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Escasez y encarecimiento de materiales complican la contratación de obras públicas en las comarcas

Lalín y A Estrada notan el impacto del desabastecimiento y la necesidad de adecuar los tipos de licitación a la situación del mercado | Una única empresa se presenta para reformar la Praza da Feira y el proyecto del Golmar queda desierto

El proyecto para la pérgola del colegio Xesús Golmar de Lalín quedó desierto.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

El proyecto para la pérgola del colegio Xesús Golmar de Lalín quedó desierto. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

La sombra del COVID es alargada. Mientras el avance de la vacunación hace crecer la esperanza en el ámbito sanitario, las repercusiones económicas de la crisis del coronavirus continúan dando muestras de que la situación no está, ni mucho menos, superada y amenaza con traer cola. La falta de abastecimiento y el encarecimiento de las materias primas que, hasta el momento, se dejaba sentir como un eco lejano en las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes ya es palpable en el día a día de empresas de la zona y comienza a sufrirse en los procesos de contratación de obras públicas en municipios que son cabecera de comarca, como es el caso de Lalín y A Estrada.

En el caso del municipio estradense son varias las mesas de contratación en las que se pudo palpar esta situación. El alcalde, José López Campos, lo reconoció ayer públicamente, aludiendo a que esta mañana se abrirá el sobre con la oferta económica de la única empresa que se presentó para ejecutar el plan de reforma de la Praza da Feira, una actuación cuyo proyecto se bautizó como Baixo as árbores y que fue el más respaldado por la ciudadanía en el proceso de participación pública que se abrió al efecto. Pese a que representantes de varias empresas se habían acercado hasta el consistorio para interesarse por esta obra, solo una firma se presentó finalmente como candidata a comerse un jugoso pastel de 850.000 euros. Las demás se echaron atrás por no tener claro si serían capaces de cumplir con el plazo de ejecución y ante los cambios que se están viviendo en el marcado.

Menos y más caros

El regidor estradense puntualizó que no se trata únicamente de una cuestión de falta de personal –algo que sí ocurre en el seno de algunas empresas del sector–, sino que la falta de suministro de materiales y el encarecimiento de los mismos está haciendo que firmas que competirían para hacerse con este tipo de adjudicaciones decidan en estos momento no presentarse a los procesos de licitación de obras públicas.

En el caso concreto de la Praza da Feira, el temor de algunas empresas era no disponer con tiempo suficiente de un material tan básico para la ejecución de la obra como la piedra, debiendo tener lista la actuación en ocho meses.

López Campos no tuvo empacho en reconocer que no es normal que, ante un proyecto de 850.000 euros, sea solo una empresa la que se presente, al igual que está sucediendo con otras actuaciones –promovidas por distintas administraciones públicas, no solo por los concellos– con un presupuesto base de licitación que otrora resultaría apetitoso. Señaló el munícipe que a proyectos de esta envergadura se suelen presentar en A Estrada al menos una decena de firmas, optando hasta ahora como media una docena a proyectos como los últimos paquetes de asfaltados que se adjudicaron ayer: 325.000 para viales en el rural –cuatro empresas presentaron su oferta, adjudicándose a Covsa– o el de casi 230.000 euros para mejorar varias calles en la villa, que se lo llevó Rafer entre las siete candidatas.

En la capital de Deza también se está apreciando esta misma situación. Uno de los casos más llamativos se vincula a la pérgola proyectada en el centro educativo Xesús Golmar. El concurso quedó desierto, de tal manera que el Concello de Lalín se ve obligado a sacar una nueva adjudicación en la que tendrá que ajustar el precio de licitación a la complicada situación que viven las empresas.

Toque de atención

Fuentes municipales señalaron que se está observando que algunos procesos de adjudicación se presentan propuestas con un precio más elevado que el fijado en el tipo de licitación. Indican que esta situación se dio ya en varios concursos y desde el Concello de Lalín se interpreta como un “toque de atención” a la administración de que se están sacando licitaciones bajas para el aumento de precio que están experimentando los materiales y también para el notable impacto del encarecimiento del coste energético al que, de ningún modo, son ajenas las empresas.

En cuanto al descenso de la media de empresas que se presentan a cada uno de los diferentes concursos de contratación que se convocan desde la administración local, en el Concello de Lalín se realiza una interpretación distinta que en el caso estradense. En lugar de achacarlo a esta misma situación de desabastecimiento e incremento del precio de materiales se considera que las firmas tienen en estos momentos un importante volumen de trabajo, de tal manera que no tendrían capacidad para asumir nuevos encargos, de modo que deciden no presentar ofertas.

Una realidad que salpica a concellos más pequeños

Lalín y A Estrada no son los únicos concellos de las comarcas que están apreciando cambios y dificultades en los procesos de contratación de sus obras. También municipios de menor tamaño padecen esta situación. Es el caso de Rodeiro. Su alcalde, Rubén Quintá, reconoció que una de las candidatas a ejecutar el proyecto del edificio polivalente se echó finalmente atrás. En Silleda se indica que todavía no está habiendo problemas para la contratación de obras que impulsa el Concello. Por su parte, el alcalde de Cerdedo-Cotobade, Jorge Cubela, reconoció ser “consciente de que se están encareciendo los materiales”, pero señaló que las obras en el municipio siguen su curso y sin problemas.

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