Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Arte en la Fisterra de la Edad Hielo

El estudio de las pinturas halladas hace diez años en Cova Eirós, considerada la Altamira gallega, rompen con la certeza de que esta práctica se limitaba a la zona francocantábrica y puede ampliar hasta unos tres mil años la duración del arte rupestre en el Paleolítico

La sala interior de Cova Eirós, en Triacastela.

La sala interior de Cova Eirós, en Triacastela. GEPN/IPHES

El estudio de las pinturas rupestres halladas en 2011 en Cova Eirós, en el municipio lucense de Triacastela, puede romper la creencia que hasta ahora estudiábamos casi como una religión que considera este arte como franco-cantábrico.

Aparte de extender la localización geográfica supondría ampliar la duración de esta manifestación artística paleolítica, cuyo fin se situaba hace 12.000 -12-500 años, ya que las más de cien escenas encontradas tienen una cronología de 9.500 -10.000 años.

“La gran novedad de las investigación en los últimos años es que han aparecido nuevos sitios en Francia y se han multiplicado en la Península Ibérica"

Ramón Fábregas - Codirector del yacimiento de Cova Eirós

decoration
Ramón Fábregas - Codirector del yacimiento de Cova Eirós

Ramón Fábregas - Codirector del yacimiento de Cova Eirós Marta G. Brea

"Nos quedaba una zona en blanco, como si fuera la aldea de los irreductibles galos de Asterix, que era el noroeste de la península: Galicia y el Norte de Portugal”, explica el profesor de la Universidad de Santiago de Compostela Ramón Fábregas, codirector del yacimiento de Cova Eirós. El descubrimiento de las pinturas en esta cueva de Triacastela junto a los grabados paleolíticos hallados al aire libre en los afluentes más septentrionales del río Duero en Portugal y los vestigios aparecidos en Andalucía, la Meseta y el litoral levantino lleva a algunos estudiosos a hablar de arte rupestre iberoaquitano, ya que la mayor parte de las localizaciones se encuentran en la región francesa de Aquitania y en toda la Península Ibérica.

Uno de los animales representados en las paredes mediante pintura rupestre. GEPN/IPHES

Los especialistas de la Universidad de Santiago de Compostela y de la IPHES de Tarragona consideran que Cova Eirós no es el único asentamiento de pintura rupestre existente en Galicia y que es cuestión de tiempo que aparezcan otros.

Los 120 grabados y dibujos de Cova Eirós se ubican en trece paneles artísticos y proporcionan “información significativa sobre la esfera simbólica de los grupos humanos prehistóricos de cazadores-recolectores”, según señalan los investigadores que defienden la extensión temporal del arte paleolítico. Entre los motivos dibujados en las paredes hay caballos, bóvidos (toros, antílopes, cabras y otros animales semejantes), así como formas geométricas.

La pintura no es tan naturalista como la hallada en las cuevas de Altamira, sino que son formas más esquematizadas, respondiendo a un estilo que los investigadores identifican como propio del período final del Paleolítico Superior. Son figuras sencillas y desproporcionadas con contornos rígidos y que incorporan partes anatómicas representadas en forma de figuras geométricas.

Uno de los animales representados en las paredes mediante pintura rupestre. GEPN/IPHES

El estado de conservación en que fueron encontradas estas pinturas es de nivel medio con respecto a otros vestigios prehistóricos. Y es que la cueva fue usada en la Edad Media, época en la que las hogueras que realizaban sus moradores contaminó las recreaciones y dañó el pigmento realizado con carbón vegetal.

Arriba, sala interior de Cova Eirós, en Triacastela. GEPN/IPHES

La hipótesis de ampliación temporal del arte rupestre que defienden los arqueólogos de esta cueva gallega, apoyada por otros vestigios similares hallados en una cueva en Burgos y en yacimientos al aire libre en Portugal (Siega Verde y Foz Coa), alimenta desde hace unos seis años un intenso debate entre científicos.

El paradigma que sostiene el fin del arte rupestre paleolítico hace unos 12.000 años se basa en que en esa época se produjo un cambio climático que conllevó una transformación social y en los hábitos de vida de los homínidos.

Compartir el artículo

stats