“Está demostrado científicamente que la cognición y la emoción van de la mano”

Mario Alonso Puig - Cirujano, escritor

El vínculo afectivo es el motor que impulsa al ser humano y su importancia se ha visto, más si cabe, durante esta pandemia, que nos ha limitado el contacto con los seres queridos. El vínculo afectivo, el amor, nos anima a aprender, a ser creativos, a superarnos y a enfrentarnos a las situaciones estresantes. Por ello, la parte afectiva es tan importante como la intelectual en la educación, aunque hasta hace poco solo se tuviera en cuenta la primera. Así lo aseguró ayer el médico, cirujano y divulgador Mario Alonso Puig, que ayer abrió el V Foro Educación que organiza FARO de Vigo con la conferencia titulada “La importancia del aula como espacio de posibilidad: cuidarse para cuidar”.

Este experto en el cerebro humano animó a los docentes que asistieron, ya fuera presencialmente o de forma telemática, a esta ponencia inaugural a crear ese vínculo con sus alumnos porque si se sienten valorados, matizó, se sentirán seguros y la seguridad es una de las claves para aprender, emprender y ser creativos.

“Está demostrado que la cognición y la emoción van de la mano”, aseveró. De aquí, añadió, la importancia de trabajar la inteligencia emocional en el aula. “La educación mejora de forma brutal si se establece un vínculo emocional con el alumno”, afirmó Alonso Puig.

En este sentido, aseguró que la educación que se centra solo en el aspecto intelectual y deja de lado el afectivo, “está impidiendo que el alumno sea creativo”. “El sistema para medir el coeficiente intelectual es limitado para algo de tal envergadura porque no hay una inteligencia única, sino distintas inteligencias y y algunas solo se activan si tú generas un vínculo. Hay que acompañar a cada alumno para que encuentre la suya”, afirmó el médico, uno de los conferenciantes españoles con mayor proyección internacional.

“No hay una, sino diferentes inteligencias y algunas solo se activan con el vínculo”

El médico y divulgador, en otro momento de su ponencia. RICARDO GROBAS

Para ilustrar el efecto que tiene el vínculo en el aprendizaje y la creatividad, Alonso Puig puso el ejemplo de una niña de tres años y medio que le pidió a su padre que le dibujara un círculo porque tenía que colorearla. La niña comenzó a hacerlo con miedo de rebasar la circunferencia. Pero el padre, vio en esta situación una oportunidad de aprendizaje para la niña y la animó a intentarlo, lo que generó en la pequeña seguridad. Al final, la niña no solo fue capaz de pintar el círculo entero, sino que lo rebasó hasta crear distintas formas. “A veces nos pasamos la vida haciendo círculos. Hay que explorar y atreverse a fracasar”, manifestó el ponente, que agregó: “La creatividad es algo que nos viene de serie, pero hay que activarla”.

¿Y qué la estimula? “La creatividad más hermosa surge cuando la persona está disfrutando con lo que está haciendo, pero no cuando lo hace para competir con otros”, afirmó.

“En nuestro ADN está amar y dejarnos amar, y el amor potencia el aprendizaje”

Mario Alonso Puig, durante su ponencia en el Foro Educación. RICARDO GROBAS

Por el contrario, la inseguridad solo frena el crecimiento. “Una persona insegura actúa como si tuviese poca capacidad intelectual”, aseveró.

Alonso Puig se refirió al premio Nobel español Ramón y Cajal, que a principios del siglo pasado ya conectó un mundo físico, el de las neuronas, con un mundo afectivo. “Él estaba convencido de que el factor emocional tenía un impacto en la organización del cerebro. Estaba seguro que si tú te ponías confianza, compromiso, asistencia, ilusión y paciencia algo sucedía. Hoy sigue siendo el neurocientífico más reconocido del mundo y hoy la neuroplasticidad es una realidad demostrada”, afirmó el ponente, que añadió que para cuidar a los demás, primero hemos de cuidarnos a nosotros mismos. “En nuestro ADN está amar y dejarnos amar, y el amor potencia la inteligencia”, afirmó.

Resumen de la primera jornada del V Foro de Educación - Faro Educa