Las lesiones de Sergio Álvarez y Rubén Blanco han permitido a Iván Villar asentarse esta temporada como segundo portero del Celta cuatro años después de que Eduardo Berizzo lo hiciese debutar en Primera División en Mendizorroza. Desde su debut con el primer equipo aquel 14 de mayo de 2017, el guardameta de Aldán había ejercido, con un breve paso cedido por el Levante, como tercer portero del conjunto celeste con muy escaso protagonismo. Esta temporada en cambio, supera número de minutos y partidos a Rubén Blanco.

La vida le cambió a Iván Villar a finales de la pasada campaña, cuando el Celta retornó a la competición tras parón liguero derivado del confinamiento. La doble rotura de menisco sufrida por Sergio Álvarez convirtió al cangués de la noche a la mañana en el segundo portero del Celta, por detrás ya solo de Rubén. Y la posterior lesión del mosense durante la vista del Atlético en Balaídos dejó a Villar solo ante el peligro con tres partidos para certificar la salvación y no pocas dudas.

El Celta salvó con muchos apuros la categoría y la desconfianza sobre la capacidad de Villar para defender la portería del Celta persistió, alimentada por el propio técnico, Óscar García, quien en pretemporada reclamó la contratación de un guardameta por la falta de experiencia del cangués en la máxima categoría. El club mantuvo su apuesta por una portería plenamente canterana.

El desafío estaba servido para Villar, que tuvo que volver a tirar del carro bajo la sombra de la sospecha en un momento de gran dificultad deportiva por el mal arranque liguero protagonizado por el conjunto vigués.

La titularidad le duró al portero de Aldán siete jornadas. Una vez restablecido de su lesión, Rubén recuperó la titularidad y consiguió disputar 15 encuentros consecutivos sin sufrir ningún percance. Una injusta expulsión con roja directa en Mestalla propició un fugaz relevo en la portería, aunque Rubén volvió la siguiente jornada.

Pero la alegría apenas le duró al mosense partido y medio. En la siguiente jornada, en el Alcoraz, Rubén se fracturó parcialmente el ligamento interno de su rodilla derecha y dejó de nuevo la portería en manos de Villar (ahora con el costarricense Patrick Sequeira como segunda opción), que ya no se apeó de la titularidad. Ha sido en este tramo final de 12 partidos en los que el portero cangués ha mostrado su mejor nivel hsta superar a Rubén. Villar ha disputado este curso 1.769 minutos repartidos en 21 encuentros y ha encajado 30 goles; Rubén ha jugado 1.639 en 19 partidos y le han marcado 27 tantos.