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La experiencia de una madre de Vilagarcía que ha escolarizado a su hija en Meis

Uxía Muñiz con su hija Sara, nueva alumna en San Martiño. Cedida

Uxía Muñiz tiene 28 años y vive en Vilagarcía, aunque es natural de Meis. De niña fue a la unitaria de San Martiño y debido a su buena experiencia, le gustaría que su hija Sara (cumple 3 años en noviembre) también estuviese allí escolarizada. Pero tanto ella como su pareja trabajan en Caldas, en el 061 -y residen en Vilagarcía-, por lo que matricular a Sara en Meis se les hacía un tanto cuesta arriba a la hora de afrontar su vida diaria.

Aunque yo la quería matricular en San Martiño, al final por comodidad decidimos anotarla a un colegio de Vilagarcía”, relata Uxía, cuya pareja tiene otra hija estudiando en la capital arousana.

Cambio de decisión

Su cambio de decisión se produjo in extremis, al salir de la charla de principios de curso. “Eran 24 niños en el aula y le obligaban a llevar mascarilla [en el CRA es voluntaria este curso], yo no estoy de acuerdo con eso. Además nos decían que los niños tenían que ser completamente independientes a la hora de ir al baño”, expone esta madre.

Aulas menos numerosas y contacto con la naturaleza

Estos son solo algunos ejemplos, pero Uxía recalca que en las unitarias “la forma de trabajar es distinta” a la de los demás colegios. “Son menos niños (en San Martiño son siete: cuatro de 3 años, 2 de 4 y uno de 5), hay más cercanía y se presta una mayor atención a cada uno. Yo creo que este tipo de enseñanza puede beneficiar a mi hija en el desarrollo”, opina la vecina de Vilagarcía, partidaria de que criaturas de distintas edades compartan clase porque aprenden y se ayudan unos a los otros. De hecho la empatía, que no suele alcanzarse hasta los 6 años, en algunos alumnos de las unitarias se manifiesta con anterioridad, apunta la directora del CRA, Vanessa Vila.

Uxía Muñiz sigue teniendo familiares en Meis que le pueden echar una mano a la hora de recoger a su hija en el colegio y se muestra satisfecha con la decisión tomada. De hecho su intención es que Sara pueda continuar la Educación Primaria también en el rural, en Mosteiro.

“Son 15 o 20 minutos de trayecto, no es tan cómodo como si la llevara al colegio a Vilagarcía pero sé que en el fondo esto es bueno para la niña y estoy más tranquila”

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“Son 15 o 20 minutos de trayecto, no es tan cómodo como si la llevara al colegio a Vilagarcía pero sé que en el fondo esto es bueno para la niña y estoy más tranquila”, confiesa.

Se congratula de que la adaptación de Sara está siendo estupenda. “Estuvo malita dos días en casa y quería ir al cole igual”, sonríe.

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