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El último café antes del cerrojazo de Soutomaior, único concello en situación de máximo riesgo

Varias personas disfrutan de unos cafés en una terraza de Arcade, ayer por la mañana

Varias personas disfrutan de unos cafés en una terraza de Arcade, ayer por la mañana ALBA VILLAR

Los propietarios de bares y restaurantes advierten del grave perjuicio económico por tener que cerrar de nuevo desde hoy

La decisión de la Xunta de elevar desde hoy las restricciones en Soutomaior, que se sitúa como único municipio de Galicia en nivel de riesgo extremo por el coronavirus, ha caído como un jarro de agua fría entre sus vecinos. Las medidas impuestas, que entraron en vigor esta madrugada, implican un nuevo cierre perimetral del concello, la prohibición de reuniones de personas no convivientes y el cierre de la hostelería, entre otras. Los propietarios de bares y restaurantes, uno de los pilares de la economía local –sobre todo en el núcleo de Arcade–, lamentan este paso atrás en la desescalada cuando empezaban a ver algo de luz al final del túnel y advierten del grave perjuicio económico que les causará tener que volver a bajar las persianas de sus negocios.

“Estamos desesperados, esto es insostenible”, admiten

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“No entendemos lo que se está haciendo con la hostelería, estamos en una situación límite. Es un año terrible para los negocios de este sector, que aquí en Arcade da de comer a muchas familias, y cuando parecía que ya volvíamos a retomar la actividad nos dan este nuevo palo. Estamos desesperados porque el nuevo cierre acarrea más gastos de los que ya teníamos, con empleados dados de alta la semana pasada y ahora tienen que volver al ERTE, anular los pedidos a los proveedores, mercancía ya comprada que ya no tendrá salida... es una locura”, se queja Rosmary Cortiñas, dueña del bar Ancla 2 de Arcade. Pese a todo confía en que la situación mejore y que en una semana pueda volver a abrir, aunque sea la terraza al 50% de aforo. “De lo contrario estamos condenados al cierre, porque esto es insostenible”, apunta.

  • “Es una locura, estamos en una situación límite en un sector que aquí da de comer a muchas familias”

    Rosmary Cortiñas - Propietaria de un bar

Su opinión refleja la realidad que viven los casi 70 bares y restaurantes del municipio, que ven como sus negocios se han ido casi a la ruina en un año por culpa de la pandemia del COVID-19. Otra de las afectadas, Cristina Da Costa, es propietaria de dos taperías en Arcade: A Ladeira y O Recuncho de Cris. La semana pasada retomó el servicio de terraza en la primera, mientras que la segunda la mantiene cerrada. Hoy ya no puede abrir ninguna. “Es inviable estar abriendo y cerrando cada semana con el perjuicio económico que nos causa. No podemos seguir viviendo con esta incertidumbre. Tengo a seis empleados de los que cinco están en ERTE. Los hosteleros no tenemos la culpa de esta situación, hay control en los aforos de las terrazas y la gente cumple. Lo que hay que vigilar son las fiestas que se hacen en las casas, la gente que viene de fuera, las colas en los supermercados, o las aglomeraciones en áreas comerciales, entre otras cosas. Pero nada, parece que nos responsabilizan de los contagios a los bares y los restaurantes, que somos los únicos que tenemos que parar la actividad”, protesta Cristina.

  • “Es inviable estar abriendo y cerrando cada semana con el perjuicio económico que nos causa”

    Cristina da Costa - Dueña de dos taperías

Joaquín Soto, vecino de Soutomaior, sabe por experiencia las consecuencias del cierre de la hostelería, ya que es camarero y en estos momentos se encuentra en paro. “Esto es un desastre, llevamos un año negro y el sector hostelero es de los que más lo están sufriendo. En Soutomaior es uno de los motores de la economía y el panorama es desolador con tantos bares y cafeterías cerradas. Hay que buscar una solución para salir de esto, acelerar la vacunación masiva, porque si no esto ya no va a haber quien lo levante”, comenta mientras se toma un café en una de las pocas terrazas que ayer estaban abiertas por la mañana en la Avenida de Castelao.

  • “Hay que acelerar la vacunación masiva porque si no esto ya no va a haber quien lo levante”

    Joaquín Soto - Camarero en paro

Algunos clientes de las cafeterías también se muestran críticos con los vecinos y consideran que la situación del municipio, con una incidencia acumulada superior a los 500 casos cada 100.000 habitantes, se debe al incumplimiento de las normas. “Hay mucha gente que no respeta las restricciones y ves que se juntan seis, ocho o diez no convivientes y les da igual. Y luego, por culpa de unos pocos lo pagamos todos con este paso atrás que nos vuelve a dejar encerrados”, lamenta Begoña García, mientras disfruta de su último café en una terraza acompañada de su madre, Begoña Álvarez.

  • “Me da miedo lo que pueda pasar en Semana Santa como permitan la movilidad”

    Patricia Gómez - Camarera en paro

Patricia Gómez vive en Arcade y es camarera en la localidad vecina de Pontesampaio. Aunque lleva sin trabajar desde noviembre porque el bar carece de terraza. “Esperamos que la situación mejore y el cerrojazo dure solo una semana, aunque me da miedo lo que pueda pasar en Semana Santa. Como permitan la movilidad entre comunidades y nos vengan los madrileños volveremos a esto”, advierte.

  • “Hay mucha gente que no respeta las restricciones y luego, por culpa de unos, pagamos el resto”

    Begoña García - Clienta de una cafetería

El cierre de Soutomaior también afecta a localidades próximas, como Pontesampaio, ya que sus residentes están muy vinculados a Arcade. Una de sus vecinas, Catalina Vidal, lamenta el trastorno que les causará la medida. “Esto nos obliga a desplazarnos más lejos, en muchos casos hasta Pontevedra, para realizar gestiones en el banco, ir a la compra o a la farmacia, cuando Arcade lo tenemos al otro lado del puente. Además hay gente mayor que no tiene coche y le supone un grave problema”, concluye.

  • “Los que vivimos en Pontesampaio tendremos que ir hasta Pontevedra para la compra o el banco”

    Catalina Vidal - Clienta de una terraza

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