Triste Navidad en Arzobispo Lago

Llamada a ser tarjeta de presentación de Vilagarcía, pasa las fiestas a media luz

Fuentes y luces apagadas, la imagen de Arzobispo Lago esta Navidad.

Fuentes y luces apagadas, la imagen de Arzobispo Lago esta Navidad. / M. Méndez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Las fuentes que tanto tiempo, trabajo y dinero costó conseguir, y que tanto y tan bien pueden embellecer el centro de Vilagarcía, siguen sin funcionar correctamente.

Y no solo no lanzan su llamativo chorro de agua ni mueven el líquido elemento por la red de canales trazada a lo largo de la calle, sino que tampoco se encienden las luces que le dan mayor vistosidad.

Triste Navidad en Arzobispo Lago

Una de las fuentes de Arzobispo Lago, apagadas. / M.M.

Unas luces que no se ven dentro del agua, pero tampoco fuera, ya que algunas de las que se instalaron para iluminar los bancos ornamentales colocados entre las fuentes tampoco encienden.

Para más inri, y como ya se explicaba hace días, la colocación de una gran bola de Navidad sobre el pequeño depósito en el que se encuentran los cuadros eléctricos de las fuentes, que por cierto, han vuelto a inundarse, tampoco ayuda a corregir la situación, ya que hay que desmontar ese adorno para reiniciar el mecanismo de la calle.

La deslucida bola de Navidad

Además, esa gran bola plástica con Papá Noel y los renos en su interior, convertida en uno de los elementos más fotografiados de Vilagarcía en estas fiestas, tampoco luce como lo haría si la fuente que tiene debajo estuviera encendida e iluminada.

Triste Navidad en Arzobispo Lago

Una fuente sin chorro y sin luz. / M.M.

Pues con todas estas carencias o defectos, que preocupan tanto a vecinos como a comerciantes, es como se encuentra la céntrica calle de Arzobispo Lago, que lejos de haberse convertido en una de las imágenes navideñas de Vilagarcía parece ser la “oveja negra” de su llamativa y alabada decoración.

Fuentes y "canales" apagados.

Fuentes y "canales" apagados. / M. Méndez

En cualquier caso, al gobierno de Alberto Varela, que apostó fuerte por humanizar esta calle y desafió no pocas críticas, aún le queda la parte fuerte de las fiestas para tratar de dar a Arzobispo Lago el esplendor que necesita y que parece merecer una parte de la ciudad tan importante como esta.