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Faro de Vigo

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El sueño del opositor

Los jóvenes de las comarcas apuestan por el sector público en busca de garantías laborales y estabilidad económica

En los últimos años las oposiciones se han convertido en un tema al orden del día. Son muchos los recién graduados que después de varias experiencias laborales en el sector privado, recurren a la oferta pública en busca de una sola cosa: estabilidad. Otros, guiados por los consejos de familiares o del entorno cercano, no se lo piensan dos veces y empiezan a prepararse incluso antes de finalizar los estudios universitarios.

Los jóvenes de Deza y Tabeirós-Montes no son una excepción a esta realidad, y un alto porcentaje ya busca acceder al cuerpo de funcionarios de la Xunta o el Estado en todos los campos, aunque los más recurrentes son los de Educación, Administración y Sanidad.

El problema viene cuando la oferta de empleo es limitada, y la demanda, amplia. Entonces el nivel de competitividad asciende, y con el las dificultades para hacerse con esa esperada plaza. Si bien es cierto que este fenómeno está sujeto a las particularidades de cada sector.

Así, las nuevas generaciones de las comarcas compaginan trabajos, academias, y horas de estudio en las bibliotecas municipales con la promesa de un trabajo estable, con unas condiciones económicas y laborales que les permitan comenzar un proyecto de vida. Y es que de los testimonios que siguen, esas son las motivaciones comunes, asociadas curiosamente a otro factor, la tranquilidad mental.

Belén Rey es una joven natural de Forcarei, estudió Educación Primaria con mención a Atención a la Diversidad, de la que se graduó en 2019. Actualmente se prepara para sacar plaza pública como profesora de pedagogía terapéutica. Rey explica que “tras la pandemia había mucha demanda de profesorado, por lo que entré por lista extraordinaria y empecé a trabajar poco después de acabar la carrera”, aún así, las temporadas en las que no trabaja en sustituciones, compagina el estudiar con otras labores para “pagar mis cosas”, principalmente las clases particulares.

“La pública te da estabilidad laboral y mental”

Belén Rey - Oposita para profesora de pedagogía terapéutica

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La forcaricense cuenta que cuando escogió este camino profesional ya tenía claro que quería hacerlo por la vía pública, “más que nada por la estabilidad laboral, y sobre todo mental, que proporciona”.

En su caso, la pandemia jugó a su favor, lo que le permitió acceder a las listas del sistema de la Xunta, consiguiendo puntos a su favor de cara a sacar plaza, si bien puntualiza que “el lado malo de ser interino es que pueden mandarte a cualquier sitio, tanto por unos meses como para quince días”.

Manuel Ferradáns, natural de A Estrada, tiene 26 años y oposita al Cuerpo ejecutivo marítimo de vigilancia aduanera. Estudió Ingeniería Aeronáutica en A Coruña, y después de realizar unas prácticas empezó en 2021 a prepararse para el examen público.

El estradense decidió tomar este camino precisamente después de pasar varios meses embarcado, ya que “la calidad de vida en el mar es muy dura, pasando meses enteros, las 24 horas del día, trabajando”, añade que “trabajar en aduanas ofrece la posibilidad de dormir en casa todos los días, mientras que te permite seguir navegando, que es lo que me gusta”.

“Aduanas me permite navegar pero dormir en casa”

Manuel Ferradáns - Oposita al Cuerpo Marítimo de vigilancia aduanera

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En su caso, cuenta con la ventaja de que estas plazas exigen exactamente su titulación, lo que delimita considerablemente la competencia, aumentando la accesibilidad.

Ferradáns se dedica exclusivamente a este examen, comparte que “intento estudiar ocho horas todos los días, aunque a veces es difícil, especialmente los fines de semana”. Se levanta todos los días a las 06.30 de la mañana para empezar a estudiar a las 07.30, y de vuelta por la tarde. Aún así, intenta dejar algún sábado o domingo libres.

Ángel Vidal es un lalinense de 24 años, que después de cursar Educación Primaria se prepara para sacar plaza en la pública, por la especialidad de música.

Comenzó a preparar las oposiciones en el último año de carrera, y este es el primer año que se presenta al examen, dado que las de 2021 estaban reservadas para los inscritos antes de la pandemia.

