En Europa ahora suenan algunas palabras similares a las de los años 30 que abren camino a las bayonetas. Es necesario preservar la memoria de lo ocurrido entonces, porque los jóvenes ya lo han olvidado”. Así lo comentó ayer en Club FARO el abogado Francisco Uría, que debuta en la novela de ficción con “La pequeña librería de Stefan Zweig”, inspirada en la estancia del genial escritor austrohúngaro el 10 de agosto de 1936 en Vigo, donde realizó escala el barco en el que viajaba desde Inglaterra a Brasil huyendo de la persecución del gobierno alemán.

Uría, que fue presentado y entrevistado por Estro Montaña, se basó en los diarios de Stefan Zweig, y en documentación de la hemeroteca de FARO DE VIGO, entre otros archivos, para reconstruir el ambiente que se encontró el escritor judío en la ciudad olívica, donde se detiene ante marcas de balas en edificios, alaba la belleza de las viguesas - “dice que en dos horas en la ciudad ha visto mujeres más guapas que en un año en Inglaterra”- , y “ve con claridad la barbarie que va a llegar a Europa” cuando observa a unos jóvenes que se suben a un camión y se dirigen al ayuntamiento, de donde salen uniformados y armados. El paseo continúa con una parada ante el escaparate de una librería, que especulan que podría ser “Cervantes” . Y hasta ahí lo real, pues Uría hace cruzar al literato por el umbral de la tienda e imagina una charla con el librero de la que nacerá una amistad.

Sobre los diarios de Zweig que consultó el autor para abordar esta novela, le sorprendió su “frivolidad y superficialidad”, en contraste con su obra literaria, de la que dijo que debería ser “de lectura obligada para cualquier estudiante, en concreto 'El mundo de ayer'".

“Zweig vivía en la elite cultural absoluta. Sobrecoge que vendiera 50.000 libros en Alemania el día que los ponía a la venta” y que luego, por ser judío y declararse pacifista, tras ver el resultado de la 1ª Guerra Mundial, ordenasen quemar sus libros y lo conviertan en autor prohibido. Incluso en Inglaterra le acogen pero no reconocen que Austria es un país ocupado y le ponen en el pasaporte que procede de un estado enemigo.

El célebre escritor , comparable a García Márquez según Estro Montaña, “tuvo una relación compleja con el franquismo”, tal y como explicó Uría. “La embajada alemana en España pedía reiteradamente la eliminación de sus obras, algo que no llegó a suceder del todo. Al régimen franquista le incomodaba más la temática de sus libros y su figura porque al ser pacifista y judío se le considera no patriota, por casarse en segundas nupcias y por haberse suicidado”.

De ser famoso mundialmente y el más traducido en los años 30, Zweig pasó a caer en el olvido y su figura se está recuperando de nuevo ahora. “Hay una especie de fiebre por él y parte de la explicación está en que los derechos de autor caducan y serán del dominio público en 2023”, explicó el abogado y ahora novelista.

La importancia de la memoria y escuchar la historia relatada por las generaciones de personas mayores es otro de los temas que aparece de algún modo en la novela, destacó Uría, quien manifestó que “es un error de las empresas deshacerse de la gente de edad porque perdemos conocimiento y talento”.

“La literatura viaja a través de las mujeres”, sentenció Uría aludiendo a que se aproximó a la obra de Zweig por su madre, “protagonista inconsciente” de su libro, y de los libreros que le aconsejaban novelas. “Las chicas son más lectoras, y ahora también más escritoras”, comentó, al tiempo que dijo que Zweig atraía a las lectoras por su sensibilidad y qué el mismo está recibiendo más elogios femeninos por su novela.

Preguntado por su opinión sobre las personas que se jactan de no leer, Uría afirmó que “es un pecado si se comete a una edad avanzada, pero es peor si es en la infancia. El que no ha leído de niño no es un adulto con la mente abierta” .

También habló sobre la paradoja del pacifismo. “El mal tiene que ser combatido, con él no se negocia ni se puede llegar a acuerdos. La no violencia es eficaz con enemigos civilizados, ya le hubiera gustado a Hitler que nadie se le enfrentara”.

DE OCUPAR ALTOS CARGOS EN EL ESTADO Y LA BANCA A ESCRIBIR SU PRIMERA NOVELA DE FICCIÓN


Abogado del Estado en excedencia, Francisco Uría ejerció como tal en la Secretaría de Estado de Economía, la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Abogacía General del Estado. Desde 2010 es socio de la consultora KPMG en España, donde dirige el equipo que realiza tareas de asesoramiento financiero y regulatorio en materias relacionadas con instituciones financieras con carácter general y es Miembro del Steering Committee de la ECB Ofice de KPMG.

Autor de varios ensayos y publicaciones financieras, en su trayectoria profesional ha ocupado puestos como Secretario General Técnico del Ministerio de Fomento (1999-2000), Secretario General Técnico del Ministerio de Hacienda (2000-2002), Subsecretario de Hacienda (2002-2004), Vicesecretario General y Jefe de la Asesoría Jurídica de la Asociación Española de Banca (AEB) (2004–2010). Es doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y licenciado en Derecho por la Universidad de Alicante y Abogado del Estado, además de diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid.

Nacido el Alicante, recuerda que su primer trabajo remunerado lo realizó en la biblioteca de una entidad de crédito de su ciudad de origen. Quizá fue una premonición de que libros y finanzas estuvieran unidos en su vida desde un primer momento, en un maridaje singular.