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El vilagarciano que recogió los escombros de las Torres Gemelas

Paulos estuvo trabajando entre los escombros de las Torres Gemelas desde el día 13. Mark Lennihan (AP)

Mañana es 11 de septiembre de 2021. Habrán pasado 20 años del atentado que cambió la estructura de una ciudad, la mentalidad de un país y la política de relaciones internacionales de todos los estados del mundo. Y para poner las primeras vendas sobre las heridas de Nueva York, para recuperar del shock a todos los ciudadanos y para garantizar que los Estados Unidos se levantarían tras el golpe, estaba allí uno de Vilagarcía. José Manuel Paulos Rodríguez trabajaba en los servicios municipales de mantenimiento de la ciudad de Nueva York durante aquel 2001, “con lo que, a los dos días del derrumbe de las Torres Gemelas, allí estábamos mis compañeros y yo para comenzar a recoger cascotes”.

Fueron escenas de impacto. Paulos y sus compañeros se encontraron entre los restos de las estructuras “muebles, carteras o archivos, pero también podíamos sacar un brazo o una cabeza”. Aquella atmósfera aplastaba a cualquiera, pero Paulos dice no haber sentido el dolor que se vio en las fotografías y vídeos de aquel momento, enseñadas en su día en todos los telediarios y periódicos. “Estábamos centrados en nuestro trabajo”, comenta el vilagarciano, expresando con la serenidad aportada por el paso del tiempo que “pesaba más el sentido de la responsabilidad que otra cosa”.

Me trasladaron a Central Park

Fueron seis meses para José Manuel Paulos trabajando en la “zona cero”, hasta que llegó un día que no lo pudo soportar más. “Pedí el traslado a otro departamento y me cambiaron a Central Park, donde pude hacer trabajos como los previos al atentado”. Él lo había presenciado todo desde el primer momento, pues el ataque le pilló en unas obras de reparación en el puente de Brooklyn, a escasa distancia de las Torres Gemelas y desde donde se veía toda la escena. “En un primer momento pensamos que se había tratado de un accidente, pero con el segundo avión empotrándose contra la otra torre nos temimos ya lo peor”.

Un ataque terrorista que le hizo volver a casa

Cuenta Paulos que aquel ataque terrorista supuso para él “la gota que colmó el vaso”, ya que poco después puso rumbo de nuevo hacia Vilagarcía “para estar con la familia”. De todos modos, ya tenía pensado desde hacía tiempo volver a Galicia, aunque aquel suceso lo precipitase todo. “La ciudad había cambiado, ya no se respiraba libertad sino miedo, una psicosis palpable en todos los ambientes”, expone Paulos, que sintió desde ese día a la que era su casa como un lugar hostil y cerrado.

Los meses siguientes fueron muy duros en Nueva York. “La gente desconfiaba de todo, entrabas en el metro con una mochila y notabas miradas de temor”. Ya no había conversaciones espontáneas entre desconocidos, “la gente ni siquiera se acercaba”. Este “trauma” para la sociedad neoyorquina y estadounidense influyó en las políticas de la Administración Bush, que dio inicio a la llamada “guerra contra el terrorismo” y a la invasión de Afganistán respaldada por gobiernos europeos como el de José María Aznar.

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