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Los ganaderos del Castrove festejan a San Ramón con una “rapa” sin público

Un grupo de jóvenes intenta dominar un potro en el “curro” de A Escusa. | // GUSTAVO SANTOS

Los ganaderos del monte Castrove celebran este fin de semana su tradicional “rapa das bestas”, pero lo harán sin público y sin convocar acto alguno. La asociación de criadores no ha querido dejar pasar por alto una fecha tan importante para ellos como es la de San Ramón, pero tampoco estaban dispuesto a asumir el riesgo de que la “rapa” se convirtiese en un foco de contagios de COVID, por lo que han optado por reunirse únicamente para realizar los trabajos de saneamiento de los animales y de separación de los potros de la manada.

El domingo, después de la “rapa” quedarán a comer juntos, y al anochecer abrirán las puertas del curro de A Escusa para que los animales vuelvan al monte, con la esperanza de que dentro de un año se pueda celebrar la “rapa” ya con normalidad y con público.

El portavoz de los ganaderos, Esteban Outeda, explica que, “nos juntaremos el sábado para subir al monte y coger los caballos, y el domingo los desparasitaremos y raparemos. Suponemos que alguna gente vendrá, porque al final el curro está en un lugar abierto, pero lo que se dice una rapa oficial no podemos hacer”.

En estos momentos, viven en el monte Castrove unos 40 caballos en régimen de libertad. La cabaña ha ido a menos de forma inexorable en la última década, pues en su día llegó a haber unas 300 cabezas de ganado. Los criadores han decidido reunirse este fin de semana para mantener viva la tradición de la “rapa” de San Ramón, pero el proceso en sí va más allá de ser una expresión cultural o un evento con posibilidades turísticas.

Una práctica necesaria más allá del turismo

“Al ganado bravo hay que desparasitarlo una vez al año”, destaca Outeda. Para ello se utilizan dos productos: una solución que se aplica disuelta en auga sobre la piel de los animales, y cuya finalidad es espantar a las moscas; y un tratamiento que se administra por vía oral o inyectable, que está especialmente pensado para prevenir las peligrosas picaduras de las garrapatas, capaces de causar la muerte de un ejemplar adulto.

El trabajo de la “rapa” propiamente dicho consiste en cortar las crines de los caballos, y el objetivo de esta práctica es mejorar la higine del animal. Finalmente, se separan de la manada los potros machos, para evitar que pasado un tiempo se deshaga el grupo por la coexistencia de varios machos dominantes.

Aunque sin público, este será el primer “curro” del grupo de criadores que han asumido la gestión de los caballos mostrencos en el Castrove. Los ganaderos se dieron a conocer la pasada primavera, cuando reunieron en el Ayuntamiento de Meis a las comunidades de montes, para exponerles su proyecto de creación de un gran parque equino en el Castrove.

Los miembros de la asociación de ganaderos han presentado alegaciones contra el parque eólico

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El parque estaría cerrado, para evitar que los equinos bajen a la parte media o inferior de la montaña y provoquen daños en los cultivos agrícolas de los vecinos. Pero este proyecto se ha visto ahora amenazado por el de construcción de un polígono eólico, con cuatro aerogeneradores de gran tamaño. Esta instalación iría en la parte alta de la montaña, que es también donde pensaron los ganaderos para habilitar su recinto caballar.

“Hemos presentado alegaciones contra el parque a título particular”, señala Esteban Outeda. Sostiene que lo que más les preocupa son los perjuicios medioambientales que sufriría el monte, debido a la apertura de las pistas y el paso de las líneas de alta tensión.

La iniciativa del parque eólico también ha generado rechazo en los ayuntamientos del entorno. El de Meis, por ejemplo, defiende la puesta en valor turística de la cima del monte,donde existen los restos de una capilla y de una torre defensiva.

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