A los franceses les encanta el “lacasito” gallego

El mejillón de menor tamaño centra las descargas en esta época del año

Las descargas de mejillón no descansan ni en Semana Santa

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Manuel Méndez

Manuel Méndez

Manuel Méndez

Después de la gran temporada del pasado ejercicio, con registros históricos para el sector mejillonero gallego, derivado de una demanda de “oro negro” de batea tan notoria que incluso obligó a adelantar unos meses la campaña extractiva de este 2022, puede decirse que en esta época del año apenas hay disponible molusco comercial, y el que hay es, por lo general, aún pequeño.

Pero la demanda sigue en aumento, y si en noviembre y diciembre pasado se sacaba mejillón con tres o cuatro meses de adelanto sobre lo previsto, para satisfacer los pedidos que había entonces, ahora puede decirse que empieza a despacharse el que debería seguir en las cuerdas hasta el verano.

Por fortuna, lo que más demanda el mercado europeo de fresco –el que conforman las depuradoras que después distribuyen el producto– es mejillón pequeño. Y eso es lo que más abunda.

De ahí que en los últimos días se registraran importantes descargas en los muelles del llamado “lacasito”, que es como se conoce ese molusco de menor tamaño; “el que mete alrededor de 50 o 55 piezas por kilogramo”, explica en el sector.

Aunque también hay demanda del que se denomina mejillón “europeo”, éste de entre 30 y 35 piezas por kilo.

Sus precios rondan, después de la subida experimentada el año pasado, los 80 o 90 céntimos por kilo, respectivamente.

Así se ha constatado nuevamente desde el jueves, pues se produjeron importantes descargas en muelles como los de Arousa, gracias a la ausencia total de biotoxinas en esta ría y la fuerte demanda de producto que llega desde las depuradoras de Italia y Francia.

Sobre todo de estas últimas , que cada vez parecen necesitar más mejillón gallego para atender a sus clientes.

Las descargas continuaron ayer en muelles como el de Vilanova, donde la firma comercializadora Mar Kiel introducía en sus camiones una veintena de toneladas de “lacasito” cultivado en polígonos bateeiros como los de Vilagarcía y destinado a Francia.

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El episodio tóxico primaveral que se vive este año en las rías de Galicia está siendo más suave de lo que suele ser habitual.

La combinación de toxinas como la diarreica (DSP), paralizante (PSP) y amnésica (ASP) provocó hace semanas los primeros cierres de bateas para la extracción de mejillón, lo cual forma parte de un proceso totalmente natural que se repite cada año por estas fechas y está relacionado con el afloramiento costero, que no es más que la llegada de ingentes cantidades de nutrientes al interior de las rías.

Pero cuando todo parecía apuntar a que ese proceso desencadenaría un cierre rápido y generalizado de polígonos bateeiros, dada la presencia de fitoplancton portador de biotoxinas en tales nutrientes, la realidad es que el nivel de células avanzó mucho más despacio de lo previsto, sin duda, gracias a las condiciones meteorológicas reinantes y la influencia de vientos de componente norte.

De ahí que a estas alturas solo estén cerrados catorce polígonos, como son tres de los doce existentes en la ría de Vigo, cuatro de los ocho situados en aguas pontevedresas, los cuatro de Muros-Noia y el de Baiona.

Arousa, con 2.300 de las 3.300 bateas gallegas, no tiene absolutamente ninguna cerrada, por el momento.

Hoy es festivo en Francia y Cataluña

Unas descargas que, hay que insistir, fueron intensas en las Rías Baixas desde la semana pasada. Aunque menos de lo que suele ser habitual, ya que hoy es festivo en Francia, donde celebran el Lunes de Pascua.

Como también sucede en Cataluña, que es una de las regiones españolas que más mejillón demandan para fresco. Al igual que es festivo en la Comunidad Valenciana, Navarra y el País Vasco.

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A los bateeiros gallegos les quedan exactamente dos meses por delante para completar el proceso de recolección de mejilla. Es decir, para reunir toda la cría que necesitan y tienen autorizada –3.500 kilos por vivero– con el propósito de “encordar” sus parques de cultivo flotantes.

Esa semilla, que se recoge en las rocas del litoral más batidas por el Atlántico, se sujeta a las cuerdas de las bateas mediante una fina red biodegradable.

Dentro de unos meses, cuando crezca lo suficiente –el ritmo de crecimiento varía dependiendo de la calidad de la mejilla y la ubicación de la batea–, se efectuará el proceso de desdoble, consistente en volcar esas cuerdas de cría a bordo para repartir el peso de cada una de ellas en dos o tres diferentes, a las que esos alevines vuelven a ser “encordados” con ayuda de la red.

