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Queen estudia alegar contra la ordenanza antibotellón por interferir en “lo privado”

La discoteca advierte que el texto vetará celebraciones familiares al aire libre en Mos | Los vecinos de Sanguiñeda agradecen la vigilancia policial

Exterior de la discoteca Queen, de Sanguiñeda, en Mos. RICARDO GROBAS

La gerencia de la discoteca Queen, en Sanguiñeda (Mos), discrepa con algunos de los puntos que recogen la Ordenanza Municipal de Convivencia Cidadá anunciados por el gobierno mosense, después de que el texto fuese aprobado en pleno la semana pasada y que, salvo contratiempo, entraría envigor en enero de 2023.

Con esta ordenanza aprobada por el Concello de Mos para tratar de acabar con el botellón que se celebra en las inmediaciones y el parking de esta discoteca de Sanguiñeda los fines de semana, quedaría prohibido en Mos, según adelantó el Concello, el consumo de alcohol “ también en espacios privados al aire libre (como parkings)”. Por este motivo, el gerente de Queen anuncia que su empresa estudiará el texto con detalle por poder estar interfiriendo la norma en la libertad del ámbito privado. “Si se prohibe el consumo de alcohol en el ámbito privado al aire libre, también se está prohibiendo una churrascada o una comunión u otra fiesta en una finca privada, dando cabida a que un vecino con el que no te lleves bien, te denuncie”, advierte José Diz, de la gerencia de Queen, quien se queja de que “ni la alcaldesa de Mos ni nadie del gobierno se reuniese con nuestra empresa para intentar llegar a un entendimiento antes de aprobar esta ordenanza” y añade que “la problemática del botellón es de la sociedad en general, no exclusivo de esta zona, pero aquí los políticos lo permitieron durante muchos años hasta que degeneró a la situación actual”, apunta.

Alivio vecinal

Por su parte, las vecinas y vecinos de Sanguiñeda se muestran satisfechos con la aprobación de una ordenanza para frenar el botellón y agradecen la presencia policial nocturna los fines de semana porque aseguran que es efectiva.

Aseguran que pueden descansar mejor y no se encuentran tantos daños en sus ventanas y en el mobiliario urbano como antes. “Orinaban en la acera y junto a los contenedores y el olor era insoportable al día siguiente. Aunque los trabajadores de la limpieza y la basura madrugan, por la mañana estaba todo lleno de botellas, vasos y papeles por todos lados”, explica una vecina.

La ordenanza aprobada contempla sanciones desde 100 hasta 600 euros, según la gravedad, y los vecinos la acogen bien porque “la situación se estaba yendo de las manos, con jóvenes que están con altavoces en el botellón y ni entran en la discoteca, con unas ingestas de alcohol muy preocupantes” señala otra vecina.

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