Vidal comparte que optó por esta alternativa “porque con mi formación es la forma de encontrar estabilidad económica y laboral a largo plazo más viable, o eso es lo que quiero creer”.

“Decidí opositar porque las condiciones son inigualables”

Ángel Vidal - Oposita a profesor de música en educación primaria

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El lalinense entiende que “siempre hay alternativas” pero que “las condiciones de la pública son inigualables”. Aún así, puntualiza que hay excepciones, “como en todo”, y sostiene que “hoy en día hay una gran cantidad de titulados universitarios, pero faltan puestos de trabajo, tanto en la pública como en la privada”.

En cuanto a su rutina, el futuro docente compagina su preparación con un trabajo como profesor de conservatorio de música, si bien explica que “a veces es difícil organizarme a través de los objetivos semanales”.

El estradense Francisco Prieto, de 29 años, estudió Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Santiago de Compostela. A día de hoy se prepara para formar parte del cuerpo de la administración del estado, proyecto en el que lleva embarcado un año y medio.

El motivo que lo llevó a probar suerte en el sector público es “tener unas condiciones laborales decentes y una estabilidad que es difícil encontrar en el sector privado”. En su caso, con la formación que cursó, Prieto admite que “sí hay alternativas a la pública, pero la mayoría de las ofertas son para trabajos precarios, con contratos de poca duración”.

“Hay alternativas a la pública, pero son precarias”

Francisco Prieto - Oposita al cuerpo de la administración del estado

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Como muchos, el estradense compagina sus estudios con trabajos temporales, de entre tres y cuatro meses, que le van saliendo en la contorna.

A día de hoy todavía le queda algo más de un año para la esperada fecha del examen, por lo que se toma la rutina de estudio con cierta tranquilidad, intentando encontrar un equilibrio entre las obligaciones laborales, las oposiciones, y la vida social, también necesaria.

Lucía Rodríguez tiene 25 años y es de Forcarei. Hoy en día está formándose para sacar plaza como profesora de educación primaria en la especialidad de música, objetivo por el que trabaja desde el 2019, año en el que finalizó sus estudios, con todo, cuenta que “entre que vino la pandemia y estudié el máster, no me puse enserio hasta ahora”.

Decidió sacarse las oposiciones porque “pienso que una vez sacas la plaza, ofrece una estabilidad económica y mental que no encuentras en otros trabajos, además de que siendo profesora tampoco hay mucho para donde tirar”.

“Siendo profesora, no hay muchas más opciones”

Lucía Rodríguez - Oposita a profesora de música en educación primaria

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En relación a esta última declaración, la forcaricense cuenta que “no hay muchas más opciones, además de la pública en este campo, colegios privadas, quizás, pero la oferta es escasa, o dar clases particulares”.

En cuanto a su rutina de estudio, todos los viernes por la tarde tiene academia, descansa los sábados, y el resto de la semana, estudia los temas por la mañana, y por la tarde realiza ejercicios prácticos, pero puntualiza que “no todos los días son iguales”.

Sara Leis Montero, natural de A Estrada, tiene 26 años y estudió Lengua y Literatura Inglesas en la Universidad de Santiago de Compostela y en la actualidad cursa un máster de Formación de Profesorado.

Asimismo, compagina los estudios con la preparación para aprobar las oposiciones de profesorado de educación secundaria obligatoria y bachillerato en la especialidad de inglés, proyecto en el que se embarcó hace ya un año.

“Me motivaron la vocación y las condiciones laborales”

Sara Leis - Oposita a profesora de inglés en secundaria

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Sara admite que las condiciones laborales del puesto tuvieron peso a la hora de tomar esta determinación, pero que lo que “lo que verdaderamente me motivó fue la vocación”.

Por otra parte, Leis explica que en su campo sí había más alternativas a la docencia en el sector público, y especifica que las opciones van “desde colegios privados o concertados, a editoriales o empresas privadas de distinto tipo”.

En lo tocante a cómo se organiza, comenta que “al estudiar para el máster y trabajar, tener una rutina fija es complicado, pero intento dedicarle todas las mañanas”.

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