De este modo el mejillón podrá seguir creciendo hasta alcanzar la talla comercial, reduciéndose con tal operación el riesgo de desprendimiento de toda la “piña”.

Tras la polémica suscitada en torno a lo que se conoce como “guerra de la mejilla”, agudizada desde que la Consellería do Mar decidió impedir la recogida de cría en el 17% del litoral gallego, este departamento decidió hace unos días compensar al sector ampliando hasta el 15 de junio el periodo de recolección inicialmente previsto.

De ahí que los dos próximos meses vayan a ser decisivos para completar este paso vital del ciclo de cultivo del “oro negro” de las bateas gallegas.

Dicho esto, puede apuntarse que el actual puede ser otro gran año para el sector bateeiro gallego, sobre todo si los episodios tóxicos respetan los ciclos de cultivo y comercialización.

Sin duda, ya sería una muy buena noticia para los productores repetir los resultados de 2021, cuando, como adelantó FARO DE VIGO hace semanas, incluso mejoraron las cifras de 2020, que habían sido buenas.

Puede recordarse que el año pasado colocaron en el mercado nacional e internacional 250.863 toneladas de “oro negro” de batea, por las que ingresaron 139 millones de euros.

Es decir, que a pesar del coronavirus, de los problemas detectados con la escasez de mejilla, los episodios tóxicos y otras complicaciones, experimentaron un incremento de unas 18.000 toneladas y 38 millones de euros respecto a 2020.

Los 139 millones de euros de 2021 se convirtieron en el segundo mejor registro económico de las dos últimas décadas, solo por detrás de los 141 millones que se habían facturado en 2004.

Galicia despacha cientos de toneladas de mejillón e incrementa su precio en origen

Manuel Méndez

Aunque entonces se habían vendido prácticamente 42.000 toneladas más que el año pasado, de ahí que, en cierto modo, pueda considerarse a 2021 como el mejor de la serie histórica.

Esto se debe a que, como avanzó en su momento el decano de la prensa nacional, el precio medio del molusco se incrementó sensiblemente en los puertos gallegos durante la segunda mitad del año, para satisfacción de un sector que arrastraba cotizaciones demasiado bajas desde hace décadas.

Un precio medio histórico: 0,55 euros el kilo

Tras experimentar subidas de hasta 20 céntimos en kilo, dependiendo de las zonas de producción y del tipo de molusco despachado, el precio medio de 2021 quedó establecido en 0,55 euros por kilo.

Se trata de la cotización más alta de la historia, superando los 0,52 y 0,51 euros por kilo que en los años 2002 y 2003, respectivamente, marcaban el techo entre los precios medios.

En aquel 2004 del que se hablaba anteriormente, por haber sido el de mayor facturación, la tarifa media se había quedado en 0,48 euros por kilo.

Pocos se acordarán ya de 2009, cuando el mejillón casi se regalaba en los muelles, dado que la media estaba en apenas 0,39 euros.

El octavo mejor registro en cuanto a volumen

Otro dato que demuestra el buen momento del sector es el referido al volumen producido, ya que los casi 251 millones de kilos del pasado ejercicio están por encima de la media histórica.

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Nadie puede dudar, a estas alturas, de que el sector bateeiro es uno de los motores económicos imprescindibles en Galicia. Prueba de ello es que desde el año 1999 se despacharon alrededor de seis millones de toneladas de “oro negro” de batea, lo que reportó unos ingresos en puerto de más de 2.500 millones de euros.

Uno de los mejores años fue, precisamente, 2021, con 139 millones de euros que dan buena cuenta del importante trabajo realizado, a pesar de todo, por el sector bateeiro gallego.

Un colectivo que vive ahora una situación que poco o nada tiene que ver con la que atravesó en años de vacas flacas, tales como 2008, 2009, 2010 y 2013. Tras marcar precios medios de apenas 40 céntimos por kilo, aquellos ejercicios se quedaron en 84, 89, 87 y 74 millones, respectivamente.

Es, en realidad, el octavo mejor registro de las dos últimas décadas, pero esas 251.000 toneladas superan las 233.000 de 2020, acercándose mucho a las 255.000 de 2019, antes de la pandemia.

Los mejores años habían sido, cabe recordar, 2004 y 2006, con 292.292 y 298.871 toneladas, respectivamente.

Destacado papel en la ría de Vigo

Dejando atrás todo esto, y para analizar lo sucedido el año pasado, hay que destacar que se han registrado incrementos de descargas y facturación en las tres provincias marítimas, aunque el crecimiento más significativo es el correspondiente a la de Vigo.

