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el gigante del café

Gondomar, capital española del “vending”

Delikia lleva la Inteligencia Artificial a sus máquinas expendedoras: “Somos pioneros”

José Antonio Vázquez, Manuel Quelle y José Manuel Pallares, fundadores de Delikia, en el centro de operaciones que la empresa posee en Gondomar. Alba Villar

En el centro de operaciones de Delikia, en Gondomar, es imposible estar un día sin tomar un café. Con el arte y el talento de sus baristas, Marcos González y Roberto Roque, cualquiera se olvida de echarle azúcar a la taza. Su aroma es intenso, como también se nota en boca. Un sabor que concentra los mejores granos de Nicaragua, Brasil y Etiopía, donde la empresa de capital pontevedrés predica el comercio justo. Fundada hace más de tres décadas por José Antonio Vázquez, José Manuel Pallares y Manuel Quelle –tres “enamorados” de esta bebida internacional–, el vínculo con las semillas tostadas es evidente. Son sus raíces. Y con ese alimento juegan, exploran, inventan nuevas recetas y las adaptan a sus máquinas dispensadoras... Quizá la parte más complicada de todo un proceso que han moldeado al milímetro.

Desde el inicio de una larga conversación, los tres socios lo dejan claro. Su compañía, una de las mayores del vending, ha renunciado a ser una distribuidora común y asume su compromiso con la salud. Hablan de trazabilidad, de control, de calidad, y resaltan una cosa: gracias a que han sabido ofrecer un café mejor, de especialidad, el sector ha mejorado. “Nuestros competidores compran el producto y lo venden en un sitio conveniente. Nosotros hacemos el café. Nos preocupamos mucho por el producto. Somos una empresa de alimentación”, comentan y, al preguntarles si tienen pensado expandirse al negocio de la fast food caliente, por ejemplo incorporando hamburguesas o similares, rechazan la idea tajantemente. “Eso va bien en Estados Unidos, pero nosotros no trabajamos comida basura (...) No somos capaces de entrar en ese mercado, ni queremos”.

Lo cierto es que dentro de las expendedoras hay un mundo y Delikia, que se entrega al fresco, opta por los sándwiches a la hora de saciar el hambre. Los mismos constituyen el 80% de la producción total de sus obradores, que poseen en Gondomar y en Madrid. En Galicia producen unas 80.000 unidades al mes, que se destinan exclusivamente a la comunidad, y en la capital otras 190.000. “Más o menos fabricamos entre 20 o 30 sándwiches al minuto, dependiendo de cómo sean”, indica Eva Lago, responsable de ambos talleres artesanales, contando que disponen de 16 variedades que van programando semanalmente, en distintas líneas, para sacar al mercado. Desde cortar el embutido, hasta mezclas como su mix de atún y pimiento del piquillo, todo pasa por sus manos.

Los baristas Marcos y Roberto preparan un café mano a mano. ALBA VILLAR

Este producto se reparte por las más de 11.000 máquinas dispensadoras que la empresa posee en España y lo organizan en función del lugar al que vaya o cómo resulte. “Analizamos los patrones de consumo. Si tenemos que instalar una máquina para un hospital de Galicia, vemos qué hábitos de consumo hay en otros hospitales. En función de eso hacemos una preconfiguración y luego, con el tiempo, el departamento de retail afina todo a los gustos de nuestros clientes. Si se vende algo menos, lo cambia. Incluso el patrón de consumo es diferente en verano que en invierno”, subraya Manuel Quelle. Adaptar los productos tampoco es fácil, como pasa con el café u otras bebidas calientes. “Hay bastantes que no funcionan, como las bebidas vegetales. Nuestra intención es llegar a hacer una que funcione en máquina. A día de hoy no la hay”.

Empleadas de Delikia trabajando en el obrador de Gondomar. Alba Villar

Conocer más al cliente

Para Delikia, que afrontó la pandemia sin recortes en personal y el pasado 2022 logró facturar 45 millones de euros, el 2023 “es un año de consolidar”. “Los años de la pandemia fueron años duros y lo que toca ahora es seguir creciendo, consolidarse y ganar estabilidad en empleo. Directa e indirectamente tenemos 440 personas que dependen de nosotros, 440 familias. Éramos 290 en 2019. A pesar de lo que ha sufrido el sector, hemos crecido. Estamos muy bien posicionados, estamos creciendo más rápido que la competencia”, remarca José Antonio Vázquez, incidiendo en que con la llegada del COVID la gente comenzó a acostumbrarse a comprar con tarjeta o móvil y registraron un “incremento brutal” de compras realizadas con esta modalidad de pago. Ascendieron más de un 200%.

Con el horizonte de la digitalización como meta, la compañía ha desarrollado una segunda versión de la CPU que gestiona los pedidos y transacciones de sus máquinas dispensadoras. El sistema, al que coloquialmente se refieren como el genio, llevará por primera vez la Inteligencia Artificial (IA) a las expendedoras tras una inversión de más de dos millones de euros que ya se está materializando sin problemas. Actualmente han instalado este nuevo aparato, una pantalla del tamaño de un teléfono de última generación, en cerca de 700 máquinas que tienen repartidas por todo el país. La idea es probarlo durante los próximos meses y, si nada falla, aplicarlo al resto: un proceso de implantación que durará aproximadamente un año.

“El pago con tarjeta o móvil será un 80% más rápido. Serán milisegundos. Entenderemos el comportamiento del usuario, y podremos tomar decisiones de una forma más rápida, casi en tiempo real, además de interactuar con el usuario”, explica José Manuel Pallares, que no descarta que en el futuro también pueda llegar a pagarse con criptomonedas, notificaciones que sugieran a los clientes un café y descuentos temporales de ciertos productos, o que la propia máquina sea quien ofrezca al cliente –una vez lo reconozca– la bebida que suele tomar. “Tenemos medio millón de personas que diariamente compran algo en nuestras máquinas, ahora vamos a conocerlas todavía más”.

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