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Juan Carlos Unzué Exentrenador del Celta

“Aspas no puede solucionar todos los problemas del Celta”

El técnico navarro apela a recuperar el juego colectivo que el Celta logró con Coudet el curso pasado, “para que las individualidades florezcan”

Juan Carlos Unzué, la semana pasada, dirigiéndose a la plantilla de Osasuna, en Tajonar. CLUB ATLÉTICO OSASUNA

En Vigo sintió los primeros síntomas de una enfermedad que transformó su vida. Ahora, Juan Carlos Unzué se dedica a reivindicar que los enfermos de ELA tengan los mismos servicios sanitarios que los pacientes de cualquier otra enfermedad. Además, aprovecha para ayudar con charlas de motivación como la que ofreció a los jugadores de Osasuna. “No os quiero transmitir tristeza, al contrario. A pesar de tener una enfermedad muy jodida, sin cura, hay muchos motivos para disfrutar de la vida. Sed valientes y atrevidos”, dijo en una intervención recogida en vídeo por el club navarro que han visto millones de personas. Unzué, que fue segundo y primer entrenador del Celta, no olvida sus etapas en Vigo y lamenta que el equipo de Coudet no haya comenzado bien la temporada.

Pide cinco minutos más de tiempo antes de comenzar la entrevista telefónica concertada el día anterior. “Las cosas tan sencillas o esenciales, como vestirse, ya me cuesta más tiempo realizarlas y necesito ayuda”, explica desde su casa en Barcelona, “donde vivimos con los hijos; aquí tenemos la base”, señala Juan Carlos Unzué (Pamplona, 1967), quien ha revolucionado las redes sociales con el vídeo de una charla a los jugadores de Osasuna. Aceptó una invitación del entrenador Jagoba Arrasate, a quien se encontró durante la grabación de un documental sobre su vida, que dio un vuelco radical cuando le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA). El vídeo de esa charla en la ciudad deportiva de Osasuna ha recibido millones de visualizaciones en las redes sociales. El que fue portero de Osasuna, Sevilla, Barcelona, Oviedo y Tenerife y entrenador de Numancia, Celta y Girona se ha convertido en el portavoz –”el míster, me dicen ellos”, apunta– de las más de cuatro mil personas que padecen esta enfermedad neurodegenerativa. Su fuerza y convencimiento de afrontar la enfermedad con la mayor dignidad posible los transmite desde una silla de ruedas, dando si cabe mayor valor a lo que habla durante cuarenta minutos de entrevista. Perdió movilidad, pero mantiene la lucidez y el discurso de quien cree que la solidaridad es muy necesaria.

– ¿Le sorprende la repercusión del vídeo en Tajonar?

– Este era mi objetivo para visibilizar la enfermedad e informar a la gente de lo que es; y a través de los medios de comunicación es la manera de poder hacerlo. Estoy contento de que no os olvidéis.

– Tuvo millones de visualizaciones y comentarios. ¿Se lo esperaba?

– Es curioso porque la charla fue de forma imprevista. Como expliqué, esta propuesta me la hace Jagoba el viernes por la tarde y casi sin pensarlo hicimos esa pequeña charla. Lo que tenía claro es que no le encontraba sentido a explicarles un día antes de un partido a unos chavales qué era mi enfermedad. Creo que no era el momento adecuado. Y, bueno, me salieron esas reflexiones sobre experiencias de vida que he tenido y que ellos las puedan hacer valer en algún momento si lo creen conveniente.

– Ante el resultado de la charla a Osasuna, no sé si ha recibido invitaciones para repetirla en algún otro club o entidad.

– No de equipos, pero sí de algún compañero o de algún jugador que he tenido a mis órdenes, que me ha hecho saber que le gustaría tener una charla de ese tipo. Lo que sí voy haciendo son charlas en diferentes sitios y las reflexiones que expliqué el otro día están dentro de esas charlas que hago en otros momentos y en otras entidades.

– Con el éxito que ha tenido estos días, ¿ya puede considerarse el capitán de ese ejército de cuatro mil enfermos de ELA en España?

