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Los juzgados dan la razón a la plantilla de Atunlo en sus denuncias hacia la empresa

Delegados del comité de empresa y sindicato expusieron su versión de la situación. | Iñaki Abella

La empresa Atunes y Lomos SL (Atunlo) está siendo un foco de conflicto laboral entre la dirección y los trabajadores Así lo advirtió Mar Vila, asesora del sindicato CIG, acompañada en comparecencia pública por delegados del comité de empresa.

Según destaca el colectivo de trabajadores, la situación de tensión generada por la política “desproporcionadamente sancionadora” está menguando la calidad del ambiente de trabajo, así como la estabilidad mental de las trabajadoras. Desde el comienzo de las confrontaciones “ya se han interpuesto varias demandas ganadas por parte del sindicato CIG interpuestas por las trabajadoras frente a la empresa para recurrir esas advertencias, esas sanciones y esos despidos”.

Los trabajadores señalan que los medidores de productividad para premiar la calidad de la jornada han pasado a utilizarse como herramienta de control para presionar y despedir

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El origen del conflicto se sitúa en la utilización de un sistema de medición de la productividad, de la velocidad y del trabajo de limpieza de pescado. Según señalan desde el sindicato, se implantó en 2018 con el objeto de premiar y complementar en nómina salarial esa productividad. En la misma línea, Mar Viña subraya que “todo estaba funcionando perfectamente hasta que ese mismo sistema se empezó a utilizar como herramienta de control y de castigo”.

El denunciado cambio de actitud de la dirección de la empresa lo sitúan desde el sindicato a finales de 2020 y en pleno proceso pandémico. “Sin ningún tipo de explicación y siendo un sector que aumentó un 200% su productividad durante el COVID, se da un vuelco absoluto a la situación y se empieza a advertir, a sancionar y a dar algún despido”, asegura la portavoz del sindicato.

El flujo de quejas de la dirección hacia el rendimiento fue en aumento, explican. Según la CIG, el proceso “empezó a cuentagotas. La empresa advierte a través de los encargados y hace subir a las oficinas donde se le entrega una carta de advertencia, sanción o de despido próximo. Inicialmente esto sorprendió a todos los trabajadores y generó agobio e indefensión. Se advirtió que esas acciones habría que denunciarlas una a una tras reunión con los delegados sindicales y así se hizo”.

Sin ningún tipo de explicación y siendo un sector que aumentó un 200% su productividad durante el COVID, se da un vuelco absoluto a la situación y se empieza a advertir, a sancionar y a dar algún despido

Mar Vila - CIG

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La llegada de las sentencias favorables a la defensa de los derechos de los trabajadores, según Mar Viña, “son muy tajantes con la empresa remarcando que este tipo de medidores no se pueden utilizar de ese modo”. Añade que la situación de incomprensión entre la plantilla era absoluta porque “trabajadoras que cobraban suplementos por productividad, son advertidas para que bajen la velocidad y que aprovechen más el pescado, para a los pocos días amenazarlas de baja productividad”.

Las negociaciones a través del comité de empresa no llegaron al acuerdo esperado. Fue en ese tiempo cuando empezaron a producirse las primeras sentencias favorables a los trabajadores, “se demuestra que esta política sancionadora lleva a una ruptura de paz social que interpela a la empresa a llegar a acuerdos y abandonar esta vía”.

Según subrayan desde CIG, se tendieron puentes para un entendimiento entre las partes que no fructificó. “Ante las sentencias ganadas, la empresa nos dijo que iba a actuar para frenar el tema y negociar el resto de sanciones y advertencias. En aras de esa disposición de acuerdo, pospusimos las denuncias, pero la empresa siguió actuando de la misma manera y aumentó las sanciones y advertencias. Entonces se siguieron celebrando juicios y ganando sentencias”, apunta Mar Viña.

Bajas del 40% de la plantilla

En su argumentación también destacan desde el sindicato que la empresa “reformula el tipo de carta que se le entregaba a las trabajadoras con el objeto de ganar alguna sentencia. Hasta ahora no le sirve y solo aumenta la tensión, el estrés y es contraproducente en el trabajo. Se está demostrando que no es lo correcto porque el número de bajas en la plantilla de Atunlo es actualmente de 30% a 40% y todos por bajas médicas. Además un 20% del total de 140 trabajadoras han sido advertidas de mal rendimiento en su trabajo”.

En medio de un ambiente laboral que desde el colectivo de trabajadoras catalogan de “represivo”, la situación continúa enquistada entre las partes. Mar Viña expresó que “la empresa no muestra ningún guiño ni ganas de parar esto. Está siendo un desgaste muy duro, con mal ambiente y el rendimiento se resiente. Un callejón sin salida. Un desgaste y un maltrato continuo que no lleva a ninguna parte. El resumen de las sentencias dice que las sanciones impuestas deben ser revocadas y la empresa tendrá que pagar los salarios pendientes de percibir. Hicimos varias asambleas, pero a partir de julio quedamos a la espera, pero la empresa no cumplió y sigue en sus trece de no querer solucionar la situación”.

Un parón de dos horas como medida de protesta

La postura adoptada por la plantilla ante la falta de predisposición que denuncian en la empresa es la de empezar a realizar protestas de carácter público para visibilizar lo que entienden como un hostigamiento cuya razón no alcanzan a entender. La primera de estas medidas será la de realizar un parón el próximo miércoles 13 de octubre delante de la empresa situada en la carretera de acceso al Monte Siradella.

La plantilla se concentrará delante de la propia fábrica desde las 13.00 hasta las 15.00 horas y no se descartan otro tipo de medidas si no se evoluciona hacia un acuerdo. Según sostiene Mar Viña, “esto no da más de sí a nivel jurídico y se siguen viviendo situaciones muy duras internamente en la empresa. Es una situación de maltrato y así se vive. Llevamos cuatro sentencias ganadas. Tendremos que hacer un resumen de todo lo que tenemos en proceso. Hay sentencias publicadas y otras pendientes. Solo queremos que se retrotraigan de este sistema sancionador”.

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