El Celta llega una hora tarde al Coliseum

La tardía salida al campo de Aspas en modo diferencial no basta al conjunto celeste para sobrevivir al apocado plan de Benítez

Allende celebre su primer gol como jugador del Celta.

Allende celebre su primer gol como jugador del Celta. / LOF

La versión diferencial de Iago Aspas, relegado durante casi una hora al banquillo por Benítez, no alcanzó al Celta para puntuar en el Coliseum. El conjunto celeste pagó caro el apocado planteamiento del técnico céltico y regaló tres goles a un Getafe que tiró de la calidad de sus mejores futbolistas para llevarse un partido que casi siempre tuvo en sus manos. El plan especulativo que tan buen resultado dio en El Sadar fracasó de plano frente al conjunto de Bordalás, que se manejó mejor en la guerra de trincheras que propuso Benítez y aprovechó el primer resquicio para anotar dos goles en los seis minutos finales del primer tiempo.

Sin más ya que perder, sacó Benítez del limbo a Aspas y a lomos del talento del moañés, el Celta gobernó el juego entre líneas, desbordó al Getafe por las bandas y neutralizó con la ventaja azulona con goles de Larsen y Allende antes de conceder en el descuento otro error fatal que Jaime Mata convirtió en victoria con un remate con el hombro.

Once repetido

Una vieja máxima futbolística aconseja no modificar lo que funciona y a ella se aferró ayer Benítez, aunque para ello tuviese que volver a prescindir de su futbolista más desequilibrante. El plan de jugar con cinco defensas e inyectar de músculo el medio campo no dio al Celta ventaja con la pelota ni sin ella y convirtió el partido en un frontón interminable, con el balón cambiando imprecisamente de dueño, pero sin que ninguno de los dos equipos fuese capaz de dar continuidad a la jugada. Solo a balón parado fue capaz tímidamente de acercarse el Celta a los dominios de David Soria. Un tiro de falta de Ristic repelido por la barrera y un cabezazo en muy buena posición de Unai que se perdió por la línea de fondo fue todo lo que pudo ofrecer un plano y predecible conjunto celeste.

El Getafe, en cambio, convirtió cada error celeste en un rejón mortal. Abrió la cuenta con remate a puerta vacía de Borja Mayoral, un tipo en estado de gracia, tras un balón rechazado del larguero a un cañonazo de Jordi Martín y aprovechó cinco minutos después una entrega infantil de Renato Tapia para hacer el segundo remachando en el segundo palo un tiro de Greenwood que no logró atajar Guaita.

El “efecto Aspas”

No reaccionó Benítez hasta ya entrado el segundo tiempo. Aspas entró por Jailson y Allende relevó en banda a Mingueza. El doble cambio modificó por completo el signo del partido. El Celta reclamó la pelota, asumió la iniciativa y imprimió otra marcha al juego. No necesitó que Iago encontrarse el gol para remontar porque el moañés destapó el tarro de la esencias para buscar la espalda e la defensa azulona filtrando pases al que nadie más pudo ver.

Con el moañés en modo irresistible llegó el primer gol obra de un Larsen que antes había amagado con un buen desmarque y sigue bendecido de cara al gol. No tuvo más que empujar contra la red el noruego el preciso servicio de Manquillo, que había ganado la posición en al área tras un pase maravillosamente filtrado por Iago, que aparecía por todas partes para generar problemas a la zaga azulona.

En una segunda oleada de cambios entraron Sotelo (por Tapia) y Douvikas por Larsen) y el griego rondó el empate con un lanzamiento que Soria repelió con una gran parada. No pudo detener un minuto después, en el 84, el portero azulón el trallazo por la escuadra de Allende, que se estrenó con el Celta gracias a la perfecta asistencias que Aspas le filtró en bandeja. No necesita el moañés marcar para ser diferencial.

El VAR aliado

Al Celta el VAR le ha quitado este curso más de lo que le ha dado, pero al igual que ocurrió en la primera vuelta en Balaídos, el conjunto de Benítez tuvo ayer un aliado en el videoarbitraje. Si en Vigo se le concedió al Celta un penalti que el árbitro de campo no había advertido, ayer se revisó otro por presunta mano de Carlos Domínguez que no había existido. Tras revisar la jugada, Hernández Hernández comprobó anuló la pena tras comprobar que el zaguero celeste despeja el balón con el hombro.

Un último error fatal

El Celta volvió a pagar un inmensa factura ayer por su falta de tensión en los últimos minutos. Un error fatal de Kevin, que perdió la pelota en zona comprometida, propició una última contra del Getafe que pilló a los celestes con el pie cambiado y Mata convirtió en el gol de la victoria con un extraño (pero legal) remate con el hombro que requirió revisión del VAR. Un error que acaso habría podido evitarse si Benítez hubiese hecho ingresar en el campo a Miguel, como tenía previsto inicialmente, en lugar de al nigranés. Las molestias de Manquillo, muy cansado a estas alturas, hicieron al técnico cambiar de planes.

Fichajes proactivos

El partido contra el Getafe dejó ver que los fichajes incorporados en el mercado de invierno no vienen para hacer bulto. Especialmente interesante fue el partido de Manquillo, seguro, con recorrido de ida y vuelta y llegada. El madrileño desbordó con buenas combinaciones por su banda para ganar el área (también lo hizo Ristic por las suya) para dar buenos pases y asistir a Larsen en el primer gol.

Allende dio frescura y velocidad a la banda derecha y mostró inapeable en el remate a portería. Bastante menos brilló Jailson, en el cúmulo de imprecisiones de ida y vuelta en que se convirtió el primer tiempo.