– (Risas). Bueno, muchos de los compañeros con los que mantengo contacto me llaman míster. Se me ha quedado un poco esa responsabilidad y estoy encantado de ello. Al final, es un poco lo que he hecho siempre a través del fútbol: realizar un trabajo de equipo, preocuparme por los demás porque al final eso te hace ser feliz también. Y en definitiva, no me resulta extraño, pero en este equipo de cuatro mil afectados que tenemos, pues en España hay unos cuantos que podrían ser el míster y mejores que yo.

– Políticos como Inés Arrimadas han mostrado interés por sus reivindicaciones. ¿Se han sumado más?

– Aparte de la charla que tuvimos ayer con Inés Arrimadas, mi compañero de equipo Jordi Sabaté y yo, también estuve otra hace unos meses con la presidenta de Navarra, María Chivite. Ella también quiso escucharme y, sobre todo, hacerme saber su opinión. Lo que primero les trato de transmitir son nuestras reivindicaciones, lo que creemos que es justo que deberíamos tener los afectados de la ELA. Pero también tengo que decir que no nos vale con buenas palabras. Está bien, es la base, pero necesitamos, sobre todo, que ellos trabajen de forma conjunta. Se lo decía a Arrimadas, que todos ellos antepongan el interés común, porque además es un interés que nos incumbe a todos, ya que nadie está exento de ser diagnosticado con esta enfermedad. Estamos pidiendo unas reivindicaciones que van más allá de las ideologías.

“Los enfermos necesitamos servicios sanitarios, no que nos deriven a los servicios sociales”

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– ¿Qué reivindican?

– Reclamamos que nos consideren personas enfermas que necesitamos servicios sanitarios, no que nos deriven a servicios sociales. Ahí es donde puede comenzar el cambio. Nosotros somos enfermos, necesitamos servicios sanitarios de una forma diferente a cómo se requieren en la mayoría de las enfermedades. A nosotros nos tienen que atender en nuestra casa porque nuestra enfermedad la pasamos en nuestro domicilio. Yo no me puedo sentir un privilegiado por tener una situación económica que me da la tranquilidad de poder afrontar la enfermedad sin problemas económicos. Esto debería ser para todos. Todos hemos tenido que cumplir una serie de obligaciones con el Estado y ahora creo que tenemos derecho a una vida digna, que es un poco lo que estamos reivindicando. Y esa vida digna va a venir a través de ayudas, sobre todo, para que nuestra calidad de vida sea lo mejor posible dentro de las dificultades que conlleva esta enfermedad. Y que esas ayudas, esos cuidadores que necesitemos, sea Sanidad la que se haga cargo.

– Más de un año después de anunciar que padecía la enfermedad, ¿ha visto avances de las administraciones hacia los enfermos?

– Lo que he podido percibir es que hay muchísima gente, no solo cercana a los propios afectados, que de forma altruista nos quiere echar una mano. Pero estoy muy frustrado por la sensación que tengo de cómo nos están tratando o la sensación de ser invisibles para los políticos. Eso es lo que me fastidia y me frustra, pero tengo muy claro, y hay muchos compañeros que me inspiran, que somos un equipo muy humilde y pequeño con respecto a otras enfermedades, pero somos muy perseverantes y no vamos a callar, vamos a seguir informando a la gente de lo que es esta enfermedad, de las consecuencias y, sobre todo, en qué situación están la mayoría de afectados. Una vez que convenzamos a la gente, no tengo duda de que los políticos nos van a tener que escuchar.

“No me gusta que me pongan como ejemplo porque tengo muchas cosas que reprocharme”

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– ¿Y cómo se siente cuando lo ponen como ejemplo de persona valiente a la hora de enfrentarse a esta enfermedad?

