está gestionada por menores de 25 años; y los del siguiente tramo de edad, hasta los 34, y los siguientes profesionales en el tramo, hasta los 34, solo representan el 3,57% del total, según el último estudio del Ministerio de Agricultura (MAPA). En total, los menores de 35 años no llegan al 5%.

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