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Faro de Vigo

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En otoño florece un paisaje de viñedos, en Vilagarcía

La colocación de cientos de postes anuncia la implantación del nuevo viñedo. M. Méndez

Los montes de Berdón, Guillán y Trabanca Badiña, en Vilagarcía de Arousa, empiezan a presentar un nuevo y prometedor aspecto. Algunas de las grandes plantaciones de viñedo que estaban proyectada se han puesto en marcha, intensificándose en los últimos días los trabajos de colocación de cientos de postes.

El nuevo viñedo de Berdón se sitúa al lado del campo de fútbol. M. Méndez

El aspecto del antiguo eucaliptal de Berdón, por ejemplo, ha cambiado por completo, así como el del campo de fútbol allí ubicado, en cuyo entorno se sitúa esta ambiciosa plantación y que ha quedado completamente despejado, ahora con formidables vistas sobre la ría de Arousa.

Habrá más

El cambio de imagen introducido es solo el primer paso, ya que a este gran viñedo se sumarán otros en los alrededores, ocupando también terrenos antes privados y comunales de Guillán, y tanto en la parte superior como en la cara sur de la circunvalación norte de Vilagarcía, que avanza entre Bamio y Godos (Caldas).

Como se adelantaba en FARO DE VIGO, en abril, esta plantación está relacionada con la operación puesta en marcha por algunas grandes bodegas dispuestas a expandirse.

Y con localidades como Cambados, Meaño, Ribadumia o Meis saturadas de viñedos y cada vez con menos posibilidades de crecimiento, las miradas de bodegueros y viticultores se centran en la subzona de Ribeira do Ulla y en Vilagarcía.

Lagar da Condesa

En este caso cabe destacar los proyectos de Lagar da Condesa (Caldas), Terras de Lantaño (Portas) y Martín Códax (Cambados), mediante los cuales explotar decenas de hectáreas que, en su práctica totalidad, fueron adquiridas a la familia propietaria del Pazo da Golpelleira.

Una de las máquinas que se ocupan de la formación del viñedo. M. Méndez

Destaca el de Lagar da Condesa, perteneciente al grupo Bodegas Hijos de Juan Gil y adherida a la Denominación de Origen Rías Baixas.

Tal y como confirmaba hace meses desde esta bodega David Landín Roig, adquirió más de 24 hectáreas de terreno. Y lo hizo para desplegar un plan de acción vitivinícola que es, también, “una importante oportunidad para la zona en cuanto a desarrollo económico y generación de empleo”.

Terrenos elegidos para la plantación de vides, entre el campo de fútbol de Berdón, a la izquierda, y el poblado de Berdón, a la derecha. M.M.

Contratación de trabajadores

Según él mismo explicó al decano en abril, “la política de empresa nos lleva a contratar gente de la zona en la que estamos asentados, y en el caso de la finca que pretendemos habilitar en Vilagarcía estamos hablando de, al menos, tres personas fijas, a las que se sumarán los trabajadores eventuales que vamos a necesitar cada año, que pueden ser una decena para las tareas de poda y alrededor de sesenta, cuando llegue la vendimia”.

Una vista de la zona en la que se habilita la plantación. M. Méndez

Lo que Lagar da Condesa quiere, en definitiva, es favorecer en Vilagarcía una producción de albariño que complementará la que cada año obtiene en Arcos da Condesa (Caldas), donde dispone de once hectáreas propias de viñedo dedicado exclusivamente a esta popular variedad de uva.

Valor añadido a partir de la economía circular

Al igual que quiere apoprtar un valor añadido para el sector vitivinícola en su conjunto, la Denominación de Origen Rías Baixas e incluso para el medio ambiente, ya que esta bodega va a desplegar en sus plantaciones de Berdón y su entorno un proyecto de economía circular que permitirá la implementación de abonos naturales, obtenidos a partir del reciclaje y/o compostaje.

Sin olvidar la contribución que esta implantación de Lagar da Condesa en Vilagarcía supondrá al crecimiento del grupo Viñas Familia Gil, del que forman parte pequeñas bodegas de las principales regiones vinícolas de España unidas con el propósito de ofrecer al consumidor “una selección de vinos de diferentes orígenes y diferentes temperamentos de uvas autóctonas, pero emparentados por el mismo tronco familiar y hermanados por el nervio de la calidad y la tradición”.

