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Cervi, una simple cuestión de tiempo

El argentino Franco Cervi celebra un gol. // FDV

El fichaje de Franco Cervi por el Celta es una simple cuestión de tiempo. El club vigués tenía apalabrada la contratación del atacante del Benfica en enero pasado y mantiene su interés por hacerse con sus servicios en la próxima reapertura estival del mercado. El extremo argentino continúa siendo objetivo prioritario de Eduardo, el Chacho, Coudet para reforzar el frente ofensivo y una vez concluya la actual temporada, no habrá ya ningún obstáculo que impida su salida del club lisboeta en las condiciones pactadas en su momento.

El vínculo entre Eduardo Coudet y Franco Cervi es poderoso. Ambos quieren reencontrarse en Vigo tras su paso por Rosario Central y ni Celta ni el jugador contemplan la posibilidad de que el Benfica vuelva a vetar su salida. El extremo argentino está decidido a jugar la próxima temporada en LaLiga a las órdenes del Chacho y no va a dar esta vez su brazo a torcer.

El Celta prevé formalizar el traspaso de Cervi en las mismas condiciones pactadas con el Benfica el pasado mes de enero. La entidad que preside Carlos Mouriño y el Benfica alcanzaron entonces un principio de acuerdo con el Benfica por un montante de cuatro millones de euros fijos más otros cuatro millones en variables en función de objetivos.

Los términos del acuerdo con el Benfica continúan vigentes y se mantienen también las condiciones acordadas en su momento entre el Celta y el jugador, que hará un esfuerzo económico por vestir el próximo curso de celeste. Todas las partes entienden que el acuerdo tiene la misma validez ahora mismo.

También se han desvanecido por completo los obstáculos que a última hora impidieron a Cervi incorporarse al conjunto celeste en los últimos días de la pasada ventana invernal de fichajes. El Celta y el Benfica habían acordado las condiciones del traspaso (con una cesión hasta el mes de junio con cláusula obligatoria de compra en junio) y todo estaba arreglado también el club vigués y el futbolista argentino.

La inminente llegada de Cervi propició incluso que el Celta a renunciase a la posibilidad de renegociar con Boca Júniors la cesión de Lucas Olaza, que acabó firmando con el Valladolid, para liberar una plaza de extracomunitario para el argentino.

Pero cuando Cervi preparaba las maletas, una epidemia de Covid en las filas del Benfica dio a última hora un giro de 180 grados a la situación. El técnico de As Aguias, Jorge Jesús, decidió repentinamente que necesitaba al futbolista para afrontar el apretado calendario de partidos que esperaba a su equipo en las primeras semanas de enero y vetó sus salida. Cervi presionó para salir, pero el club lisboeta prefirió complacer al técnico y evitar un encontronazo, frustrando los planes del Celta.

La realidad le ha demostrado, sin embargo, al Benfica que Franco Cervi no le era muy necesario a su técnico. Lejos de crecer, el protagonismo del extremo desde el pasado 25 de enero ha sido residual: dos partidos como titular en la Liga Nos y otros tantos en la Taça de Portugal y algunos minutos sueltos. El argentino no ha entrado en las últimas tres convocatorias ligueras de Jorge Jesús.

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