La última batalla de la Guerra Civil

La productora viguesa Metropolis.coop lleva a la gran pantalla un documental sobre la historia de la “Ciudad de la Selva”, el mítico refugio y punto de encuentro de los guerrilleros antifranquistas de Galicia, León y Asturias, localizado y destruido por la Guardia Civil en 1946 tras siete años de resistencia

Cartel adaptado de la película "Ciudad de la Selva".

Cartel adaptado de la película "Ciudad de la Selva". / Metropolis.coop

Salvador Rodríguez

Salvador Rodríguez

Tras el golpe de Estado en 1936, muchos militantes de organizaciones políticas y sindicales, intelectuales y artistas que rechazaban la sublevación huyeron de la represión hacia lugares seguros. Uno de ellos fue el de los montes de Casaio (Ourense). Allí se refugiaron y erigieron la denominada Ciudad de la Selva. La mayor parte de estas personas acabó formando parte de la guerrilla. El resto se entregaron a las autoridades o fueron asesinadas. Pero algunos huidos y militantes de izquierdas tomaron las armas y se situaron por diferentes montes del país. Entre estos, destacó un grupo que se erigió en punta de lanza ante un hipotético ataque aliado contra la dictadura franquista tras la II Guerra Mundial. Estos guerrilleros realizaban escaramuzas y atracos contra la Guardia Civil y aquellos que apoyaban a Franco como una forma de lucha y subsistencia diaria. Lo que obtenían de pequeños robos lo intercambiaban con las gentes de Casaio, con estraperlistas, o con los reos del penal de las minas a cambio de un wolframio que vendían a muy buen precio.

La organización más conocida de estos guerrilleros era la Federación de Guerrillas de León-Galicia, creada en la citada Ciudad de la Selva, que se nutría de militantes o exmilitantes de organizaciones obreras y de izquierdas, de huidos y de personas represaliadas o familiares de los mismos para mantener los campamentos y la lucha armada. La historia de la Ciudad de la Selva, entendiéndola como ese enclave en el que se organizaba y ocultaba la Federación de Guerrillas, era considerada casi un mito por parte de los historiadores, a la vez que suponía el secreto más traumático de los habitantes de Casaio.

Así pues, este documental supone el primer acercamiento audiovisual a esta historia oculta y tabú hasta ahora, mostrándonos la realidad que se ocultaba tras lo que, hasta hace apenas tres años, era considerado prácticamente fruto de la mitología del bando republicano.

Arqueología y cine

El proyecto de la "Ciudad de la Selva" como pieza documental surgió a partir del trabajo de Sputnik Labrego a través de una beca de investigación del CSIC en el año 2018: “Resiliencia y resistencia de la sociedad campesina gallega en momentos de peligro”. Un análisis antropológico y arqueológico de larga duración cuyo objetivo es analizar la arqueología de las sociedades campesinas tradicionales y sus formas de resistencia ante la imposición de los proyectos estatales.

Una de las bases del proyecto estaba relacionada con la guerrilla antifranquista, dado que, en gran medida, esta lucha articulaba a las sociedades campesinas gallegas en contra de la imposición del Estado franquista. Tras varias incorporaciones al proyecto arqueológico tanto a nivel historiográfico como antropológico, es en el año 2019 cuando la productora viguesa Metropolis.coop empieza el desarrollo del filme. El resultado es una película en la que se ha trabajado durante más de tres años documentando las experiencias de los protagonistas en torno a la comarca de Valdeorras (Ourense), filmando la documentación existente sobre la guerrilla y los escapados, registrando los complejos enclaves de la Ciudad de la Selva, así como recabando testimonios de los actuales vecinos de Casaio que “algo sabían” o “algo les habían contado” de aquello.

La producción y dirección de este documental, que se exhibirá en varias ciudades gallegas (de hecho, ya se han realizado proyecciones en Vigo, Redondela, O Barco de Valdeorras y Ferrol) ha corrido a cargo de Miguel Riaño Roa: “En Metropolis.coop —cuenta— trabajamos principalmente en el sector de la televisión documental y como solución multidisciplinar para empresas de todo tipo que necesitan una imagen, contenido, orientación comunicativa etc. Sin embargo, nuestra meta es vivir de la creación de contenidos audiovisuales propios. "Ciudad de la Selva" es nuestro primer paso, pero ya estamos trabajando en nuevos proyectos”.

Nacido en Valladolid, Riaño reside desde 2015 en Galicia. “Un aspecto que desde el primer momento nos animó a contar esta historia —refiere— fue el entorno de Casaio, al que de hecho hemos tratado como un personaje más, porque la difícil orografía de la zona fue la que posibilitó la creación de la Ciudad de la Selva, un enclave completamente oculto gracias a los frondosos bosques y a unos desniveles casi impracticables”.

Antes del espectacular descubrimiento de los arqueólogos del Proyecto Sputnik Galego, la existencia de un punto de encuentro de los grupos de guerrilleros antifranquistas había estado sujeto a no escasas elucubraciones, muchas de ellas cargadas de un inevitable misticismo. Autores como Hertmut Heine, Secundino Serrano o Carlos Reigosa se referían a tan intrincado lugar como un “conglomerado” o “conjunto” de campamentos guerrilleros que, según ellos, se encontraba en los “montes de Casaio”, en los “vales da Bruña” y en otros valles contiguos.

Resistencia

A estas alturas ya puede confirmase que la Ciudad de la Selva comenzó a gestarse entre finales del año 1939 y principios de 1940 en los montes de Casaio, comarca de Valdeorras, donde, desde meses antes, se encontraba ya la principal base de operaciones de la guerrilla en Galicia. En ese punto coincidían tres grupos definidos: el de Valdeorras y O Bolo, fuxidos que no habían participado en la guerra, de los cuales un buen número de ellos no tenían un componente político claro (algunos habían sido concejales del Frente Popular que, tras el golpe del 18 de julio de 1936, y se habían echado al monte para ocultarse de la represión). A ellos se les sumarían milicianos del Bierzo y la comarca de Valdeorras que habían estado en el Frente Norte y, entre diciembre de 1939 y julio de 1940, dos grupos más, asturianos, llegados para unirse a esta confluencia. Ese fue precisamente el germen de la ya citada Federación de Guerrillas de León-Galicia como una organización totalmente unitaria, en la que estaba prohibida la propaganda partidista, y en la que todos estaban de acuerdo en un objetivo común: acabar con el fascismo. En total, la cifra de guerrilleros identificados con esta Federación alcanzaría alrededor del centenar.

La destrucción

Pero, en los primeros días del mes de julio de 1946, un destacamento de la Guardia Civil localiza y destruye el refugio de una guerrilla que, en aquella altura, estaba ya totalmente dirigida por el PCE, si bien mantenía entre sus milicianos a trotskistas, anarquistas y socialistas. Aunque la caída de la Ciudad de la Selva no supuso el punto final de la lucha del maquis, sí que representó un duro golpe para los guerrilleros del monte, cuyo fin habría de precipitarse con la caída de Manuel Ponte, uno de sus más carismáticos líderes, y el acceso de Francisco Rey Balbis “comandante Moncho”, dirigente comunista, a la jefatura de la Agrupación Guerrilleira de Galicia hasta que, en 1950, el PCE le encarga desactivar definitivamente la lucha armada.

Suscríbete para seguir leyendo