– La palabra ejemplo no me gusta demasiado, sinceramente, porque como todos en esta vida tengo también muchas cosas que reprocharme y de las que no estoy realmente satisfecho de cómo he actuado. Pero si algo puedo transmitir es energía. A mí me ha dado mucha tranquilidad cuando miro atrás y no me puedo reprochar nada en cuanto a ideas, proyectos que he tenido en mi cabeza y me he tirado a la piscina. Unas veces he salido con mayor éxito y en otras con menos, pero el verlo en perspectiva me da mucha tranquilidad. Para todo el mundo, en general, está mucho mejor mirar atrás y decir que lo intenté. Animo a la gente, sobre todo a la gente joven, que sea atrevida, valiente, que siga adelante y que inicien esos proyectos que tienen en la cabeza porque al final eso te va a dar mucha tranquilidad y felicidad. Incluso si no sale bien, esos proyectos te van a hacer crecer porque eso es de lo que se trata la vida, de levantarse y volverse a caer. Hay tiempo para todo y lo que nos hace mejorar son muchas veces las derrotas, los momento de dificultad. Eso es lo que hace que nuestra autoestima sea cada vez mayor y mejore y nos sintamos capaces de superar esas dificultades.

Juan Carlos Unzué, contra la ELA: "Este partido hay que jugarlo" ZML

– ¿Uno de esos momentos de ‘tirarse a la piscina’ pudo ser cuando decidió desligarse de Luis Enrique Martínez y ser primer entrenador?

– Pues sin duda. Está claro que Luis tenía claras cuáles eran mis intenciones. Él siempre me ha tratado como un primer entrenador, sabía que yo podía ser primer entrenador y hemos disfrutado muchísimo el año de Vigo y los tres del Barça que estuvimos juntos; no nos ha ido tan mal. Tengo clarísimo que la experiencia que viví con él me ayudó a poder ser más eficaz cuando decidí volver a ser primer entrenador.

– Y entonces surgió la idea de dirigir al Celta.

– Siempre le estaré muy agradecido al Celta porque algo que me enseñaron mis padres fue el ser agradecido, a saber de dónde vienes y decir lo que sientes y lo que piensas. Estaré siempre agradecido al Celta por darme la oportunidad de ser entrenador en Primera División, de la misma forma que lo habían hecho los dirigentes de Soria cuando me dieron la oportunidad de tener mi primera experiencia de ser entrenador en Segunda División.

– Movistar prepara un programa sobre usted. ¿Pasará por Vigo para grabar algo de ese reportaje?

– Se hablará de Vigo, pero el pasar por allí creo que no podrá ser porque ya estamos a punto de cerrarlo. La idea es que el programa se emita más o menos en Navidad, a final de año. En mi cabeza y en mis palabras de experiencia siempre estará Vigo, tanto el año en el que estuve como primer entrenador como cuando estuve con Luis Enrique. Tengo un grandísimo recuerdo de Vigo, de su gente y, por supuesto, tengo muchos amigos a los que espero hacerles una visita.

– ¿Y el Celta ya le ha invitado a que visite Vigo?

– Estas visitas han dependido un poco de mí y en el momento que han sabido que yo me acercaba al lugar, tanto con el Sevilla como con el Osasuna, hemos hecho cosas. Con el Celta he hablado con Carlos Hugo [García Bayón] y él quiere que asista a unas jornadas que suelen hacer en la sede del club, que vuelva a hacer una charla con ellos. Tengo propuestas, lo que pasa es que ellos respetan un poco mi agenda y respetan el momento en el que yo vaya a pasar por Vigo. Y te diré algo que no hablé con nadie. Hicimos la presentación de un libro de un neurólogo de Pamplona, que también es entrenador de fútbol, que intenté que adquiriesen clubes y gente que conocía. Los dos clubes que me dijeron que iban a comprar esos libros y que iban a regalarlos a los chicos fueron el Alavés y el Celta de Vigo. Quiero que las cosas que se hacen bien también se sepan. Aquello, en el fondo, me llenó de orgullo porque es como decirme: estamos contigo y vamos a echarte una mano. Era un libro muy interesante para que lo leyesen sobre todo los chicos jóvenes porque trata de la vida de un futbolista y las dificultades que te encuentras en ese camino, desde la experiencia de gente que había pasado por ello.

