La ciudad de Vilagarcía ya no se podrá abrir al mar hasta el año 2052

El gran diseño de la Estación Marítima de Gallego Jorreto queda aparcado | La adjudicación perjudica a otros operadores portuarios que tuvieron que abandonar este espacio hace 15 años

La concesión de la nave de O Ramal a parquistas de Carril apaga la idea de abrir Vilagarcía al mar

La concesión de la nave de O Ramal a parquistas de Carril apaga la idea de abrir Vilagarcía al mar / A.Touriño

Antonio Touriño

Antonio Touriño

El gran proyecto de la Estación Marítima ideado por el prestigioso arquitecto coruñés Manuel Gallego Jorreto en 2008 con el que se pretendía abrir Vilagarcía al mar ha quedado aplazado por otros 30 años más tras destinar una de las naves, de 2.000 metros cuadrados, en este espacio portuario de O Ramal a los parquistas de Carril.

La decisión se tomó en el último Consejo de Administración del Puerto presidido por el popular José Manuel Cores Tourís, que recibió también el visto bueno de los vocales que lo integran, varios de ellos concejales socialistas de Vilagarcía, así como alcaldes de otras localidades arousanas.

Pasos legales

En principio, el acuerdo adoptado cumpliría los requisitos administrativos de una concesión común, en tanto fue publicado el concurso correspondiente en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y se abrió un turno para la presentación de alegaciones, que nadie llegó a formular, ni siquiera anteriores concesionarios que fueron alejados. Según fuentes consultadas al respecto, esta adjudicación podría vulnerar acuerdos anteriores y perjudicar incluso a empresas que en su día tuvieron que abandonar esta zona portuaria para facilitar el proyecto de integración de la ciudad en el puerto, como la consignataria Carrasco que hubo de trasladar su actividad al Muelle Comercial.

Así lo establecía el Plan de Usos Portuarios que era muy claro a la hora de despejar la enorme franja existente entre O Ramal y la avenida de Rosalía de Castro para incorporar el litoral en el diseño urbano.

Específicamente se subrayaba en dicho Plan, aprobado por consenso entre el Ayuntamiento y el Puerto, que la zona del Muelle de O Ramal debía quedar separada del resto de los muelles comerciales “por una zona integrada ya en la ciudad y de un uso totalmente distinto al comercial portuario”.

Cruceros de mediano y gran tamaño

Y es aquí donde aparece el embrión de la Estación Marítima para cruceros, con un polivalente diseño que permitiese su uso “por el resto de buques en el caso de colapso en el resto de las líneas de muelle del puerto, así como a los terrenos por donde circula la línea de ferrocarril”.

Es como consecuencia de este Plan de Usos cuando en la época de Jesús Paz como presidente del Puerto, allá por el año 2005, cuando se encarga el diseño de la Estación Marítima al prestigioso arquitecto coruñés Manuel Gallego Jorreto.

El citado diseño llegó a Vilagarcía en la etapa de Javier Gago al frente de la rada, en el que se establecía una reordenación de espacios que modernizaba y daba valor a una enorme franja que dejaba de tener un uso relacionado con la actividad comercial para convertirlo en una zona lúdica urbana por excelencia.

Un idílico balcón sobre la playa de A Concha

El estudio de Gallego Jorreto reservaba “un primer espacio para la actividad comercial en pequeños locales; una segunda zona dedicada a la estación marítima plenamente dicha; y una tercera, constituida por una gran plaza (7.000 metros cuadrados) que termina en altura para convertirse en un privilegiado balcón sobre el mar”, y, por tanto, sobre la playa de A Concha-Compostela.

Se explicaba en su día que si este proyecto era un paso más en la intención de trasladar la actividad comercial a los muelles del sur y recuperar espacios para la ciudad, en este caso incidía sobre todo sobre la playa. En el punto que une O Ramal con A Concha-Compostela, el prestigioso arquitecto planteaba la construcción de instalaciones de talasoterapia, equipamientos náutico-deportivos, una piscina natural y un pequeño club.

Todo ello parece relegado ahora; incluso las piscinas de agua salada que a bombo y platillo se anunciaron a mediados de 2021 por el Ayuntamiento de Vilagarcía y que, a día de hoy, siguen sin una ubicación determinada. También ha quedado atrás el proyecto hotelero que el Puerto defendió durante quince años pero que aparcó dentro de un convenio que solo supuso el restablecimiento de relaciones entre ambos entes y que deberá continuar al menos hasta 2052.

Suscríbete para seguir leyendo