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Galicia saca “suficiente” en desarrollo juvenil

Imagen de archivo de unos universitarios

Imagen de archivo de unos universitarios Marta G. Brea

Un estudio refleja mejoras en educación y vida, pero en empleo o emancipación la comunidad sigue en la retaguardia

Galicia puede presumir entre sus puntos fuertes de la educación. Si los datos obtenidos en la última convocatoria de PISA sitúan a sus adolescentes a la vanguardia de las Ciencias en el Estado, el parámetro que referencia la formación es también el que sale mejor parado cuando se analiza su situación entre los jóvenes de entre 15 y 29 años. Así lo permite constatar una nueva edición del denominado Índice de Desarrollo Juvenil, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud y la FAD para medir cómo avanza en la sociedad, y que tiene en cuenta para su elaboración cinco dimensiones, entre ellas educación, la que mejor se comporta para Galicia.

Así, en un ranking que incluye un total de 46 territorios y que permite la comparación entre las 17 comunidades más varios países europeos y la media de la UE, la “nota” en educación, que toma en consideración, entre otros, la tasa de participación en educación universitaria a los 22 años, qué porcentaje prosigue educación superior, cuántos plantan antes de tiempo la enseñanza o el aprendizaje de al menos dos idiomas extranjeros en la ESO, sitúa a Galicia en el vigésimo puesto de 46. Por ejemplo, en lo tocante a este último aspecto, las lenguas, la comunidad gallega es la cuarta de España donde más adolescentes se atreven con dos o más idiomas foráneos.

En el mundo educativo, Galicia supera en resultados tanto a la media del total de la Unión Europea, en la posición 26 de listado, como a España, en la siguiente, si bien otras cinco comunidades le sacan ventaja, especialmente Euskadi, que repite en el podio del informe de 2020, en segunda posición, solo superada por Lituania, y eso a pesar de que los especialistas que elaboran el estudio observan una “discreta” mejora con respecto al resultado obtenido un año atrás en trece autonomías, entre ellas la gallega.

El mismo diagnóstico, el hacer constar una progresión positiva, lo ofrecen los investigadores cuando analizan lo que recogen bajo el epígrafe de “índice parcial de vida”, donde lo que se somete a examen son cuestiones como la tasa de fecundidad, la tasa bruta de mortalidad o cuántos jóvenes se suicidan o pierden la vida en un siniestro de tráfico. En ese capítulo, Galicia escala cuatro puestos respecto al año anterior, desde el 37 al 33, y ese salto, de hecho, la convierte en cuarta en experimentar una mayor variación hacia arriba en el índice. Aun así, debe conformarse con verse rezagada al final de la cola de la tabla autonómica. Solo Castilla-La Mancha, entre las comunidades, se queda dos puestos por debajo, y Galicia no logra elevarse por encima de la media estatal, que en esta ocasión le saca puntos a Europa.

A pesar de que consigue arañar unas décimas en los índices parciales relativos al empleo y la emancipación, no son suficientes para catapultar a Galicia hacia arriba, sino solo para que pueda resistir, un año más, en las posiciones de la recta final de la tabla, en la 35. No obstante, en los dos ámbitos, su puntuación es superior a la media estatal y, en el caso concreto de las salidas laborales de los jóvenes, sus datos, medidos en conjunto tasas de empleo, desempleo, temporalidad, parcialidad involuntaria, autónomos o “ninis”, son mejores que los de otras ocho autonomías. Lo mismo ocurre con la emancipación, donde lo que se contempla para elaborar la puntuación son los jóvenes que no residen en su hogar de origen. En ese caso registran datos inferiores al gallego seis comunidades.

Y si en la edición anterior del índice Galicia sacaba pecho con el manejo de las TIC de sus jóvenes, que conseguían el décimo puesto entre sus homólogos europeos y del resto del Estado, con la reelaboración del parámetro, medido ahora a partir de cinco indicadores y que, por tanto, no admite comparación con los estudios precedentes, retrocedería quince puestos, hasta el 35, y solo dos comunidades –Castilla-La Mancha y Murcia– están en puestos más bajos.

De todos estos indicadores, el informe obtiene un índice sintético de desarrollo juvenil comparado que puntúa a los territorios evaluados en una escala de 0 a 10, como las notas de los colegios. Galicia se encuentra entre los aprobados, al conseguir sumar un 5,245. A pesar de que pierde unas décimas y retrocede un puesto, hasta el 34, en esa valoración de carácter global se coloca por encima del nivel medio de España. No obstante, tiene que ver desde atrás, a mucha distancia, cómo Dinamarca ocupa el primer puesto con un notable generoso (un 8,264). Está más cerca de la cola, donde repiten, como un año atrás, Italia y Rumanía.

Con respecto a la pasada edición del índice, y pese a las mejoras puntuales, algunas tendencias resisten, entre ellas que a los veinteañeros gallegos les sigue costando más que a sus homólogos europeos salir del nido familiar, conseguir un trabajo o animarse a tener descendencia.

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