La víctima de violencia machista de Gondomar dejó una carta con los maltratos que sufría
“Le dio cinco puñaladas cuando estaba en el sofá y no podía defenderse”, relata su hermana. El texto relata un intento de asfixia por parte de su marido el año pasado

Agencia ATLAs
“Somos tontas. ¿Tanto aguantar para qué? Le dio cinco puñaladas cuando ella estaba en el sofá y no podía defenderse. ¿Por qué no se matan ellos primero y dejan así a las mujeres y a sus hijos?”. Presa del dolor y la rabia por el asesinato de su hermana ayer a manos de su marido, Puri Rey Valverde, sacó fuerzas para llamar a las víctimas de cualquier maltrato a denunciar. Lo hizo esta mañana, instantes antes de arrancar el minuto de silencio en memoria de Soledad, vecina de Mañufe de 59 años, ante el Concello de Gondomar, donde la acompañaron doscientos vecinos. Allí quiso estar para mostrar el daño de la violencia machista y relatar el sufrimiento de la víctima, del que dejó constancia en un texto. “Dejó escrita una carta con todos los malos tratos que venía sufriendo, como si supiera lo que iba a pasar, y que ahora tiene mi sobrino”, relató.
“Somos tontas. ¿Tanto aguantar para qué? Le dio cinco puñaladas cuando ella estaba en el sofá y no podía defenderse. ¿Por qué no se matan ellos primero y dejan así a las mujeres y a sus hijos?”
Según el desgarrador testimonio que Puri ofreció abrazada por sus allegados, la carta cuenta un intento de asfixia por parte del marido. "La agarró por el cuello el día de su cumpleaños del año pasado, cuando ella estaba en el sofá, porque tenía problemas de movilidad y no podía salir de casa con los dolores e intentó asfixiarla". Ella justificó las marcas con un supuesto atragantamiento. "Nos dijo que se había atragantado, porque ella vivía solo para su hijo, un niño con síndrome de Down y autista, con 19 años pero que parece que tiene 9".
El taxista descubrió el crimen
El joven quedó ayer al cuidado de su hermano mayor. Fue el taxista que lo devolvía a casa tras su jornada en un centro de educación especial de Vigo el que descubrió el crimen. Al no contestar nadie el timbre, llamó por teléfono. El padre, Valentín Alonso Becerra, de 64 años, respondió y le pidió que llamase una ambulancia porque había matado a su esposa y él también se estaba desangrando.

R.C.
El crimen ha destrozado al entorno de Soledad. “Somos una familia muy unida. Ella era discapacitada, tenía muchos dolores y no podía moverse mucho, pero se levantaba hasta tres veces cada noche para comprobar que su hijo estuviera bien. A nosotros, como no podía salir, nos llamaba siempore por teléfono para asegurarse de que estuviéramos bien y hacernos reír”, explicó rota por lo ocurrido.
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