Por extraño que pueda parecer, tres flamencos (Phoenicopterus roseus) se han dejado ver en la ría de Arousa. Fueron localizados el miércoles por la tarde en la zona intermareal de Castrelo (Cambados), a la altura de la playa de Fontiña, cerca del banco marisquero de Saíñas.

Eran ejemplares con los característicos colores pardo-grisáceos propios de los juveniles; nada que ver con el color salmón o rosado que presentan los esbeltos y elegantes ejemplares adultos.

Para alimentarse aprovechan la bajamar, como es el caso, desplazándose al subir la marea a islotes cercanos en los que, en ocasiones, pueden asociarse con las espátulas y gaviotas.

Alimentación

Se alimentan de la materia orgánica del limo, como pequeños moluscos, crustáceos, larvas, insectos y algas. De hecho, los tonos rojizos que caracterizan su plumaje en edad adulta, y que son de vital importancia en el período reproductor, proceden de pigmentos que se encuentran en algunos de los microorganismos que componen su dieta.

Vecinos como la cambadesa Victoria Blanco González confirman este sorprendente avistamiento, el cual se suma al de otras muchas especies “raras” o poco habituales por estas latitudes, algunas llegadas desde Alaska y Siberia.

Otras rarezas

El archibebe oscuro (Tringa erythropus), el chorlito dorado americano (Pluvialis dominica) –una especie divagante excepcional que es nativa de la tundra ártica de Norteamérica–, somormujo cuellirrojo y la barnacla carinegra, que cría en el Ártico y diferentes zonas de Noruega, Groenlandia, Rusia, Canadá y Alaska, son solo algunas de esas especies poco conocidas.

El flamenco resulta mucho más popular, pero, como se decía al principio, también es poco frecuente en la ría. Si bien es cierto que no es la primera vez que esta especie se deja ver de cerca en estas aguas.

El caso de “Mingos”

Hay casos esporádicos de flamencos documentados en el Complejo Intermareal Umia-O Grove; ejemplares de paso, que se detenían a reponer fuerzas y se marchaban.

Más llamativo fue el caso de “Mingos”, como los ornitólogos bautizaron a un flamenco que se dejó ver en el intermareal de O Grove en los años 2015 y 2016.

Frecuentes en grandes humedales de Andalucía, Castilla La Mancha y el litoral Mediterráneo, los flamencos pueden acercarse a Arousa cuando son jóvenes y se dispersan por distintos humedales de la Península Ibérica, algunos alejándose tanto como para llegar a Galicia, donde pasan muy poco tiempo y se van.

Imágenes aportadas por la cambadesa Victoria Blanco González, que pudo observar a los tres flamencos en la playa de Fontiña, en Castrelo, el miércoles por la tarde.

Imágenes aportadas por la cambadesa Victoria Blanco González, que pudo observar a los tres flamencos en la playa de Fontiña, en Castrelo, el miércoles por la tarde. VICTORIA BLANCO

En el Proyecto de Inversión Ornitológica (PIO) de O Grove y la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) aclaran que es una especie divagante y “muy rara en nuestra comunidad”.

Para aquellos que no conozcan la especie, puede aclararse que es “un ave muy alta, que puede llegar a medir hasta un metro y medio, con largas patas y un largo cuello que le sirve para explotar las zonas profundas de las lagunas, donde no pueden hacerles competencia aves como las limícolas” tan presentes en el Complejo Intermareal Umia-O Grove.

Como característico resulta su curvado pico, “perfectamente adaptado para hurgar en el barro y dotado de unas laminillas internas para retener las sustancias alimenticias al filtrar el agua”, detallan en SEO.