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Crece un 17% la basura electrónica: Galicia ya genera el equivalente a 40 aviones jumbo

Almacén de una empresa gestora de residuos electrónicos en Santiago. Xoán Ávarez

La montaña de residuos electrónicos que desechan al año los gallegos se hace cada vez más grande. En solo un año se disparó un 17 por ciento la chatarra tecnológica generada en Galicia.

La chatarra tecnológica recogida ronda casi las 17.000 toneladas, 2.500 más que el año anterior | Son residuos que contienen elementos tóxicos para la salud y el medio ambiente

Según los últimos datos de la Consellería de Medio Ambiente, en 2019 se tiraron a la basura 16.890 toneladas de aparatos electrónicos y electrodomésticos., 2.500 toneladas más que el año anterior Para hacerse una idea de su volumen, se trata de una cantidad equivalente a casi dos veces la Torre Eiffel –que pesa 10.000 toneladas– o al peso de 40 aviones jumbo.

  • Televisores y pantallas de ordenador, los principales residuos voluminosos que llegan al Punto Limpo

El problema es que estos desechos, si no son correctamente tratados, pueden ser muy peligrosos pues contienen elementos tóxicos que pueden ser dañinos para la salud y para el medio ambiente.

  • ¿Dónde se pueden depositar los Residuos Electrónicos?

    1. Las instalaciones de las entidades locales: puntos limpios

    2. Los puntos de venta de aparatos electrónicos

    3. Redes de recogida de los fabricantes de aparatos electrónicos

    4. Gestores autorizados para la recogida de residuos electrónicos

De hecho, se ha convertido en un problema a nivel mundial. La elevada demanda de aparatos electrónicos y electrodomésticos ha llevado a una sobreexplotación de recursos –un ejemplo, es la crisis de los microchips que ha paralizado Stellantis–. Y a esto se suma la llamada obsolescencia programada: para incentivar el consumo estos productos tienen una durabilidad cada vez más corta.

  • CONTAMINACIÓN

    Los residuos electrónicos contienen: mercurio, cadmio, plomo, cromo, arsénico o antimonio Los puntos de venta de aparatos electrónicos Redes de recogida de los fabricantes de aparatos electrónicos Gestores autorizados para la recogida de residuos electrónicos

Precisamente para combatir la voracidad consumidora de aparatos electrónicos y electrodomésticos, la UE ha impulsado una ley que ha entrado en vigor este mismo mes que obliga a los fabricantes de neveras, lavadoras, secadoras de pelo, televisores y otros productos de electrónica de consumo a garantizar que sus electrodomésticos puedan repararse durante al menos un periodo de diez años.

Basura electrónica en el almacén de una empresa gestora de residuos electrónicos en Santiago Xoán Álvarez

En Galicia el incremento de basura tecnológica en los últimos años ha sido exponencial. En 2014 se recogían 9.767 toneladas. En 2019 la cifra se sitúa ya cerca de las 17.000 toneladas y eso contando solo aquella chatarra tecnológica que llega la red de tratamiento de este tipo de residuos. Al margen quedaría aquella basura que termina en vertederos ilegales o tirada en cualquier esquina.

En seis años sumaron más de 70.000 las toneladas de basura electrónica entregada en Galicia en punto limpios o recogida por comercializadores o gestores autorizados.

Y el origen del 93 por ciento de estos residuos es doméstico (15.901 toneladas en 2019), frente a solo 1.179 toneladas procedentes de la industria.

Es vital que estos desechos reciban un correcto tratamiento porque contienen materiales altamente contaminantes como mercurio, plomo, cadmio, cromo, arsénico o antimonio. “Hay todo tipo de facilidades para entregar estos residuos”, explica Rafael Sánchez, responsable de Xesgal, empresa autorizada en la gestión de este tipo de basura. “Cuando compras una lavadora nueva el establecimiento está obligado a retirarte la vieja e incluso hay puntos de recogida de pequeños aparatos electrónicos en grandes superficies, además de los puntos limpios”, explica. Además, según aclara, son los fabricantes los que corren con los gastos del tratamiento y gestión de estos desperdicios.

Operario de una empresa gestora de residuos electrónicos en Santiago. Xoán Álvarez

En las empresas gestoras se encargan de desmontar los aparatos electrónicos y electrodomésticos y se les extraen aquellas partes que pueden ser contaminantes. Hay piezas que pueden ser recicladas, como el cobre, y las otras son depositadas en vertedero. “Cada vez se reciclan más materiales, se intenta reducir al mínimo el vertido”, señala Rafael Sánchez.

“El tratamiento fiscal penaliza la reparación. Debería estar bonificado”

Xavier Vence - Coordinador del Máster en Desarrollo Económico e Innovación (USC)

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Xavier Vence - Coordinador del Máster en Desarrollo Económico e Innovación (USC) Xoán Álvarez

– ¿Cuáles son las consecuencias del incremento exponencial de basura electrónica?

– Este tipo de residuos incorpora materiales escasos en el plantea. Hay una presión grande sobre algunos recursos que supone un problema económico y ecológico a nivel mundial. Pero además hay un crecimiento espectacular de los residuos con consecuencias sobre el medio ambiente porque solo una parte muy pequeña se recicla.

– ¿Son gestionados correctamente estos residuos?

– Las empresas de fabricación se responsabilizan de la gestión, pero al final funciona de forma muy deficiente. Existen circuitos y mecanismos de recogida, pero son volúmenes de residuos muy elevados y resulta caro. Además se generan circuitos paralelos, hay una circulación ilegal de este tipo de residuos que hace que terminen depositados en otra parte del mundo. Terminamos metiéndolos debajo de la alfombra en países fuera de Europa.

Residuos electrónicos en el almacén de Santiago Xoán Álvarez

– ¿Y cómo se puede reducir la producción de este tipo de chatarra tecnológica?  

– Habría que consumir menos productos electrónicos, pero las empresas quieren que los productos roten lo más rápido posible. Es lo que se llama obsolescencia programada. El problema es poner el cascabel a un modelo de negocio basado en la producción. Hay estrategias como fomentar la reutilización. Pero la reparación es poco competitiva porque tiene un tratamiento fiscal que penaliza esta actividad. Mientras en la fabricación tiene una fiscalidad más favorable porque las materias primas no pagan impuestos. Pero la reparación está basada en la mano de obra y el factor trabajo soporta más carga impositiva. Por eso debería haber bonificaciones a las empresas de reparación.

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