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fútbol - Tercera División

Ni frío ni calor en el ecuador

El Estradense alcanzó la mitad de la primera vuelta en una indefinida octava posición

El Estradense celebra el tanto que los colocaba 3-0 contra el Alondras en la primera parte. |  // BERNABÉ

El Estradense celebra el tanto que los colocaba 3-0 contra el Alondras en la primera parte. | // BERNABÉ

El Estradense ha llegado al final de la primera vuelta de la competición en la primera fase de la Tercera División en la octava posición en una liga de doce equipos. Por delante tienen otras once jornadas en las que intentarán meterse entre los seis primeros para no tener que disputar la fase por evitar el descenso, una peligrosa segunda parte de la temporada en la que la sangría de descensos podría poner muy complicada la continuidad en la categoría. Los rojillos sin embargo tendrán que mejorar sus prestaciones en el segundo asalto, especialmente a nivel defensivo, para dar el paso definitivo hacia arriba.

Buena muestra de la temporada del equipo de Alberto Mariano se explica a través de sus números. Llevan tres victorias, cuatro empates y cuatro derrotas, con 19 goles a favor y 20 en contra. Esto los coloca como el equipo más goleador de la categoría y también el que más goles encaja. Los rojillos no han sido capaces de mantener su portería a cero en ninguno de los once partidos jugados hasta el momento, un lastre constante que hasta el momento han conseguido disimular gracias a su facilidad goleadora pero que supone un peso demasiado grande a la hora de escalar posiciones en la tabla.

Estos números sorprenden en un equipo que partía con el objetivo de mantener la base de la temporada pasada. En ella se destaparon como un equipo muy serio y que daba pocas concesiones en defensa, algo que conjugaban con un descaro ofensivo que sin embargo carecía del acierto goleador necesario para crecer.

Asumido que este Estradense ha separado caminos con el del año pasado, el futuro pasa por potenciar las nuevas virtudes. Los de Mariano son un equipo que muerde y golpea. Su ritmo de juego es increíblemente exigente en muchas fases de los partidos, una apuesta que conjugan con fases de partidos más lentas e incluso de repliegue, los diferentes perfiles que tanto gustan a su entrenador.

Con un centro del campo a gran nivel –en la que la figura de Javicho y Brais Vidal es cada vez más grande– y una delantera capaz de reventar a equipos de mucho mayor potencial, aparece la necesidad de cerrar vías de agua. El balón parado en contra ha sido uno de los talones de Aquiles, con el consiguiente desconcierto cada vez que se avecina un balón colgado. Además, el fuerte ritmo impuesto ha dejado tramos finales de sufrimiento, con jugadores llegando muy justos de físico y cabeza.

Estos factores han convertido la primera vuelta del Estradense en una montaña rusa de sensaciones. Los de Mariano han alternado actuaciones soberbias con descalabros generales a lo largo del mismo partido. Recuperar para la causa a jugadores por debajo de su nivel y encontrar un equilibrio serán los propósitos de año nuevo para un Estradense con mucho que decir.

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