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Faro de Vigo

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Los delfines, cada vez más tiempo al lado de mamá

El BDRI ha descubierto delfines de cinco y seis años nadando con sus madres. BDRI

Se dice que las dificultades para acceder al mercado laboral o encontrar vivienda, los estudios y otros muchos factores hacen que los jóvenes se independicen cada vez más tarde. Lo curioso es que, si bien se debe a motivos muy diferentes, esto también acontece con los populares arroaces gallegos.

Así lo ha constatado el Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI), cuyo equipo de investigación sigue la pista en las Rías Baixas a ejemplares que tienen ya cinco e incluso seis años y continúan al lado de sus madres, cuando lo habitual en esta especie es que se separen de ellas con solo dos.

Así se ha podido comprobar, gracias a técnicas como la fotoidentificación, por parte del equipo del BDRI que dirige Bruno Díaz López, donde se centran desde el año 2014 en varias hembras que ya han tenido diversas crías en cada caso.

Este doctor en Ecología por la Universidad de Burdeos confirma que algunos delfines tardan en exceso en independizarse, y lo hace explicando que “son muchos los adolescentes (humanos) que necesitan una figura materna que les ayude a recorrer el largo camino hacia la edad adulta, y los delfines no son una excepción”.

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El estudio de los delfines se intensifica y genera refrescantes imágenes Manuel Méndez

Tras detallar que, como sucede también con los chimpancés, los delfines mulares “tardan mucho en convertirse en adultos”, ya que las hembras no alcanzan la madurez sexual hasta los siete o diez años, mientras que los machos lo hacen cuando tienen diez o doce, el investigador incide en que los retoños de esta especie acompañan a sus madres durante un par de años.

Lo hacen para aprender a valerse por sí mismos, en muchos casos aprovechando la seguridad que les brindan las “guarderías” que son las rías. Es entonces cuando “forman agregaciones con otros ejemplares de su misma edad” para dar lugar a lo que en el BDRI se conoce como “grupos de instituto” y alejarse de “mamá”.

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El estudio de los delfines en las Rías Baixas Manuel Méndez

Lo que ocurre es que “hemos registrado algunos ejemplares que permanecen con su madre durante más de 5 años”, apostilla el director del centro de investigación asentado en O Grove.

Y como ejemplo de ello cita el caso de un delfín mular de seis años que acompaña a todas partes a la suya, un día tras otro.

Cree el investigador que “este joven adolescente podría estar beneficiándose de la gran experiencia y conocimiento de su madre”, también integrada en la base de datos del BDRI, por eso se sabe que perdió a su última cría el año pasado.

Es así como este juvenil perfecciona “técnicas de captura de alimento o la forma de evitar peligros” dentro y fuera de las rías, que ejercen también como una gran “despensa”, sobre todo en el entorno de las bateas de mejillón.

La actividad social de los delfines se intensifica en verano. BDRI

Practicando con algas

Entre esas prácticas está lo que se conoce como “kelping”, es decir, cuando los delfines mulares entrenan diferentes técnicas de caza utilizando algas que golpean con su cola para lanzarlas fuera del agua, como hacen con los peces y pulpos cuando cazan de verdad o como hacen los gatos cuando se entretienen con los ratones.

Secuencia que muestra un joven delfín aprendiendo a cazar mediante el uso de algas que golpea con su cola. BDRI

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Ni que decir tiene que todo esto está siendo documentado por el BDRI, que con la llegada del verano multiplica de manera notable su actividad, como también se incrementa la de los propios delfines.

Hay que tener en cuenta que con el buen tiempo los arroaces se vuelven más bulliciosos y tienen más actividad social, por lo que resulta más fácil localizarlos e incluso disfrutar de sus acrobáticos saltos fuera del agua.

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