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Faro de Vigo

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Cuando “Resistiré” es la canción de todos los días

Después de los forzados parones durante la pandemia los negocios locales se enfrentan ahora a problemas de suministro

Los propietarios del establecimiento Electrodomésticos Rey. | // N.C.

El comercio local ha tenido que hacer frente a numerosos retos en los últimos años. El primero, y contra el que todavía sigue luchando, es el de competir con las grandes superficies comerciales y multinacionales, debido a la falta de oportunidad de competencia a la hora de equiparar precios, entre otras cosas. La posibilidad de comprar más a mejor precio hizo que un alto porcentaje de la población dejase de acudir a la tienda de toda la vida para comprar en establecimientos de perfil global, situación que puso contra las cuerdas a los empresarios del pequeño comercio, pero que, con creatividad y esfuerzo, consiguieron ir sorteando. No obstante, la fortuna quiso que otra roca se postrase en su camino, nada más y nada menos que una pandemia. Tras varios meses de cierre forzoso, limitaciones en el aforo, y con el apoyo de la comunidad, la red comercial local estaba empezando a levantar cabeza, pero de un tiempo a esta parte, el colectivo volvió a sufrir un golpe que amenaza con volverlos a tumbar: la escasez de abastecimiento y el encarecimiento en los transportes y la materia prima.

Ambas crisis se vienen mascando desde hace tiempo a nivel mundial, pero los habitantes de la comarca de A Estrada, no habían empezado a notar las consecuencias hasta hace a penas unos meses. Si bien, al salir del confinamiento, mucha gente acudió frenéticamente a almacenes con productos de jardín para hacerse con sus piscinas, por ejemplo, y ya ahí se empezaron a notar las primeras faltas de suministros, la mayoría lo achacaron a la demanda en tropel que la situación de la que se acababa de salir había producido, no al motivo real que estaba oculto bajo la superficie: escasez y encarecimiento del plástico. Ahora se habla de también de escasez de cartón, aluminio, y derivados.

Como era de esperar, una cuestión que afecta a todo el mundo se ve reflejada también en la vida local, por ello algunos negocios de la comarca comparten su preocupación ante la situación que están a vivir, especialmente teniendo en cuenta que se aproxima una de las campañas más importantes del año para ellos, la de Navidad. En el sector de la juguetería, por ejemplo, comparten que habrá artículos difíciles de proveer, como pueden ser consolas y demás aparatos electrónicos que precisen de microchip. Cuentan también que, del catálogo habitual, algunos juguetes no estarán disponibles, dado que el proveedor es incapaz de responder a la demanda, y especifican que “si hacemos los pedidos de 24 artículos, nos mandan seis”.

Por otra parte, la situación también ha empezado a afectar al sector de los electrodomésticos y los aparatos electrónicos, como comentan desde Electrodomésticos Rey, que si bien no contemplan el desabastecimiento, vieron menguada la recepción de stock en algunos productos, además de retrasos de hasta dos meses en las mercancías, como aconteció con los productos de la campaña de calefacción, los cuales normalmente llegan en septiembre, pero este año todavía los están recibiendo.

Otro local del sector confiesa que la falta de lavavajillas y congeladores es lo que más se nota, además de pequeños electrodomésticos como cafeteras o batidoras, y en televisores. Por su parte precisan que si bien confían en salvar la campaña de Navidad, no pueden asegurar lo que va a pasar en los próximos pedidos.

Como prueba de la transversalidad del problema está, la situación de algunas copisterías de A Estrada, como es O Copión, que no reciben su próximo cargamento de tóner para impresoras hasta la próxima semana, y debido al protocolo de pedidos que tiene este tipo de mercancía, sólo disponen de un 15% del tanque. A lo que también suman la falta de suministros de papel. Comparten que la falta de material produce un incremento en las tasas que empresa debe pagar por adquirirlo, lo que reduce su margen de beneficio hasta el 1%, por lo que se ven en la necesidad de subir los precios para simplemente seguir funcionando.

La hostelería tampoco se salva y afronta la falta de ginebras inglesas, cuestión que también afecta a supermercados, como puede. Algunos buscan alternativas en el mercado local, como es el caso del Pub Décadas, de A Estrada, que este fin de semana incorporaba la ginebra Rabiosa, producida en Callobre, a su carta de destilados.

Otros sectores afectados son las zapaterías, comercios del textil, carpinterías y mueblerías, almacenes de productos de pesca y caza, o joyerías. Todos coinciden en que algo ha cambiado con respecto a otros años, pero advierten de que no hay que alarmarse, pues el mayor problema actualmente es el retraso de la mercancía, cuestión que han sabido sortear haciendo pedidos con la máxima antelación posible, y aseguran que las compras de Navidad podrán realizarse con normalidad.

Fuerte campaña para las fiestas navideñas


Una de las mayores preocupaciones al hablar de escasez de abastecimiento para muchos de los comerciantes era que la gente optase por recurrir a centros c grandes superficies comerciales para realizar sus compras por temor a no encontrar lo que buscan en las tiendas de la villa. Por este motivo hacían hincapié en que el problema es global, y afecta a todos por igual. No obstante, la competencia entre estas dos realidades no puede ser justa si las condiciones no son las mismas para ambas, es por ello que los establecimientos hacen todo lo que está en sus manos para conseguir satisfacer las necesidades de los clientes, muchas veces renunciando a recibir el margen de beneficio que necesitarían para aumentar sus arcas. Un ejemplo de este esfuerzo son las diferentes campañas que realizan desde Acoe, en A Estrada, con sorteos y descuentos para convencer a los más escépticos de que comprando local no se renuncia a nada. Desde la asociación avanzan que la campaña de Navidad de este año será la más ambiciosa de se historia. Ahora sólo falta la colaboración de la comunidad cuando llegue la hora de hacer las compras. Y recordar que los comercios de un pueblo son parte de su vida y de su identidad.

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