Los duelos ante el Pontellas y el Rápido de Bouzas no serán los únicos suspendidos en el calendario más inmediato del Alondras. El club cangués también ha solicitado a la Federación Gallega de Fútbol el aplazamiento del choque que tenía previsto disputar el día 28 ante el Ourense CF. A falta de confirmación oficial todo apunta a que el órgano federativo atenderá esta petición, toda vez que el conjunto que entrena Jorge Otero llegaría a este duelo con uno o a lo sumo dos entrenamientos en sus piernas después de la salida de su confinamiento.

Las optimistas previsiones iniciales del Alondras contaban con poder reincorporarse al trabajo el miércoles y así disponer de tres sesiones para preparar el partido. Sin embargo, no será así. Como muy pronto se cuenta con que el desconfinamiento podría llegar el jueves o, más probablemente, el viernes, y no afectaría a la totalidad de la plantilla, sino solo a los futbolistas que dieron negativo en la primera prueba. El Sergas ordenó en su momento una cuarentena de diez días para todos los jugadores, de la que ni siquiera se han salvado los cinco que ya habían dado positivo anteriormente (cuatro de ellos hace apenas tres semanas), al considerar que no hay garantías de inmunización.

De este modo, la nueva fecha para el retorno del Alondras a la competición será el 7 de marzo, con el Choco como contrincante en el campo de O Morrazo. A partir de ahí el calendario se apretará de forma considerable, ya que la conclusión de esta primera fase del campeonato está fijada para el 28 de marzo. El club cangués asume que a partir de su vuelta al ruedo le tocará jugar domingo y miércoles para recuperar las tres jornadas que se perderá por la Covid-19.

El técnico del equipo rojiblanco, Jorge Otero, asume la situación con una mezcla de fastidio y resignación. “Está claro que esto es un marrón, pero es lo que toca y hay que afrontarlo de la mejor manera posible”, manifiesta. Lo que su equipo pueda perder en el plano físico en este segundo confinamiento no preocupa tanto a Otero como el hecho de tener que disputar hasta tres encuentros entre semana. “La incógnita estará en saber si podremos contar con todos o no, porque ahí entran ya las cuestiones laborales”, señala.

“Lo único que nos queda es apretar el culo y seguir. Está claro que puede afectar haber estado parados 20 días, pero lo más importante en estos casos es la fortaleza mental, porque si la cabeza va el cansancio no existe”, reflexiona el preparador del Alondras. Eso sí, por delante quedará mes y medio de competición “a tope. Hay que estar centrados en lo que nos estamos jugando y apelar a la ilusión por estar arriba, nada más. Queremos estar en lo más alto, ese es nuestro objetivo a pesar de que sabemos que hay muchos equipos con un presupuesto superior al nuestro”.