En las entrañas del mayor oceanográfico español

El “Odón de Buen”, de 1.700 toneladas y 84,3 metros, batirá hoy todos los récords en la botadura que celebra Armón Vigo

La quilla es sin duda la pieza más importante de la estructura de un barco. Antiguamente de madera, se alza de popa a proa por su parte inferior y en ella se asienta toda su armazón. En el caso del Odón de Buen, el mayor buque oceanográfico español que está construyendo Armón Vigo, su puesta se produjo el pasado 15 de octubre, era metálica y tenía grabada una brillante moneda con la imagen de Santiago Ramón y Cajal. El que fue Premio Nobel de Medicina en 1906 era amigo de Odón, fundador del Instituto Español de Oceanografía (IEO), y con motivo del Año Cajal, celebrado en 2022, se acordó volver a reunirlos. Hoy, casi nueve meses después, esa quilla se ha convertido en una enorme joya que bate récords. Pesa 1.700 toneladas, su casco mide 84,3 metros y verá la luz en la ría de Vigo.

La botadura, que tendrá lugar este miércoles a las 17.00 horas en el citado astillero, atañe a una embarcación destinada al mundo de la investigación que rompe cualquier molde, reemplaza al ya jubilado Cornide de Saavedra (66,7 metros) y gana en un sinfín de magnitudes al todopoderoso Hespérides de la Armada Española (82,5 metros). También al Sarmiento de Gamboa del CSIC (70,5 metros), al Miguel Oliver y el Vizconde de Eza de la Secretaría General de Pesca (70 y 53 metros respectivamente) o al Ángeles Alvariño y el Ramón de Margalef (ambos de 46,7 metros, que nacieron en las mismas instalaciones que su nuevo hermano mayor y propiedad del IEO, a donde también irá este último).

El Odon de buen, pieza a pieza

El Odon de buen, pieza a pieza / Olaya López

En la sede de Armón Vigo se preparaba ayer el evento que concluirá con el Odón de Buen fundiéndose en el mar, al que está previsto que acudan numerosas autoridades y representantes de la sociedad civil. Pero un día antes de que el buque oceanográfico flotara en aguas olívicas, todavía en tierra, la imagen que desprendía ya era imponente. Todo lo grandiosa que puede ser una obra que soportará cerca de 4.200 toneladas, una vez se añada el equipamiento y piezas que faltan, así como el combustible o la tripulación que viajará en ella. Serán hasta 58 personas (19 tripulantes y 39 científicos) que surcarán las gélidas aguas de la Antártida como Pedro por su casa, gracias a dos motores de 3.400 Kw que aprovecharán al máximo sus 40 días de autonomía.

La colosal nave dará empleo a cerca de 250 personas hasta el verano de 2024

La colosal nave, en la que han trabajado y seguirán trabajando cerca de 250 profesionales hasta el verano de 2024, cuando previsiblemente se entregará en Cádiz, cuenta además con 500 metros cuadrados de laboratorio para llevar a cabo proyectos en campos como la biología o la física, y más de 100 concentrados en un parque de pesca. Valorado en 85 millones de euros, la inversión que ha destinado el Gobierno para su construcción, en parte con fondos europeos, el Odón de Buen se desplazará a una velocidad máxima de 14 nudos y no lo hará solo. Contará con un vehículo submarino autónomo (AUV) de la firma Kongsberg con capacidad para sumergirse hasta 6.000 metros. Un fiel compañero con el que explorará y descubrirá cosas hasta ahora nunca vistas.