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Faro de Vigo

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balonmano - Primera Nacional

El rey del gol está en Cangas

Menduiña, del Luceros, acaba el año como máximo realizador nacional, con 310 dianas

Menduiña lanza a puerta en un partido. // Santos Álvarez

El rey del gol en el balonmano español es de Cangas, tiene 24 años y juega en el Luceros. Adrián Menduiña ha rubricado una temporada absolutamente excepcional coronándose como máximo anotador de todas las categorías del balonmano nacional. Los 310 tantos marcados por el extremo derecho cangués lo aúpan a lo más alto del podio con una notable distancia con respecto a sus más directos competidores. Marc Jordan (del Saint Cugat de Primera Nacional) es el segundo en la lista con 250 y Ricard Reig (Saint Quirze) tercero, se queda con 223. Todo ello desde una posición atípica para un diestro como él, la de extremo derecho, en donde se ha convertido en un auténtico especialista en las últimas temporadas.

Confianza. Esa es la palabra que repite Menduiña para justificar una estratosférica media de 10,33 goles por encuentro y su gran rendimiento. "Para un deportista lo es todo. Y más aún si te la transmiten también los compañeros. El año pasado Miguel [Santorio] ya me dio mucha y acabé con unos 220 goles y en este Jose [Figueroa] también me la ha dado", señala. Y eso que el jugador admite que no pensaba que llegaría a la mágica cifra de los 300 lanzamientos convertidos. "No creí que fuese posible, a pesar de que mis compañeros me decían lo contrario", dice. Los números estaban de su parte. Su peor registro esta temporada fue en un duelo ante el Construcciones Castro Chapela en el que "solo" anotó cinco tantos. En la mayoría de partidos superó las dos cifras.

Desde la posición, en los siete metros o al contragolpe, Menduiña ha exhibido variedad anotadora, si bien lo que han predominado han sido los contragolpes como parte del estilo de juego del Luceros. "No sabría dar una cifra, pero cinco o seis goles de cada diez han sido de contraataque", apunta. No solo eso, sino que incluso ha anotado en tres ocasiones de golpe franco directo con el tiempo a cero, algo inusual para cualquiera, pero aún más para un extremo. "Es anecdótico. Hay gente más cualificada por tamaño, a lo mejor otro tiró el primero, luego cogí yo la responsabilidad, entró y en el resto repetí el mismo tiro y acabó entrando", relata.

La temporada le ha servido a Menduiña para coger tablas y galones en el equipo. "Me siento más suelto, más cómodo. El año pasado al lesionarse Veloso asumí un poco más ese papel y no sé si es por ser capitán, pero me encuentro bien. He podido aportar más cosas que los goles", afirma. Su papel ha sido fundamental en un equipo que ha completado otro gran año a pesar de sus limitaciones por estar supeditado a las necesidades del de Asobal. "Es un filial que está para ayudar al de arriba. Hemos ido 12 a algunos partidos, jugado incluso con solo tres primeros líneas, pero hemos tirado para adelante y la temporada es muy buena", señala.

A título personal solo le ha quedado una espinita clavada, el no haber jugado en Asobal. El hecho de superar los 23 años suponía que una vez debutase no podría regresar al filial y que el club debía asumir el coste de su ficha arriba, algo complicado dadas las apreturas económicas. "¿Decepcionado? No, porque era algo que me temía. Me lo comunicaron y ahí quedó. Pero esto es un filial y jugar arriba es algo que nunca se descarta", indica. Curiosamente y a pesar de su gran año no tiene ofertas. "No me ha llamado nadie. Mi idea es quedarme, porque también estoy implicado en la base del Cangas", señala.

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