Formada por los distritos marítimos de Portonovo, Bueu, Cangas, Vigo, Baiona y Redondela, esta provincia marítima pasó de casi 26 millones de euros en el año 2020 a más de 41 millones el pasado ejercicio, elevando su volumen de descargas desde las 55.000 hasta cerca de 70.000 toneladas de mejillón.

Arousa sigue mandando

En cualquier caso, la provincia marítima de Vilagarcía volvió a ser la dominante, por aquello de albergar a unas 2.300 bateas, de las 3.300 existentes en Galicia.

El año pasado la ría arousana alcanzó las 164.380 toneladas de molusco, despachadas por valor de más de 87 millones de euros. Frente a las 161.478 toneladas y los 67 millones de euros con los que había cerrado 2020.

Mejoría también apreciable en la provincia marítima de A Coruña, que pasó de 8 millones a casi 10 millones de euros y de 16.317 a 16.789 toneladas entre 2020 y 2021.

Los últimos datos sobre acuicultura de mejillón, a los que ha tenido acceso FARO.

Los últimos datos sobre acuicultura de mejillón, a los que ha tenido acceso FARO.

Para acabar de apreciar los buenos resultados obtenidos por el sector bateeiro, a continuación se resume lo sucedido en las diferentes provincias marítimas atendiendo al balance de sus distritos:

PROVINCIA MARÍTIMA DE VILAGARCÍA

  • Ribeira.

El año pasado se limitó a 7.000 toneladas de molusco, vendidas por importe de 5,2 millones de euros.

  • A Pobra do Caramiñal.

Esto supuso 2.000 toneladas y 7 millones de euros más que en 2020.

  • Vilagarcía.

Con Vilaxoán como puerto de referencia, bajó de 36.266 a 33.129 toneladas, mientras que la facturación subió desde 13,2 a casi 16 millones de euros.

  • O Grove.

Superaba así a 2020, cuando la primera venta de 28.011 toneladas de molusco arrojó una facturación de 12 millones de euros.

  • Cambados.
vendió menos producto, pues de 41.000 bajó a 39.000 toneladas, pero mejoró su facturación, pasando de 18 a 22 millones de euros.

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La importancia de la industria mejillonera en los diferentes puertos gallegos está estrechamente ligada al Registro de Buques Pesqueros de Galicia, ya que es en los más destacados donde hay mayor cantidad de embarcaciones auxiliares de acuicultura. Nada menos que 1.273 a fecha de 31 de diciembre de 2021.

Aunque FARO ya detalló el reparto de esas naves en anteriores ocasiones, no está de más recordar que son 893 barcos censados en Arousa (70,15%), 121 de la zona Coruña-Ferrol, 115 pertenecientes a la ría de Vigo, 86 de la de Pontevedra y 33 con puerto base en Muros–Noia.

El puerto de A Illa, con 157, es el que más barcos de acuicultura reúne, por delante de O Grove, con 145 embarcaciones, Cabo de Cruz (132), Rianxo (115), Vilanova (81) y Carril, con 78, aunque en este caso más relacionadas con el trabajo en los parques de cultivo de la OPP-89 que con las bateas.

Le siguen A Pobra (76), Ferrol (68), Moaña (58), Cambados (48), Vilaxoán (42), Barallobre (38), Bueu (36), Muros (24), Combarro (23), Cangas (21), Aldán-Hío (20), Vilagarcía (16), Sada (11) y Redondela (10).

PROVINCIA MARÍTIMA DE VIGO

  • Portonovo.
en 2021 consiguió casi tres millones de euros más que en 2020,
  • Bueu.

Esta circunstancia permitió realizar más días de trabajo y descarga, de ahí que de 4.354 toneladas Bueu pasara a casi 12.400, subiendo sus ingresos desde 2,6 a 8,2 millones de euros.

  • Cangas.

De ahí que de 28.223 toneladas de molusco pasara a casi 32.000, y que de 13 millones de euros de 2020 subiera la facturación en 2021 hasta los casi 20 millones.

Distribución de la flota auxiliar acuícola, a 31 de diciembre de 2021.   | // REGISTRO DE BUQUES PESQUEROS DE GALICIA

Distribución de la flota auxiliar acuícola, a 31 de diciembre de 2021. / REGISTRO DE BUQUES PESQUEROS DE GALICIA

  • Vigo.
Los ingresos rozaron los 1,8 millones de euros.
  • Baiona.
  • Redondela.
casi 4 millones de euros.

PROVINCIA MARÍTIMA DE A CORUÑA

  • Sada.

El año pasado generaron más de 3 millones de euros (4.428 toneladas).

  • Camariñas.
  • Muros.
superó las 10.371 toneladas para facturar 5,3 millones de euros.
  • Noia.
poco más de un millón de euros

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