En constante crecimiento

Tras lograr su primera cosecha en 2013, esta bodega caldense, con instalaciones levantadas en piedra granítica, rodeadas de viñedos y provistas de las más modernas tecnologías, trata así de seguir creciendo en cuanto a producción, actualmente centrada en marcas como “O Fillo da Condesa”, “Lagar da Condesa” y “Kentia”.

Imagen de archivo del gerente de Lagar da Condesa en el interior de su bodega. FdV

Al igual que quiere seguir innovando para “extraer las mejores cualidades de la uva”, aunque manteniendo “la recolección manual” de la misma y un proceso de vinificación que “combina el método tradicional con la tecnología más avanzada y respetuosa con el medio ambiente y las propias plantas de albariño”.

Terras de Lantaño

Esa ilusión con la que David Landín afronta este proyecto y se refiere a sus bondades, es la misma que se aprecia al hablar con César Méndez, gerente de Terras de Lantaño-Viña Cartín, una bodega familiar que en la última década no ha dejado de crecer en torno al albariño y bajo el paraguas de la DO Rías Baixas, explotando viñedos situados tanto en Santa Mariña (Vilagarcía de Arousa) como en Vilanova, Meis y Portas, donde tiene su sede.

La parcela que Terras de Lantaño acondiciona en Castroagudín (Vilagarcía). FdV

“Lo que queremos es seguir creciendo como lo hicimos en los diez últimos años, cuando pasamos de 50.000 a 350.000 litros de albariño de la máxima calidad”

César Méndez - Gerente de Terras de Lantaño

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Ahora se dispone a dar un paso más. De nuevo en Vilagarcía, pues a las 8,5 hectáreas de viñedo de albariño que explota ya, en las inmediaciones del matadero, se sumarán muy pronto las cuatro hectáreas que acondiciona en una finca de su propiedad situada en Castroagudín.

“Lo que queremos es seguir creciendo como lo hicimos en los diez últimos años, cuando pasamos de 50.000 a 350.000 litros de albariño de la máxima calidad”, sentencia César Méndez desde Terras de Lantaño.

Como “seguir creciendo” es lo que busca la cooperativa Martín Códax con la adquisición de un par de parcelas también ligadas a la “familia Golpelleira”.

“Es una forma de seguir creciendo y un buen ejemplo de que los viticultores confían en el proyecto de la bodega y en el futuro de nuestro sector, de ahí que se afronten nuevas y esperanzadoras etapas como esta"

Juan Vázquez - Presidente de Martín Códax

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Suman alrededor de ocho hectáreas y van a contribuir a enriquecer el indiscutible potencial enológico de la que es una de las firmas más importantes de la Denominación de Origen Rías Baixas, y de todo el sector vitivinícola nacional.

Futuro esperanzador

“Es una forma de seguir creciendo y un buen ejemplo de que los viticultores, cada vez más profesionalizados, confían en el proyecto de la bodega y en el futuro de nuestro sector, de ahí que se afronten nuevas y esperanzadoras etapas como esta que emprendemos en Vilagarcía”, reflexionaba Juan Vázquez, el presidente de la cooperativa cambadesa, cuando FARO dio a conocer esta noticia, en abril.

También confirmaba que ante las limitaciones existentes en los municipios tradicionalmente dedicados a la producción de vino en O Salnés, “ahora se abren algunas vías de expansión con la concentración parcelaria de Ribadumia; aunque el sector mira, sobre todo, a localidades como Vilagarcía”.

Y es que, como se decía al principio, esta localidad está de moda. Como lo están Pontecesures, Catoira, Valga y otras localidades de la Ribeira do Ulla; subzona productora perteneciente a Rías Baixas que hace unos años, cuando apareció en escena, no acababa de convencer, pero que poco a poco se está abriendo camino.

Esto se debe, según explican diversos bodegueros y viticultores consultados, a que las uvas producidas a orillas del Ulla están alcanzando unos parámetros realmente sorprendentes.

Algunos explican que “al principio, existía cierta desconfianza en cuanto al resultado que podría obtenerse con el vino elaborado allí, dada la humedad de esa zona pegada al río”.

Pero confiesan que, de un tiempo a esta parte, y tanto si es a causa del cambio climático como por otras razones, “lo cierto es que se está logrando una uva de muy buena calidad”, de ahí que muchas bodegas, entre ellas algunas muy importantes, estén adquiriendo terrenos para plantar albariño.

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