El erario público asume 25 millones de riesgo en la crisis de Fandicosta

Es garante de operaciones financieras a través de ICO y Cesce

El capital invertido por Sodiga: 3 millones

El buque potero “Patagonia Blues” pertenece a Pesquera Cruz del Sur.

El buque potero “Patagonia Blues” pertenece a Pesquera Cruz del Sur. / FdV

Lara Graña

Lara Graña

Banco Santander, Sabadell, CaixaBank, Cajamar, BBVA, Abanca, Liberbank. La lista de entidades con las que trabajan las empresas del Grupo Fandicosta es extensa. Lo requiere su tamaño –facturó 290 millones de euros el año pasado, con 55.200 toneladas comercializadas– y su operativa, con ventas y aprovisionamientos dentro y fuera de España. De ahí la también larga nómina de contratos suscritos, con pólizas, líneas de factoring y confirming, préstamos o de crédito. En muchas de ellas figuran como garantes empresas del mismo conglomerado que preside Ángel Martínez Varela, pero también entidades controladas por el Estado.

Es el caso del Instituto de Crédito Oficial (ICO) o la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce), en la que el 51% del accionariado está en manos de la Administración. Como consta en la documentación remitida por Fandicosta al juzgado de lo Mercantil 1 de Pontevedra, las operaciones en las que figuran como garantes ICO o Cesce suman hasta 21,6 millones de euros. A lo que hay que sumar el riesgo asumido por la Xunta, que a través de Sodiga (sociedad de capital riesgo) tiene un capital invertido en la factoría de Moaña de otros 3 millones más.

Con Banco Santander, por ejemplo, el grupo suscribió un contrato de crédito para la financiación de importaciones por hasta 4,5 millones de euros, garantizado únicamente por el ICO. O una operación de confirming (permite adelantar el importe de una factura al proveedor), con la misma entidad y por 4,45 millones de euros; aquí es el Cesce el que figura como garante, junto con otras empresas del propio holding pesquero (Fandicosta, Peixemar, Botaspesca y Spartel Peche).

Esta documentación no refiere qué operaciones están vencidas. Como avanzó ayer FARO, el pasivo financiero total de las tres empresas del grupo que están en preconcurso de acreedores (Fandicosta, Casa Botas y Peixemar) asciende a 75 millones de euros y está principalmente en manos de cuatro entidades.

Planta de Fandicosta en Domaio.

Planta de Fandicosta en Domaio. / Marta G. Brea

La columna vertebral de su plan de reestructuración es la venta de activos para generar liquidez y satisfacer deudas en la medida de lo posible. El traspaso de la factoría de O Morrazo es el que generará un mayor retorno, igualmente insuficiente para resolver los problemas de todo el conglomerado empresarial. Las dos ofertas firmes que se han presentado por esta fábrica, a cargo de Worldwide Fishing Company (Wofco) e Interatlantic Fish, han puesto sobre la mesa una quita para la deuda, que rebasa los 40 millones de euros.

De modo que habrá un pellizco en el saldo de riesgo vivo del erario público. Por las instalaciones de Vilagarcía, base de la filial Bonfrig Ultracongelados (fuera de preconcurso y del ERTE), Grupo Fandicosta ingresará unos cuatro millones de euros.

Fandicosta SA sí preservará su actividad a futuro, un camino que no se ha despejado ni para Botas ni para Peixemar. Su pasivo financiero supera los 33 millones de euros. Tienen una enorme dependencia de la fábrica de Moaña, por lo que no han generado atractivo entre empresas del sector. La primera limpia, filetea y corta pescado desde Vigo para la propia Fandicosta, y también provee de materia prima a la misma factoría. Peixemar ejerce de proveedor, gracias a los acuerdos de largo plazo que tenía suscritos con flota de palangre de superficie (pez espada y tintorera).

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La situación de la Xunta es aquí distinta a la del Ejecutivo central, por cuanto Sodiga es accionista. La consellería que comanda María Jesús Lorenzana no ha querido posicionarse en el proceso de venta de las instalaciones fabriles, más allá de defender su continuidad y la preservación de los puestos de trabajo. No ha trascendido, por tanto, si ha evaluado un respaldo en calidad de accionista al proyecto ganador.

Si se produce una operación acordeón –reducción a cero de capital y posterior ampliación–, la inversión de Sodiga pasaría a cero. Al margen de la apuesta gallega, Martínez Varela ha reprochado la falta de respaldo público a Fandicosta después del incendio –comparó a FARO su situación con la de Campofrío, que sí ingresó ayudas a fondo perdido–, tras lo que procedió a una titánica reconstrucción por importe aproximado de 30 millones de euros.