“Juega un poco más directo. Eso lo hace ser un equipo más largo y pasa más tiempo defendiendo”

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– ¿Y sigue al Celta?

– Sí, claro, ¿cómo no voy a seguirlo? Tengo puesta la atención no solo en un club sino en unos cuantos, en los que he tenido una experiencia de vida y me han hecho crecer. Han sido experiencias fantásticas en las que he crecido como persona. He vivido momentos magníficos y los que no han sido tan magníficos me han hecho crecer. Evidentemente, lo sigo porque además hay jugadores que estuvieron conmigo y es un equipo que me gusta ver.

– Ha comenzado mal la temporada. ¿Le recuerda a la 2013-14 que vivió con Luis Enrique en Vigo?

– Es verdad que nos costó arrancar en los primeros seis meses, sobre todo tener una continuidad. La sensación del equipo era buena, pero no conseguía los resultados apetecibles o con relación a las expectativas que había. Está claro que al final los entrenadores necesitamos un poquito de tiempo. Es verdad, y lo reconozco, que la llegada de Coudet me encantó, sobre todo por lo que me transmitió el equipo. Eso al final lo consigue la idea del entrenador y la motivación y el convencimiento que llega a transmitir un entrenador. La impresión que me transmitió la primera racha con Coudet fue espectacular porque vi un equipo un poco como muy mío: muy atrevido, muy valiente, apretando arriba, intentando llevar el control del juego, con una forma de jugar muy juntos. Acabó la temporada dando muy buena sensación. Pero ahora no le veo combinar tanto, sobre todo para desorganizar al rival, para poder atacar todos juntos. Veo un equipo que está jugando un poquito más directo y esto hace, desde mi punto de vista, que esté más largo. Y al ser más largo es más difícil ser eficiente, tanto en el aspecto ofensivo como en el defensivo, sobre todo para ser eficientes en la presión tras pérdida. Veo muy buenas intenciones, pero me da la sensación de que esos buenos jugadores que tiene el Celta no están en el mejor momento anímico para ser atrevidos en el terreno de juego. Tengo la sensación de que no acaban de enganchar esos dos o tres resultados positivos que les haga cambiar el ánimo. Pero confío mucho en el equipo y en lo que ha hecho Coudet, en sus capacidades para motivar al equipo y para encontrar ese punto de juego que le dé equilibrio.

“Creo en la capacidad de Coudet para motivar al Celta y para encontrar el juego que dé equilibrio”

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– ¿Cómo ve a Aspas, que comienza a generar ciertas dudas e incluso hay gente que recuerda que ya tiene 34 años?

– Lo que veo es que nadie es eterno y el que piense lo contrario está equivocado. Yo cogí a un Aspas en plenitud y por mucho que se cuide, que lo sé, y que quiere seguir al máximo nivel y aportando lo máximo al equipo, pues es normal que cada día tenga un poquito más de dificultad. Pero creo que a día de hoy sigue siendo un jugador transcendental para el equipo. Quizás no tenga los números de goles de años anteriores, pero también creo que eso va ligado un poco a cómo veo al Celta en estos momentos: un equipo un poquito más largo, que tiene que pasar más tiempo defendiendo y entonces va a haber menos posibilidades de que Iago saque a relucir todas sus virtudes. Creo que va todo un poco relacionado. Y está también el estado anímico. Esto funciona así muchas veces. Y lo que no puede pensar el aficionado del Celta es que Iago Aspas va a solucionar todos los problemas. Los problemas hay que solucionarlos desde una idea colectiva y desde el rendimiento de todos los jugadores. No le podemos asignar toda esa responsabilidad a un jugador, por muy bueno que sea, por muy buena intención que tenga, por muy celtista que se sienta porque va a llegar un momento que eso genere una presión añadida que no es fácil de sobrellevar y de superar. Tenemos que transmitir como entrenadores, y esa era mi intención, que el juego colectivo va a hacer que después las individualidades florezcan y se obtengas mejores resultados.

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